 |
 |
Actualmente hay 38 invitados, 0 miembro(s) conectado(s).
Eres un usuario anónimo. Puedes registrarte aquí |
|
 |
 |
 |
 |
Hemos recibido 878042 impresiones desde 4/10/2006 |
|
 |
 |
| |
 |
| Posted by admin on Monday, 02 June a las 19:31:00
|
|
 |
 |
 |
“ENTONCES SEREMOS FELICES "
“SERENIDAD Y PACIENCIA "
“ENTONCES SEREMOS FELICES " Habitación a oscuras. Se escuchan sirenas que después de un momento bajan de intensidad hasta desaparecer. Entra un PRÓFUGO jadeando. Trata de caminar en la oscuridad pero derriba un objeto que hace ruido MUJER: (Desde adentro) ¿Quién anda ahí? El PRÓFUGO sonríe ufano y no contesta. Se pone en pose. De una puerta sale una MUJER abrochándose una bata. Mira con asombro al convicto. MUJER: ¡Librado! ¿Qué haces aquí? PRÓFUGO: Ya ves. Visitándote. Dame algo de beber, lo necesito. MUJER: ¿Te escapaste, Librado? PRÓFUGO: No. Le dije al de la puerta que me diera chance de darme un volteón ¿Qué? ¿No me vas a recibir como merezco? MUJER: Sí, claro. Se acerca a él y se deja besar, desganada PRÓFUGO: Huy, cualquiera diría que te da un resto de gusto el verme. MUJER: No es eso. Es...la sorpresa. Ay, Librado, quién te viera ¿Y cómo le hiciste? PRÓFUGO: Pues...nos costó trabajo, no te creas. Pero nos la rifamos y aquí estoy. Para recordar viejos tiempos. Prepárate que nos vamos. MUJER: ¿Irnos? Ay, Librado ¿y a dónde? PRÓFUGO: Pues a ver. Lejos, donde no puedan alcanzarnos. La MUJER no contesta y va a un mueble. MUJER: Sólo hay café ¿Quieres que te lo caliente? PRÓFUGO: (Lascivo) ¿Nomás eso me vas a calentar? MUJER: (Tras breve pausa) Oye, Librado ¿y es muy necesario que vaya contigo? Digo, yo podría alcanzarte después. Uno corre más rápido que dos. PRÓFUGO: No, ni madres. Tú eres mi vieja y te necesito a mi lado. MUJER: Claro, somos pareja. No sabes el gusto que me da verte de nuevo. Ay, te he extrañado tanto. PRÓFUGO: ¿De veras? ¿Y por qué entonces dejaste de irme a visitar? MUJER: Ay, mi amor. No pude soportar el seguirte viendo tras las rejas. Se me partía el corazón. Vieras que hasta me enfermé. PRÓFUGO: Pero me hubieras escrito. MUJER: Sí lo pensé pero...yo sé que en prisión luego abren las cartas y... ¿Cómo iba a decirte todo lo que siento por ti, si otros se iban a enterar? Esas cosas son íntimas, privadas. Nadie tiene por qué enterarse. Por eso mejor no te escribí. PRÓFUGO: Y yo pensé que ya habías dejado de quererme. Que otro ocupaba mi lugar. MUJER: Ay, no mi amor. Cómo crees. PRÓFUGO: Lo pensé, no te creas. Y juré vengarme. Hacer picadillo al que te pusiera una mano encima. Es más, antes de entrar aquí, tuve un cruel presentimiento. MUJER: (Ofendida) ¿Pues por quién me tomas? ¿Crees que yo sería capaz de hacer una cosa así? PRÓFUGO: No tendría nada de raro. Ha pasado mucho tiempo. MUJER: ¿Para eso te escapaste? ¿Para venirme a faltar el respeto? Mejor te hubieras quedado, Librado. De veras. PRÓFUGO: Oh, fue sólo un presentimiento, mujer. No te enojes. Como sea nunca te faltaron pretendientes. Más de dos andaban tras de tí. Niégalo ahora. MUJER: Siempre te fui fiel. Resistí estoica todas las tentaciones del mundo. PRÓFUGO: Esa es mi vieja (dándole una nalgada) ¿Entonces qué, mi amor? ¿Recordamos viejos tiempos? MUJER: (Viendo preocupada hacia la recámara) Este...Ay, Librado ¿por qué te tenías que escapar en estos días? PRÓFUGO: No es cosa que dependa de uno ¿por qué? MUJER: Dices que me quieres y no es cierto. PRÓFUGO: Cómo no. Quién dice. MUJER: Digo. Si te preocuparas por mí, recordarías ciertas fechas. PRÓFUGO: No te entiendo ¿de qué fechas estás hablando? MUJER: No podemos hoy, cariño. Ando en mis días. PRÓFUGO: Mira. Después de años de no tocar a una mujer, como que eso viene sobrando. Soy capaz de hacérselo a una anciana. Entiende. Ya me anda. Vamos. MUJER: Librado, amor. Hice una manda. No has de querer que la rompa ¿Verdad? Imagínate. Ofender así a la virgencita. PRÓFUGO: ¿Hiciste una manda de qué? MUJER: De que en mis días, nada de nada. PRÓFUGO: ¿Y en los otros qué? MUJER: También. Pero esos se los juré a ti, cariño ¿Crees que no tengo ganas? ¿Que no me muero por estar contigo? pero una manda es una manda. Hay que respetarla. PRÓFUGO: No, pues eso sí. MUJER: Digo. Ya bastante tiene una con lo suyo, como para cargar con un castigo divino. PRÓFUGO: Pero podemos dormir juntos. Sentir tu cuerpo, tu calor. Acariciarte. MUJER: Ay ¿quién piensa en dormir ahorita? vamos a platicar. A ver cuéntame ¿cómo has estado? PRÓFUGO: Bien ¿y tú? MUJER: También... ¿y a quién has visto? PRÓFUGO: A nadie... (Impaciente) Estoy muy cansado. Vámonos mejor a dormir. MUJER: ¿Pero cómo dormir, Librado? Hay que huir ¿no dijiste? De seguro ya vienen tras tu pista. Te pueden agarrar. No hay tiempo que perder. Deja vestirme para acompañarte. En un segundo vuelvo. PRÓFUGO: Deja echarme aunque sea un coyotito. Me caigo de sueño. La MUJER lo retiene, evitando que entre a la recámara. MUJER: En el camión te puedes dormir todo lo que gustes ¿quieres mientras echarte un traguito? PRÓFUGO: No saben dónde estoy. Acuérdate que cambiaste de domicilio. MUJER: Es que...luego lo volví a dar. PRÓFUGO: ¿Lo volviste a dar? ¿Pero a quién se le ocurre? MUJER: Bah. Lo hice para que me escribieras (sollozando) pero nunca lo hiciste. Y yo que pensé que me querías. Cuán equivocada estaba. PRÓFUGO: Yo tenía tu dirección. No tenías por qué darla. MUJER: Claro. Regáñame ahora. Hazte el ofendido, el enojado. A ver ¿por qué nunca me escribiste? PRÓFUGO: (Tras pausa) Porque no sé escribir. Por eso. MUJER: Pero bien que querías que yo lo hiciera. Eres un egoísta desconsiderado. PRÓFUGO: Había quién podía leérmelas. Bueno, que importa eso. Vámonos. No te traigas nada. En el camino compramos lo que nos haga falta. Tráete la maleta con el dinero. MUJER: La maleta... PRÓFUGO: Sí, la maleta café. Te dije que la escondieras. MUJER: Librado ¿me quieres? PRÓFUGO: Sí, mucho. Ahora apúrate. MUJER: ¿Mucho o quién sabe? PRÓFUGO: Muchote. MUJER: Tú dijiste que podía agarrar dinero de la maleta... PRÓFUGO: Sí, para tus gastos...No te lo habrás gastado todo ¿verdad? eran millones. MUJER: Ay, Librado ¿qué no hay televisión en la cárcel? ¿No sabes que todo está carísimo? PRÓFUGO: Pero era una lanota. MUJER: Cuando asaltaste el banco, sí. Ahora con eso de la inflación... PRÓFUGO: ¿Cuánto queda? MUJER: ¿Qué te importa más? ¿El dinero o yo? La lana va y viene. Lo importante es que estamos juntos de nuevo. PRÓFUGO: ¿Te gastaste todo? MUJER: Lo invertí lo mejor que pude. Por ejemplo esta casa. Ya casi es nuestra ¿ves por qué te dije que luego te alcanzaba? Para traspasarla. Algo le podemos sacar. El PRÓFUGO guarda silencio, como herido por un rayo. PRÓFUGO: Tardamos meses en planearlo. Con muchos sacrificios conseguimos las armas. Edilberto murió en el asalto pero yo logré escapar. Esconder el dinero. El sueño de tener algo, de comer bien, de ser alguien. Luego la cárcel, las vejaciones. No le hace, porque saliendo de aquí voy a hacerla. A vivir como rey y me sales conque no hay nada (fuera de sí) ¡¿Qué carajos le hiciste?! La MUJER lo mira con aire de culpabilidad. MUJER: (Encogiéndose de hombros. Sentida) Mejor te hubieras quedado. En un ratito me has dicho puta y ratera. Y yo todavía de imbécil que me endrogo con esta casa. Con nuestro nidito de amor. Para esperarte. Se necesita ser tarada. PRÓFUGO: Y yo que quería vivir en la playa. Tener hijos. Una casita frente al mar...ser respetable. Poner un negocio de comida (con desesperación) ¡No puedo creerlo! ¡Era una maletota así, llena de billetes! MUJER: ¿A dónde vas? El PRÓFUGO se mete a la recámara. La MUJER por unos momentos pierde la calma pero se vuelve a serenar. Sale el PRÓFUGO. PRÓFUGO: (Conteniéndose. Fúrico ) ¿ Qui-én-es-é-se ? MUJER: Baja la voz, lo vas a despertar. El pobre llegó cansadísimo. PRÓFUGO: Por última vez ¿Quién es y qué hace en mi cama? MUJER: Por Dios, Librado. Es Fidencio ¿tan pronto te olvidaste de él? PRÓFUGO: No conozco a ningún Fidencio. No me enredes. MUJER: Claro, si ya creció. Así como lo vas a reconocer Es mi sobrinito.Acuérdate, el Fide. Seguido venía a visitarnos. PRÓFUGO: Ese era un escuincle. Este es un hombre hecho y derecho. MUJER: Mi amor ¿hace cuánto que estás en prisión? ¿Que no lo ves? PRÓFUGO: Si se ve de mi edad. MUJER: Es que la vida lo ha maltratado mucho. Así cualquiera envejece. Tú fácil te ves de setenta. Claro, la prisión. PRÓFUGO: ¿Setenta? MUJER: Por eso dudé cuando entraste. No estaba segura que fueras tú. El PRÓFUGO se toca la cara, desconcertado PRÓFUGO: Nunca me di cuenta...pero ¿por qué está en mi cama y desnudo? MUJER: Somos pobres ¿no te das cuenta? Ni yo tengo para comprarle una cama ni él para una pijama. Ay, Librado. Me haces sentir mal, como si hubiera hecho algo indebido. En lugar de recibirme a besos, me dices de cosas, me bronqueas. Ya no eres el de antes. La vida en prisión te ha acanallado. PRÓFUGO: ¿Y por qué no está durmiendo en su casa? MUJER: Porque la perdió durante el temblor ¿sí recuerdas que hubo uno muy fuerte, no? Se quedó sin familia. Imagínate. Huérfano a los doce años ¿A quién más iba a recurrir? Si quieres lo echo, para que estés contento. Que mendigue por esas calles de Dios, expuesto al hambre, al frío y a la lluvia. Sin más techo que el sol y las estrellas. PRÓFUGO: No, déjalo. Pobre. No sabía. Discúlpame. Es que estoy confundido, acorralado. MUJER: ¿Qué piensas hacer ahora? PRÓFUGO: No sé. Me siento mal y me lo advirtieron. No te vayas. Allá fuera está cabrón (se encoge de hombros) Marcos Galindo, un tipo condenado a 40 años de prisión. Cuando la fuga le dijimos y no quiso acompañarnos. Yo ya me escapé una vez. No vale la pena. Vas a sufrir. Te encuentras todo tan cambiado...Y se quedó. Pensamos que por miedo. Que razón tenía. Tanto espacio, tanta libertad a uno lo marea. ...Bueno. Me dio gusto verte. MUJER: ¿Ya te vas? PRÓFUGO: Cuando menos en prisión tengo con quién platicar. Amigos. Mi lugar, pues. MUJER: ¿Quieres que te prepare algo para el viaje? PRÓFUGO: No. Con suerte y alcanzo el desayuno. Nos vemos. Suerte. MUJER: Gracias. Que te vaya bien. Se besan. El PRÓFUGO se va. La MUJER suelta un gran suspiro de alivio MUJER: Menos mal que no ha cambiado mucho. Ay, es que luego se escuchan historias horribles de la cárcel. Que ahí los hacen más malos. Así cualquiera se asusta. Lo voy a ir a visitar, pobre. Se lo merece. Abuelita de Batman que sí... Febrero 5 de 1988. “SERENIDAD Y PACIENCIA " Entra un DOCTOR. Se dirige al público DOCTOR: Entre las profesiones más atacadas, se encuentra la medicina. Que cobramos mucho. Que hacemos operaciones innecesarias, que nos aprovechamos de las pacientes o que en contubernio con laboratorios venales, recetamos medicinas que no sirven para nada. Que a veces se nos olvidan pinzas o gasas en los cuerpos cuando operamos, en fin. La lista es larga. Pero no todos los médicos somos así, no. Los habemos muy serios, respetables y humanitarios. Con un gran sentido del deber, del servicio. Y sé que en este espectáculo están...señalando a ciertas personas. Profesiones. Yo por eso me he permitido venir hasta acá para hacer, no precisamente una defensa del honorable cuerpo médico, sino para decirles que no todos somos corruptos, sinvergüenzas ni transas. Cuando gusten pueden visitarme en mi consultorio o preguntarle a mi clientela...Por más que le busquen, no hallarán queja alguna de un servidor (se oye que tocan a la puerta) Con su permiso. En la puerta aparece un PACIENTE DOCTOR: ¡ Don Salustio Robles ! Pásele por favor. Lo estaba esperando. PACIENTE: Buenas tardes, doctor ¿cómo está? DOCTOR: No tan bien como usted. Que...saludable se ve. Qué envidia. Me debería pasar la receta. PACIENTE: Ay, doctor. No se burle. Si viera cómo me siento. No me cesan los dolores. DOCTOR: Pero siéntese por favor. Esos dolores que menciona son naturales. No debe preocuparse. PACIENTE: Es que no me dejan ni dormir, doctor. Las pastillas ya no me hacen. Ay, me la paso en un grito. DOCTOR: Le aseguro que en tres meses ya está del otro lado. Eso júrelo. Cosa de esperar, de tener paciencia. Serenidad. No se me desespere. PACIENTE: Sí, doctor... ¿y cómo salí de los análisis? DOCTOR: Perfecto. Es más, por aquí los tengo, permítame...Causó sensación en el laboratorio. Está en boca de todos. PACIENTE: ¿De veras? DOCTOR: Por supuesto. Luego luego me llamaron ¿ya sabe del caso del señor Robles? Sí, señorita ¿es usted su médico? Sí, caray ¿no es para sentirse orgulloso? PACIENTE: Ay, si usted lo dice. DOCTOR: En todo salió positivo. A eso le llamo un caso completo. Mire. PACIENTE: Ajá... ¿y qué es lo que tengo? DOCTOR: (Minimizando) Nada. Una...pequeña proliferación de células. Nada del otro mundo pero sí lo voy a molestar cuando pueda venir, con una pequeña incisión que hay que practicarle. Cuando guste. No hay prisa. PACIENTE: ¿Incisión? DOCTOR: Sí, una aberturita. Rápida...Nada más para estar seguro. Ya sabe que no me gusta dejar las cosas a medias. Ante todo, responsabilidad. PACIENTE: ¿Y cuándo tendría que ser eso? DOCTOR: Cuando pueda o quiera. No tiene que ser ahorita. Un mes, dos. Una semana. Ahora que si puede venir mañana, mejor. PACIENTE: (Tras pausa. Amoscado) Entonces es urgente. DOCTOR: No, no. Yo decía mañana porque...no tengo nada qué hacer. Hay que aprovechar el tiempo, no desperdiciarlo (se ríe) A propósito de aprovechar el tiempo ¿usted se divierte, señor Robles? ¿Se da buena vida? PACIENTE: ¿Por qué me pregunta eso, doctor? DOCTOR: Simple curiosidad. Un poco de esparcimiento siempre es recomendable y más si está uno...un poco indispuesto. PACIENTE: La verdad, no... DOCTOR: ¿Por qué no se va de viaje? ¿Se da la gran vida? Salga con mujeres, reviéntese. Baile, cante, sea feliz. Ahora que puede. PACIENTE: ¿Ahora que puedo, doctor? DOCTOR: S-sí. Digo, de anciano no va a poder. A eso me refiero. PACIENTE: (Sonriendo anémicamente) Ah DOCTOR: Váyase a la playa, tome el sol pero ya, apúrese ¿tiene sus papeles en orden? PACIENTE: ¿Papeles, doctor? DOCTOR: Sí, licencia, impuesto predial, luz, teléfono. Testamento. El PACIENTE mira con horror al galeno DOCTOR: Yo lo tengo al día. PACIENTE: ¿Qué es lo que tengo, doctor? DOCTOR: Ya le dije. Un simple carcinoma hipofísico parietal con ramificaciones troncales y numerosas por todo su cuerpo. No vale la pena extirparlo. Si fuera importante, sí. Pero ¿para qué hacerlo gastar en una operación innecesaria? Si yo fuera otro médico, lo haría para ganarme una lana extra. Lo siento pero usted se topó con un médico honrado. Ese dinero mejor gásteselo en una pachanga, en un viaje. Pero ya, señor Robles. No se me espere mucho. PACIENTE: ¿Y cuál es la prisa, doctor? DOCTOR: No, ninguna. Yo digo por la inflación. El dinero vale menos cada día que pasa. Esa es mi apuración. No me malinterprete por favor. PACIENTE: Ah. DOCTOR: ¿Usted cree en Dios, señor Robles? PACIENTE: Sí ¿por qué? DOCTOR: Por nada. Llevo una estadística. Parece mentira pero los pacientes que llevan una buena relación con Dios, sufren menos. Quiero decir, no se angustian tanto. PACIENTE: Sí, voy a misa los domingos. DOCTOR: ¿Y se confiesa y comulga? PACIENTE: Sí, sí. DOCTOR: Eso me tranquiliza. Qué bueno ¿y qué opina del país, señor Robles? ¿De la crisis? ¿De la devaluación? PACIENTE: ¿Eso qué tiene que ver con mi enfermedad? DOCTOR: No, nada. Es para hacer plática. PACIENTE: Pues...está mal ¿no? DOCTOR: Y la contaminación. El día menos pensado, todos amanecemos muertos ¿y para dónde se hace uno? No hay dinero para cambiarse a otra ciudad y si lo hubiera, no nos quieren en provincia. Todo tan caro. La violencia...El dinero que no alcanza para nada. Los secuestros. Con todo eso ¿no le dan ganas a usted de morirse? Sinceramente ¿a poco no? PACIENTE: Bueno, tanto como morirse... DOCTOR: Cómo no. Luego los impuestos, la inflación, la Bolsa. Andan diciendo que van a congelar las cuentas bancarias. Este país se va a ir al carajo, señor Robles ¿y qué hace uno? ¿Nada? ¿Qué puede hacerse? Solamente colgar el tenis. PACIENTE: (Tras pausa) ¿Carcinoma no es cáncer, doctor? DOCTOR: Mmmmh. Sí. El PACIENTE lanza un aullido de horror. DOCTOR: Pero hay enfermedades más feas. Ahí tiene el Sida, la rabia, el mal de Parkinson ¿sabe cómo se muere la gente de tétanos? El PACIENTE se incorpora y le suelta un bofetón al DOCTOR para marcharse. DOCTOR: Digo. Habemos médicos serios, responsables pero desgraciadamente no siempre los pacientes están a la altura de esos doctores. Abuelita de Batman que no. Con su permiso. El DOCTOR se marcha muy digno. Febrero 11 de 1988. |
|
 |
 |
| |
 |
 |
| ¿Todavía no tienes una cuenta? Puedes crearte una. Como usuario registrado tendrás ventajas como seleccionar la apariencia de la página, configurar los comentarios y enviar los comentarios con tu nombre. |
|
 |
 |
 |
 |
Puntuación Promedio: 3.48 votos: 68
 |
|
 |
 |
|
|
Disculpa, los comentarios no están activados para esta noticia. |
|
|