08 oct

6 COMEDIAS BREVES de Fabián Sevilla

FABIÁN SEVILLA nació en Mendoza en 1970, es escritor de teatro, cuentos y novelas para niños y adolescentes. En teatro ha publicado«Teatro Infantil Vol II» (Imaginador), «Los cuentos verdes de Anastasio Batracio» (Colihue), «Yo quiero mi había una vez y mi colorín colorado» (Quipu), «El teatro y los niños 2″ (Atuel); y en coautoría con Adela Basch y Alejandra Erbiti: «Teatro por tres de la cabeza a los pies» (Abran Cancha).

6 COMEDIAS BREVES:

HOMBRE QUE LADRA NO MUERDE 
AL PAN PAN
SIN TÍTULO
EL ZORRO NO ES NINGÚN GALLINA
UN COLMO ENTRE LOS COLMOS
El Microscópico Minúsculo Diminútico Circo de Pulgas

HOMBRE QUE LADRA NO MUERDE 
ACTO ÚNICO

 

PERSONAJES:
VETERINARIO
ESPOSA
MARIDO

 

(El consultorio de un médico veterinario, lo cual se puede indicar con un cartel sobre el escritorio. Debe haber una camilla.)

 

VETERINARIO: (Habla por teléfono.) Señor, si su loro dice malas palabras llévelo a una academia de buenos modales, no es un caso veterinario. ¡Además, insulta a su suegra! Considérese afortunado: eso le ahorrará problemas con su esposa. Buen día (Grita.) ¡El que sigue!

 

ESPOSA: (Entra con su marido, que camina en cuatro patas y ladra.) Doctor… doctor… tiene que ayudarme.

 

VETERINARIO: (Se sorprende al ver al hombre que va de un lado a otro haciendo cosas de perro.) ¡Asombroso!

 

ESPOSA: (Le ordena.) ¡Quieto! ¡Sentado! ¡Echadito!

 

VETERINARIO: (Al ver como el marido obedece.) ¡Increíble!

 

ESPOSA: Y usted no sabe qué bien le sale el muertito.

 

VETERINARIO: Señora, yo soy veterinario, no psiquiatra.

 

ESPOSA: Ya fuimos. Pero mi marido le hizo pis en las macetas del consultorio y el psiquiatra por poco no llama a la perrera.

 

VETERINARIO: (Se acerca al marido.) ¿Desde cuándo está así?

 

ESPOSA: Desde que lo mordió un perro…

 

VETERINARIO: ¿Dónde?

 

ESPOSA: En la calle.

 

VETERINARIO: ¿En qué parte?

 

ESPOSA: En la esquina.

 

VETERINARIO: Del cuerpo.

 

ESPOSA: Ah, en el dedo.

 

VETERINARIO: Y lo desinfectó…

 

ESPOSA: No pude, el picho salió corriendo.

 

VETERINARIO: Le pregunto si le puso algo.

 

ESPOSA: No, parece que le gustó así como estaba.

 

VETERINARIO: ¿Tenía rabia?

 

ESPOSA: Muy contento no estaba.

 

VETERINARIO: ¿Era chico?

 

ESPOSA: Doctor, le dije que lo mordió un perro, no un niño.

 

VETERINARIO: Si el perro era adulto o cachorro.

 

ESPOSA: Con el susto que me pegué, no se me ocurrió preguntarle la edad.

 

VETERINARIO: ¿De qué raza era?

 

ESPOSA: Ladraba como chihuahua, pero tenía el tamaño de un dogo. El hocico era de caniche y las orejas parecían de doberman…

 

VETERINARIO: ¿Era un perro o el hombre lobo? ¿Le salía espuma por la boca?

 

ESPOSA: No, pero a mi marido siempre se le llenaba la boca de espuma.

 

VETERINARIO: ¡Eso es terrible!

 

ESPOSA: ¿Por qué? Le pasaba cada vez se lavaba los dientes con dentífrico.

 

VETERINARIO: (Toma un anotador.) Dígame el nombre de su perro… digo, marido.

 

ESPOSA: Se llama Raúl Pérez, pero desde ayer le decimos Lassie. (Al ver que el marido mueve la cola.) Usted le cae simpático, mire cómo le mueve la cola.

 

VETERINARIO: Voy a revisarlo. Señor… Lassie, a la camilla. ¡Hop! (El marido salta y se sienta como perro en la camilla.) Diga “a”.

 

MARIDO: ¡Guau!

 

VETERINARIO: Dije “a”.

 

MARIDO: ¡Guau!

 

VETERINARIO: “A”… no guau.

 

ESPOSA: Es que no pude anotarlo en alguna escuela para perros.

 

VETERINARIO: (Le pone el termómetro en la boca, pero el marido se lo come.) ¡Se lo tragó!

 

ESPOSA. Y usted no sabe cómo me ha dejado los sillones. Me muerde el felpudo y me esconde las pantuflas. Eso sí, conseguí lo que en diez años de casados nunca pude: me lleva el diario a la cama.

 

VETERINARIO: (Al ver que el marido se rasca.) Encima eso…

 

ESPOSA: No, mi marido tenía pulgas antes de que lo mordiera el perro.

 

VETERINARIO: ¿Sus hijos lo vieron en este estado?

 

ESPOSA: Están chochos: el menor lo saca a pasear a la plaza y el mayor lo anotó en un concurso canino. El que no lo puede ni ver es el gato de los vecinos: se viven peleando. Pero no sabe lo guardián que es. Mire… (Ordena.) Lassie, chule… ¡chule al veterinario! (El marido, violento, ladra y persigue al médico por el consultorio.)

 

VETERINARIO: Párelo, párelo, que me masacra.

 

ESPOSA: No se alarme: hombre que ladra no muerde. (Ordena.) Lassie, stop. Le hablo en inglés como a los ovejeros alemanes (Al ver que su marido lengüetea al veterinario.) Mire los besitos que le da.

 

VETERINARIO: (Con ternura.) A ver, la pata. (El marido obedece y le da la mano.) La otra. (El marido obedece.) Un giro… (El marido gira como un trompo.)

 

ESPOSA: Impresiona, pero como mascota es un primor.

 

VETERINARIO: Su marido sufre de “pichuchitis virósica”, un mal extraño que tiene cura. (Anota.) Póngale esta vacuna y todo volverá a la normalidad.

 

ESPOSA: Pensé que tendríamos que sacrificarlo. ¿Y va a tardar mucho?

 

VETERINARIO: Una semana.

 

ESPOSA: Doctor, hoy es nuestro aniversario y habíamos reservado mesa en un restaurante elegantísimo.

 

VETERINARIO: Entonces, antes cómprele un collar más caro y llévelo a la peluquería canina.

 

ESPOSA: No puedo ir con mi marido así…

 

VETERINARIO: Tiene razón. Le recomiendo que festejen en su casa: alquile el video de “Los 101 dálmatas” y prepare una cena romántica con alimento balanceado. De postre, sírvale galletas de huesitos. (Al ver que el marido va a hacer pis contra el escritorio.) ¡Lassie, no!

 

ESPOSA: (Cuando el perro vuelve a enojarse con el médico y lo sigue para morderlos, ordena.) ¡Quieto! ¡Sentado! ¡Echadito! (El hombre obedece. La esposa dice al público:) Y pensar que como marido nunca pude hacer que me obedeciera.

 

APAGÓN O TELÓN

AL PAN PAN

 

ACTO ÚNICO

 

PERSONAJES:

 

PANADERO/A

 

CLIENTE (PUEDE SER UN HOMBRE O UNA MUJER)

 

(La acción transcurre en una panadería.)

 

CLIENTE: (Entra a la panadería) Buen día. ¿Tiene pan para pancho?

 

PANADERO: (Atrás del mostrador, plumerea una medialuna.) ¡¿Y qué sé yo qué pan quiere Pancho?!

 

CLIENTE: Tiene razón. Me olvidé de preguntarle. ¿Puede ser flauta?

 

PANADERO: Esto es una panadería, no una casa de música.

 

CLIENTE: ¿Árabe?

 

PANADERO: No, italiano. Me llamo Francesco Donatto Pagliarulo.

 

CLIENTE: Y bueno déme francés.

 

PANADERO: Aquí sólo se enseña español. ¿Oui?

 

CLIENTE: ¡Yes!

 

PANADERO: Nos vamos entendiendo.

 

CLIENTE: A ver… déme miñón.

 

PANADERO: Claro, yo le doy un piñón y usted me da una torta

 

CLIENTE: Eso, torta. ¿Tiene alguna de muchos pisos?

 

PANADERO: (Irónico.) Hay una de veinte pisos, con ascensor y escalera de escape. Además, cada planta tiene diez departamentos, con balcón a la calle. (Fastidiado.) ¿Por qué no va a molestar a una inmobiliaria?

 

CLIENTE: ¿Habrá pan rallado?

 

PANADERO: ¿En la inmobiliaria?

 

CLIENTE: Pregunto si usted tiene pan rallado.

 

PANADERO: (Busca entre sus productos.) El que me queda es liso, pero puedo buscarle algo a cuadros.

 

CLIENTE: Que combine con mi saco, por favor.

 

PANADERO: (Saca uno.) Esta trincha tiene quince días y ya pinta un verdoso que le va justo con los ojos. Y llévese esta pizza, está morada y le pega con el color de la peluca.

 

CLIENTE: (Las recibe.) ¡Fantástico! Ahora, quiero galletas…

 

PANADERO: ¿Sueltas?

 

CLIENTE: Encadenadas. Que sean de agua.

 

PANADERO: Las que tenía las puse a secar el sol. Me inundaron el local y estuve fregando tres horas.

 

CLIENTE: ¿Marineras?

 

PANADERO: No, capitanas.

 

CLIENTE: ¿Y de salvado?

 

PANADERO: Vino un sobrino que es súper glotón y no he salvado ninguna. Me quedan estas que están falladas porque tienen agujeritos.

 

CLIENTE: ¿Y qué puedo llevar para el mate?

 

PANADERO: Un sombrero.

 

CLIENTE: Para tomar el mate.

 

PANADERO: Una bombilla.

 

CLIENTE: Para acompañar el mate. ¿Los bizcochos son secos?

 

PANADERO: Y… muy simpáticos no son. Las vainillas parecen más cariñosas.

 

CLIENTE: Entonces, déme esos escones.

 

PANADAERO: Son de anís.

 

CLIENTE: ¡Salud!

 

PANADERO: ¡Dije anís!

 

CLIENTE: Y yo le dije salud. ¿Qué tiene para mojar en el café con leche?

 

PANADERO: La corbata.

 

CLIENTE: ¿Los medialunas tienen mucha grasa?

 

PANADERO: Usted también está algo gordita y no ando haciendo preguntas indiscretas. ¡Las medialunas se ofenden, señora!

 

CLIENTE: ¿Los pañuelitos qué tienen adentro?

 

PANADERO: Mejor no le contesto.

 

CLIENTE: ¿Tiene sacramentos?

 

PANADERO: SÍ, fui bautizado y ya hice la primera comunión. Aunque, como está la cosa hoy día, le recomiendo que lleve vigilantes.

 

CLIENTE: No, mejor cañoncitos.

 

PANADERO: No le va a hacer falta, los vigilantes saben karate.

 

CLIENTE: ¿Y magdalenas?

 

PANADERO: (Molesto.) ¿Quién cuernos es Magdalena?

 

CLIENTE: Eso, ¿cuernitos tiene?

 

PANADERO: Debería preguntárselo al marido de esa tal Magdalena.

 

CLIENTE: Digo, si usted tiene cuernitos.

 

PANADERO: (Amenazante.) Por la salud de mi esposa, espero que no.

 

CLIENTE: Mejor, llevo palmeritas.

 

PANADERO: Sospecho que se equivocó de puerta. El vivero es al lado.

 

CLIENTE: (Enojada.) No me equivoqué. El vivero será al lado, pero usted se hace el vivo… ¡Cerebro de grisín! (Se va.)

 

PANADERO: (Molesto.) ¡Ay!, los clientes salen con cada cosa. Uno se desvive para atenderlos, jamás están conformes y encima, se van sin pagar. La verdad es que tener una panadería es pan para hoy, hambre para mañana.

 

TELÓN O APAGÓN

SIN TÍTULO
ACTO ÚNICO

 

PERSONAJES

 

RELATOR

 

BRUJA ESDRÚJULA

 

VENDEDORA (Que luego hará ESCOBA, aunque este segundo papel puede cubrirlo otra actriz.)

 

RATA

 

MARIPOSA

 

GUARDIA DE SEGURIDAD

 

COLECCIONISTA DE INSECTOS

 

REFERÍ DE FÚTBOL

 

(Esta obra se desarrolla en un espacio escénico que irá cambiando según las situaciones. Así, durante la introducción es un sitio neutro, luego el hipermercado y después la calle.)

 

RELATOR: (Habla al público.) Esdrújula era una chicújula comunújula y corrientújula. Pero como era verdújula y tenía un lunarújulo en la narizújula, se metió a estudiar para brújula por correspondújula. ¿Me entendieron?

 

ELENCO: ¡No!

 

RELATOR: Estoy hablando en el idioma que hace miles de años se usaba para contar cuentos con brújulas, digo… con brujas. Pero, como quiero que me entiendan, voy a hacerles el favor de presentarles, del modo que me entiendan, la comedia… (Ampuloso) “Una escobújula para la brújula Esdrújula”

 

ELENCO: (Se miran sin entender) ¡¿Qué?!

 

RELATOR: (Algo fastidiado.) “Una escoba para la bruja Esdrújula”.

 

ELENCO: ¡Ahhhhh!

 

RELATOR: Les decía que Esdrújula era una chica común y corriente. Pero como era verde y tenía un lunar en la nariz, se metió a estudiar para bruja por correspondencia. ¿Ahora sí? Entonces, comencemos. (Mientras el elenco se ubica en un segundo plano escénico, esdrújula queda delante.) Cuando Esdrújula se licenció de brújula, además del diploma, por correo recibió…

 

ESDRÚJULA: (De un paquete saca el diploma, que tira sin importancia, y una varita) ¡Mi varita magicújula personalizada!

 

RELATOR: Y no pudo esperar para salir a probarla.

 

ESDRÚJULA: (Lee el manual de uso.) Para hacerla funcionar sólo hay que decir: ¡Abracadrújula!

 

RELATOR: Y así comenzó la carrera de Esdrújula como brújula. ¡Le encantaba repetir…!

 

ESDRÚJULA: (Feliz, ostenta su varita) ¡Abracadrújula! ¡Abracadrújula! ¡Abracadrújula!

 

ELENCO: (Repite con ritmo mientras Esdrújula prueba su varita) ¡Abracadrújula! ¡Abracadrújula! ¡Abracadrújula! Le encanta decir a la brújula Esdrújula.

 

RELATOR: (Mientras el resto del elenco, salvo Esdrújula, sale de escena.) Pero Esdrújula no podía ejercer su profesión sin antes *****plir un requisito que impone el Sindicato de Brujas, Hechiceros, Magos y Afines.

 

ESDRÚJULA: ¡Tener una escoba voladora!

 

RELATOR: Pero ella era muy exigente.

 

ESDRÚJULA: La quiero último modelo, cuatro por cuatro, con caja de cinco velocidades y palanca al piso; bocina de avión, luces a los costados y dos ojos de gato… negro.

 

RELATOR: (Mientras la escenografía se transforma en un hipermercado.) Aquel día en el hipermercado había 15% de descuento en escobas y productos de limpieza. Así que allá se fue volando… pero a pie.

 

VENDEDORA: (Aparece.) ¡Buenos días! ¿En qué puedo servirle, señorita?

 

ESDRÚJULA: Busco una nueva escoba. Pero como soy una bruja, necesito que sea voladora.

 

VENDEDORA: (Socarrona.) Disculpe, pero hoy en día las brujas ya no vuelan en escoba.

 

ESDRÚJULA: ¿No?

 

VENDEDORA: ¡Nnnnno!

 

ESDRÚJULA: ¿En barrilete?

 

VENDEDORA: ¡Nnnnnnno!

 

ESDRÚJULA: ¡Helicóptero!

 

VENDEDORA: ¡Nnnnnnnnno!

 

ESDRÚJULA: ¿En cohete?

 

VENDEDORA: ¡Nnnnnnnnnnno! ¡Hoy vuelan en aspiradora! Y no en cualquiera, sino en la… (Descorre una cortina y muestra una aspiradora.)“Aspirex 5600 Modelo K no A no C, es decir B”.

 

ESDRÚJULA: (Sorprendida.) ¿Aspirex 5600 Modelo K?

 

VENDEDORA: ¡No A no C, es decir B! ¿La ve?

 

ESDRÚJULA: Sí, la vi.

 

VENDEDORA: No, le decía que la B es de “buena, bonita y barata”.

 

ESDRÚJULA: (Más sorprendida.) ¡Mecachenmilaspiradoras!

 

VENDEDORA: Además, es moderna, rapidísima, con motor catalítico, sistema de GNC. Viene en todos los colores y es enceradora. ¿No se daría una vueltita?

 

ESDRÚJULA: (Entusiasmada.) ¡Meta!

 

VENDEDORA: (Mientras la bruja se monta a la aspiradora.) Eso sí, tendrá que carretear unos metros y luego lanzarse de lleno al vacío…

 

ESDRÚJULA: Entonces: ajústense los cinturones y no fumar. (Sobre el aparato, corre y se pierde entre cajas.) ¡Aquí vamoooos! ¡De lleno al vacíooooooo…! (Se sienten ruidos de roturas. reaparece maltrecha con la aspiradora deshecha.) ¡Mecachenmilpimpampumcrash!

 

VENDEDORA: (Enojada.) ¡Pero mire lo que ha hecho!

 

ESDRÚJULA: Si yo hice lo que usted me indicó.

 

VENDEDORA: Yo le dije de lleno al vacío y usted se tiró vacía contra lo lleno (Viendo la aspiradora.) ¡No dejó una tuerca sana! Va a tener que pagarla. Son 500 pesos.

 

ESDRÚJULA: ¿500?

 

VENDEDORA: ¡Pesos! Los paga o la hago detener por el guardia de seguridad.

 

ESDRÚJULA: (Enojada, le paga.) ¡Mecachenmilguardiasdeseguridad! (Comienza a irse.)

 

VENDEDORA: (La detiene.) ¿Adónde va? ¡Y todo lo que rompió! Eso también tiene que pagarlo (Saca cuentas.) Son 12.892 pesos con 67 centavos.

 

ESDRÚJULA: ¿12.892 pesos?

 

VENDEDORA: ¡Con 67 centavos!

 

ESDRÚJULA: (Más enojada, le paga.) ¡Mecachenmilvendedoras! (Se va.)

 

VENDEDORA: (Ríe mientras se guarda el dinero.) Nace un tonto a cada segundo. Otra bruja como ésta y me hago millonaria.

 

ESDRÚJULA: (Que la ha escuchado.) ¡Ah, por ahí venía la mano! (Hace un pase mágico con su varita a la vendedora.) ¡Abracadrújula, dice esta brújula! ¡Abracadabra, pata de cabra. ¡Tenés cola y bigotes, porque sos una rata! (La vendedora, tras un efecto de luces, se convierte en rata.)¡Decime ahora si soy tan tonta!

 

GUARDIA: (Se le acerca a Esdrújula.) Aquí no se permiten animales.

 

ESDRÚJULA: (Más enojada.) Esta rata no es mía.

 

GUARDIA: Se retira o usted va a la cárcel y su rata a la ratera.

 

ESDRÚJULA: ¡Mecachenmilratas! (Mientras se va, espanta a la rata.) ¡Fuera!

 

GUARDIA: (Le impide el paso.) ¿Adónde cree que va? Ese roedor no tiene collar ni cadena y está prohibido que los animales circulen sueltos. ¡Tendrá que comprárselo en la sección de mascotas!

 

ESDRÚJULA: (Más enojada.) ¡Pero no es mía!

 

GUARDIA: ¿Y el cariño con que la mira? Si a la legua se nota que usted es su dueña. Le compra el collar y la cadena o…

 

ESDRÚJULA: ¡Mecachenmilmascotas! (Hace un pase mágico con su varita.) ¡Abracadrújula, dice esta brújula! Ahora la rata es una escobújula (Se produce un efecto de luces para que quien haga de rata salga de escena y entre la actriz que hace de escoba.) ¿¡Qué roedor!? Acaso, ¿tengo que ponerle cadena a una escoba?

 

GUARDIA: Entonces, pase por caja y páguela (Se va.)

 

ESDRÚJULA: No pienso llevarme una escoba que en realidad no es una escoba (Va a dejarla.)

 

ESCOBA: Bueno, ya aprendí la lección. Es momento de volver a ser yo…

 

ESDRÚJULA: Por estafadora, debería dejarte como estás. Pero tenés razón. ¡Abracadrújula, dice esta brújula! ¡Abracadabredora, pata de mecedora, vas a volver a ser una vendedora!

 

(Se produce un efecto de luces para que la escoba se convierta en mariposa que sale volando del hipermercado.)

 

RELATOR: (Que veía todo desde un costado.) Pero la convirtió en una mariposa.

 

ESDRÚJULA: (Mientras la escenografía cambia a calle, la sigue.) ¡Qué linda mariposújula!

 

RELATOR: Justo por ahí pasaba un coleccionista de insectos.

 

COLECCIONISTA: (Entra con una red y al ver a la mariposa, intenta atraparla.) ¡Qué especie extraña! Cuando la atrape, la pincho con un alfiler y tendré la colección más completa del mundo.

 

ESDRÚJULA: (Se preocupa.) ¡Ay, no! (Vuelve a intentar convertirla en vendedora.) ¡Abracadabredora, pata de mecedora, vas a volver a ser una vendedora!

 

(La escoba, con un efecto de luces, se convierte en una pelota de fútbol.)

 

COLECCIONISTA: (Con su red, atrapa la pelota pensando que es la mariposa.) ¿Y esto?

 

BRÚJULA: (Intenta sacarle la pelota.) Es mía…

 

RELATOR: Justo por ahí pasaba un referí…

 

REFERÍ: (Entra y al ver que la bruja y el coleccionista pelean por la pelota hace sonar su silbato y saca tarjeta roja.) ¡Penal!

 

COLECCIONISTA: ¿Qué cobra, juez?

 

REFERÍ: No permitiré agresiones en el campo de juego. Así que confisco la pelota y suspendo el partido. (Quiere llevarse la pelota.)

 

ESDRÚJULA: (Vuelve a intentar con su varita.) ¡Dije que vuelvas a ser una vendedora! (Pero la pelota se convierte en rata.)

 

COLECCIONISTA Y REFERÍ: ¿Y ahora? ¿Qué pasó?

 

RELATOR: Algo andaba mal con la varita mágica.

 

ESDRÚJULA: ¡Se quedó sin pilas! ¡Mecachenmilvaritas!

 

RELATOR: (Mientras el coleccionista y el referí salen sin entender.) Y por más que intentó, Brújula convertía a la escoba en rata y a la rata en escoba. Volvió a probar y salió una escoba que roía o una rata que barría.

 

ESDRÚJULA: ¡Se quedó trabada!

 

ESCOBA: ¡Mecachenmilbrújulas! ¿Y ahora que hago? (Llora.)

 

ESDRÚJULA: (Tratando de calmarla.) Hasta que consiga recargarla tendrás que elegir entre ser una rata… (La va a convertir.)

 

ESCOBA: ¡Jamás!

 

ESDRÚJULA: O una escoba

 

ESCOBA: Triste destino: de vendedora de aspiradoras a escoba. Encima soy alérgica al polvo.

 

ESDRÚJULA: No te preocupés, no tendrás que barrer. Vas a ser la escoba de una bruja. Y no de cualquiera, sino de la brújula Esdrújula.

 

ESCOBA: ¡Suena más divertido que trabajar en un hipermercado! ¡Acepto!

 

TELÓN O APAGÓN

EL ZORRO NO ES NINGÚN GALLINA

 

ACTO ÚNICO

 

PERSONAJES:

 

ZORRO
FERMÍN, UN GRANJERO
ANSELMO, OTRO GRANJERO
GALLINA 1
GALLINA 2
GALLINA 3
GALLINA 4
EL GALLO ANASTASIO

 

(El exterior de una granja. A un lado, se ve un gallinero.)

 

ZORRO: (Entra como huyendo. Lleva una cesta de pic nic.) ¡Ufff, casi me atrapan! (Se relaja.) Bue, ¿a ver qué hay dentro de esta canasta que me robé? (La abre y sólo encuentra un huevo duro.) ¡Pero uno no gana más que pa’espanto! Yo con un hambre de zorro y lo único que consigo es un huevo duro. Encima no tengo ni sal pa’ echarle. (En ese momento aparecen ruidosamente las gallinas.) Pero no hay mal que por bien no venga: ahí viene caminando mi almuerzo. (Se esconde y las observa.)

 

GALLINA 1: (A sus amigas.) ¿A qué jugamos, chicas?

 

GALLINA 2: ¡Al gallito ciego!

 

GALLINA 3: ¿No quieren que les cuente el cuento del gallo pelado?

 

GALLINA 4: ¡Dale!

 

GALLINA 3: Yo no les dije: dale; les dije si no querían que les contara el cuento del gallo pelado.

 

GALLINA 1: Empezá, pues…

 

GALLINA 3: Yo no les dije: Empezá, pues; les dije si no querían que les contara… (Descubre al zorro y se espanta.) ¡El zorro! ¡El zorro! Rajemos, chicas.

 

ZORRO: (Las persigue produciéndose un gran revuelo, mientras canta.) “En su corcel, cuando sale la luna, aparece el bravo Zorro…”. (Logra arrinconarlas.) Ahora, prepárense: ¡Es hora de comer!

 

GALLINA 1: (Suplica) Piénselo bien, somos viejas y de carne dura.

 

ZORRO: Tengo buenos dientes, puedo moler piedras de un mordisco.

 

GALLINA 2: (Quiere escapar.) No se diga más, le preparo un buen plato de piedras a la bolognesa…

 

ZORRO: (Se le interpone frotándose las manos.) ¡Sí, con albóndigas de gallinita!

 

GALLINA 3: ¿No le gustaría hacerse vegetariano?

 

ZORRO: ¡Ni mamao! Ahora, formen fila (Las gallinas obedecen y él como si fuera un militar pasa por delante de cada una.) Vos a la sopa, vos al horno con papas, vos al escabeche, vos…

 

FERMÍN: (Su voz.) ¡Anselmo, un zorro se metió en el gallinero!

 

GALLINA 4: (Aliviada.) ¡Nos salvamos por un pelito, chicas, digo, por una plumita!

 

ANSELMO: (Su voz.) Vos vas por un lado y yo por el otro, así no se nos escapa ese bicho ladrón.

 

ZORRO: (Se desespera al oír disparos.) ¡A la pucha, si no me escondo me dejan como colador! ¿Qué hago? (Tiene una idea.) Ahora, muchachas van a tener que hacer una contribución: cada una me va a dar un montoncito de plumas y, si me salvo, les juro que no me las como.

 

GALLINAS: (Se sacan plumas y se las entregan.) ¡Con gusto! ¡De mil amores! ¡Será un placer! ¡Una pluma no hace la diferencia!

 

ZORRO: Ustedes, quietitas… (Las gallinas obedecen mientras él se esconde.)

 

FERMÍN: (Entra por el costado.) ¿Adónde se metió?

 

ALSELMO: (Por el otro costado.) ¡¿Qué sé yo?!

 

FERMÍN: Si no hubieras empezado a los tiros, lo atrapábamos.

 

ANSELMO: Y vos, en vez de avisarme a los gritos, hubieras sido más discreto y ahí sí que cazábamos a ese salteador.

 

FERMÍN: Pero no debe andar muy lejos. Mi nariz me dice que por aquí hay olor a…

 

ANSELMO: ¡Yo no fui!

 

FERMÍN: ¡A zorro! Está muy cerca, no hay dudas. Vos andá pa’llá, que yo voy pa’l otro lado. (Salen cada uno por un lateral inverso.)

 

(El zorro entra a escena disfrazado de gallina. Las gallinas, al verlo se mueren de la risa.)

 

ZORRO: A la que se vuelva a burlar, me la trago y cruda. (Las gallinas, asustadas, se ponen serias.)

 

ANSELMO: (Entra por su costado.) No, no lo veo por ningún lado.

 

FERMÍN: Se sabe esconder el muy rapaz. Pero, sigo oliendo a zorro…

 

ANSELMO: (Señala al grupo de aves, entre las cuales el zorro pasa inadvertido.) Aquí sólo hay gallinas. Me parece que tenés el olfato descompuesto.

 

FERMÍN: Te digo que no. Aquí hay zorro encerrado (A las gallinas.) A ver, muchachas caminen hasta aquí.

 

(Las gallinas obedecen y el zorro, entre ellas, camina imitándolas.)

 

FERMÍN: (Duda.) Algo anda mal.

 

ANSELMO: Sí, tu cabeza.

 

FERMÍN: (Se lo lleva a proscenio.) No te has dado cuenta de algo: el zorro no aparece porque está escondido entre el gallinerío. ¡Camuflado!

 

ANSELMO: ¿Otra vez volviste a darle a la grapa desde temprano?

 

FERMÍN: Te apuesto un asado con chorizos y achuras a que lo hago salir.

 

ANSELMO: ¡Apostado!

 

FERMÍN: (A las gallinas.) A ver, chicas: numeraaaaaar… se.

 

GALLINAS: (Dan un paso adelante.) ¡Uno! ¡Dos! ¡Tres! ¡Cuatro!

 

ZORRO: (Con voz grave.) Cinco… digo (Imita una voz de gallina.) ¡Cinco!

 

FERMÍN: Ahora, quiero oírlas cacarear como saben hacer las gallinas. Uno (La gallina 1 cacarea, igual la 2 y así hasta que le toca al zorro.)

 

ZORRO: (Hace una mala imitación del cacareo.) Co co… co co…

 

ANSELMO: ¿Y a vos qué te pasa?

 

ZORRO: Me olvidé la letra… (Entre dientes.) ¿Cómo va la cosa?

 

GALLINA 1: (Le sopla.) ¡Cocorocó!

 

ZORRO: (La imita bien.) ¡Cocorocó! ¡Cocorocooooó! ¡Cocorocooooó!

 

GALLINAS: (Admiradas, lo aplauden.) ¡Qué bien le sale! ¡Buen imitador! ¡Y de afinado! ¡Se me pone la piel de gallina!

 

ANSELMO: (Se burla de su compañero.) Me parece que al asado también lo voy a querer con mollejas…

 

FERMÍN: Esperá, no cantés victoria (Grita.) Anastasio, vení pa’ca.

 

ANASTASIO: (Entra. Es un gallo muy galante y agrandado.) ¿¡Ki ki ris de mí!?

 

(Las gallinas, al verlo se acaloran, le silban y dicen piropos.)

 

FERMÍN: Anastasio, necesito que le des un beso en el pico a cada una de estas gallinas.

 

ANASTASIO: (Indiferente.) ¿¡Ki ki rís demostrar!?

 

FERMÍN: Aquí, mi amigo Anselmo duda de tus dotes de galán. Yo le dije que las tenés a todas muertas y el único modo de demostrarlo es que les rompás el pico de un besazo. Si gano, me paga un asado y a vos, ración doble de maíz.

 

ANASTASIO: (Agrandado.) ¡Que sea pisingallo, pa’ hacerlo pochoclo! (A las gallinas.) Diosas, ¿quién es la primera?

 

(Las gallinas se pelean por quedar primeras en la fila.)

 

ANASTASIO: Calma, pequeñas, que hay Anastasio pa’ todas… (Va besando una a una, dejándolas embobadas, hasta que llega al zorro y le da un tremendo beso.)

 

ANASTASIO: (Enamorado, mientras el zorro escupe y se limpia el hocico.) ¡Pero qué manera de besar! A vos no te conocía. ¡Ki ki rís que te dé a cambio de ir un rato al gallinero conmigo!

 

ZORRO: (Discretamente lo agarra del pescuezo.) Mirá, gallo buscón, desaparecé porque si no te arranco la cresta de un sopapo.

 

ANASTASIO: Patitas pa’ qué las quiero, este gallo campeón se retira. (Sale.)

 

ANSELMO: Ves, te dije… El zorro ya debe estar riéndose de nosotros en su covacha.

 

FERMÍN: Aún queda una última prueba y así sabremos si sigue aquí o tenés razón. ¡Gallinas, a empollar! Uno. (Gallina 1, se adelanta, empolla y saca un huevo. así las siguientes hasta que le toca el turno al zorro.)

 

(El zorro imita una gallina empollando, pero por más que hace fuerza no puede poner un huevo.)

 

FERMÍN: ¿Tenía o no razón? Algo le falla a esa bataraza. Andá preparando la escopeta y el asadito que me debés.

 

(Anselmo se acerca al zorro apuntándolo.)

 

ZORRO: (Al verse amenazado, saca el huevo duro y lo pone como si lo hubiera empollado.) ¡Listo el pollo! (Se lo entrega a Anselmo.)

 

GALLINAS: ¡Increíble! ¡No entiendo! ¿¡Quién lo diría!? ¡Fenómeno genético!

 

ANSELMO: ¡Perdiste! (Se lo entrega a Fermín y ambos miran el huevo con incredulidad, por lo que se distraen.)

 

FERMÍN: ¡Pero este huevo está duro! (Desesperado.) ¡Esa gallina es el zorro! Disparale, Anselmo.

 

(Anselmo lo sigue disparando y, como el zorro, ambos salen de escena.)

 

ZORRO: (Vuelve a escena. se saca el disfraz.) Chicas, gracias por las plumas. Mi palabra es sagrada. Les perdono la vida.

 

FERMÍN: (Su voz.) Apuntá bien, infeliz, ahí está entre las gallinas…

 

ZORRO: (Mientras escapa, grita a los granjeros.) ¡Hasta la vista, chauchones! Aprendan que contra el zorro no se puede (Sale.)

 

FERMÍN: (Entra junto a su compañero.) Me debés un asado y ahora, por haberle errado los tiros, con empanadas y vino.

 

ANSELMO: Te lo pago, pero hay que aceptar que somos unos sonsos.

 

FERMÍN: ¿Por qué? Si evitamos que nos rapiñara el gallinero.

 

ANSELMO: Teníamos un zorro que empolla huevos duros y lo terminamos espantando. ¡La de plata que podríamos haber ganado con el bicho ése!

 

TELÓN O APAGÓN

UN COLMO ENTRE LOS COLMOS

 

ACTO ÚNICO

 

PERSONAJES:

 

CÓMICO
ESPECTADORA
ESPECTADOR 1
ESPECTADOR 2
ESPECTADOR 3

 

(La escena transcurre en el teatro o sala donde se representa esta obra.)

 

CÓMICO: (En escena.) A ver si alguien del público sabe ¿cuál es el colmo del colmo de un carpintero?

 

ESPECTADOR 1: (Desde la platea.) ¡Prestar dinero y que lo dejen clavado!

 

ESPECTADOR 2: (En otro lado de la platea.) ¡Que el perro le revuelva la cola con la cola!

 

ESPECTADOR 3: (Desde otro lado.) ¡Clavar las tablas de multiplicar!

 

CÓMICO: Puede ser, pero el colmo del colmo de un carpintero es…

 

ESPECTADORA: (Sentada entre el público, interrumpe.) Perdón, señor cómico: ¿Qué es un colmo?

 

CÓMICO: (Duda.) Y… un colmo es… un colmo.

 

ESPECTADOR 1: Por ejemplo, el colmo de un pelado es que le regalen un peine.

 

CÓMICO: Ahí tiene…

 

ESPECTADOR 2: O perder el colectivo por un pelito.

 

CÓMICO: Bien dice.

 

ESPECTADOR 3: También caerse de un décimo piso y salvarse por un pelo.

 

ESPECTADORA: Sí, sí, sí… son buenos ejemplos. Pero yo quiero saber qué es un colmo.

 

CÓMICO: El colmo de algo es cuando ese algo llega a tal punto que no se puede superar.

 

ESPECTADOR 1: El colmo de un mentiroso es jugar al solitario y hacerse trampa.

 

ESPECTADOR 2: El de un bombero, llevarse el trabajo a casa.

 

ESPECTADOR 3: Y el de un robot, tener los nervios de acero.

 

CÓMICO: (Frustrado.) Como ve, este es el colmo de un cómico: que el público se sepa todos los chistes que tenía preparado para su actuación (A la Espectadora.) ¡Usted me va a arruinar!

 

ESPECTADORA: (Que no ha prestado atención.) Cuando llega a tal punto que… Una duda: ¿Ese punto es aparte?

 

CÓMICO: (Hastiado.) Es un punto en que algo se colma.

 

ESPECTADORA: Ah, entonces es un punto y colma.

 

CÓMICO: ¿Por qué no se va a jorobar a otra parte?

 

ESPECTADOR 1 (Al Cómico.) A propósito: ¿Se sabe el colmo de un camello?

 

ESPECTADORA: (Ofendida.) Yo no estoy jorobando…

 

CÓMICO: Estar harto de llevar el bar a cuestas.

 

ESPECTADORA: Si jorobar es querer aprender…

 

CÓMICO: (La interrumpe.) ¡USTED ES EL COLMO DE LOS COLMOS!

 

ESPECTADORA: O sea que yo soy un colmo.

 

CÓMICO: No, pero me tiene colmado.

 

ESPECTADORA: ¿Y eso es malo?

 

CÓMICO: Para mí, sí.

 

ESPECTADOR 1: ¡A mí ya me tiene finito!

 

ESPECTADORA: Yo lo veo más bien gruesito.

 

ESPECTADOR 2: ¡No, dice que lo tiene hinchado!

 

ESPECTADORA: Tal vez comió porotos

 

ESPECTADOR 3: ¡A todos nos tiene podridos!

 

ESPECTADORA: Yo les sentía un cierto mal olor.

 

CÓMICO: ¡Estoy hasta la coronilla!

 

ESPECTADORA: Nueva pregunta: ¿En qué parte del cuerpo tiene la coronilla?

 

CÓMICO: En la cabeza.

 

ESPECTADORA: Yo sólo le veo cabello en la cabeza.

 

CÓMICO: ¡Eso: me tiene de la cabeza!

ESPECTADORA: Yo no lo tengo de ningún lado. Aparte, desde aquí se ve clarito que la cabeza usted la tiene bien prendida por el cogote al resto del cuerpo.

 

CÓMICO: Digo, que me está quemando la croqueta.

 

ESPECTADORA: Entonces, sáquela del fuego.

 

CÓMICO: Que usted me vuelve loco.

 

ESPECTADORA: En que quedamos: ¿croqueta o locro?

 

CÓMICO: Ni una, ni otra. ¡Salame!

 

ESPECTADORA: ¿Picado fino o grueso? ¿Tandilero o cordobés?

 

CÓMICO: Ni picado fino, grueso, tandilero o cordobés… Era todo un chiste.

 

ESPECTADORA: Ah, un colmo es un chiste.

 

CÓMICO: Sí, una broma.

 

ESPECTADORA: Decídase, hombre: ¿Es un chiste o una broma?

 

ESPECTADOR 3: Usted es un chiste.

 

ESPECTADORA: Yo soy una persona.

 

CÓMICO: Y de mal gusto.

 

ESPECTADORA: Para nada: soy muy fina, delicada y elegante.

 

ESPECTADOR 1: Una broma pesada

 

ESPECTADORA: ¿Insinúa que soy gorda?

 

ESPECTADOR 1: No sé, pero me hace acordar al colmo de los elefantes.

 

ESPECTADORA: Corrijo: los elefantes no tienen colmos, tienen colmillos.

 

CÓMICO: ¡El colmo de alguien como yo es encontrarse con una espectadora como usted!

 

ESPECTADORA: ¿Y eso es un chiste?

 

CÓMICO: ¡ESTE ES EL COLMO!

 

ESPECTADORA: Perdón: ¿El colmo de qué?

 

TODOS: ¡DE LOS COLMOS!

 

ESPECTADORA: Volvemos al principio, entonces: ¿Qué es un colmo?

 

CÓMICO: Si le respondo va a terminar ofendida.

 

ESPECTADOR 1: ¡Yo le doy permiso!

 

ESPECTADORA: O sea que un colmo es un insulto.

 

CÓMICO: ¡Yo la mato!

 

ESPECTADOR 2: ¡Adelante, nadie se lo va a impedir!

 

ESPECTADORA: O sea que es un cuchillo o un revólver.

 

CÓMICO: ¡Yo hago un pozo y la entierro!

 

ESPECTADOR 3: Yo le presto una pala.

 

ESPECTADORA: Ah, es alguna herramienta de trabajo.

 

CÓMICO: ¡Hasta aquí llegamos!

 

ESPECTADORA: ¿Hasta dónde?

 

CÓMICO: Hasta aquí.

 

ESPECTADORA: Pero si hace rato que estamos aquí.

 

CÓMICO: Desgraciadamente para mí.

 

ESPECTADORA: Creo que ni usted, ni ellos, tienen la más pálida idea de qué rayos es un colmo.

 

CÓMICO: A ver, entonces, señora sabelotodo, díganos: ¿Qué es un colmo?

 

ESPECTADORES: ¡Eso! ¡Ya que se hace la canchera! ¡A ver si es tan viva!

 

ESPECTADORA: ¿Un colmo de qué?

 

CÓMICO: (Sale corriendo.) ¡Me rindo! Juro no incluir más colmos en mis presentaciones.

 

ESPECTADORA: (A los Espectadores.) Una no puede preguntar que la tratan para la mona.

 

ESPECTADORES: (Se van de la sala.) ¡Yo me voy a ver televisión! ¡Deberían encerrarla en un manicomio! ¡Me harta la gente que pregunta!

 

ESPECTADORA: Bien digo, para la mona (Al público de verdad.) A propósito: ¿Alguien sabe cuál es el colmo de una mona?

 

TELÓN O APAGÓN

 

El Microscópico Minúsculo Diminútico Circo de Pulgas

 

ACTO ÚNICO

 

PERSONAJES:

 

PRESENTADOR
ESPECTADOR 1, 2, 3 Y 4

 

(La escena transcurre en un escenario totalmente vacío con una plataformita en la que está el Presentador.)

 

PRESENTADOR: (Grita para llamar la atención de los espectadores que van y vienen como si transitaran por una vereda.) Damas y caballeros, no pasen pero vean el gran circo de…

 

ESPECTADOR 1: ¿Cómo: no pasen y vean?

 

PRESENTADOR: (Le explica.) Es que mi circo es para ver sin pasar.

 

ESPECTADOR 1: ¡Es un circo de locos!

 

PRESENTADOR: No, un circo de pulgas.

 

ESPECTADOR 2: Nos vio cara de tontos.

 

PRESENTADOR: ¡Efectivamente!

 

ESPECTADORES: ¿¡Cómo!?

 

PRESENTADOR: Efectivamente, los artistas de este circo son pulgas. Los perros tienen terminantemente prohibido acercarse.

 

ESPECTADOR 3: ¿Y cómo es un circo de pulgas?

 

PRESENTADOR: (Irónico.) Muy chiquitititito.

 

ESPECTADOR 4: ¿Cree que me chupo el dedo?

 

PRESENTADOR: ¡Efectivamente!

 

ESPECTADOR 4: ¿¡Cómo!?

 

PRESENTADOR: Efectivamente, los artistas son muy pequeños. ¡Qué digo pequeños! ¡Pequeñitititísimos! Pero, eso sí, son artistitititas de fama mundial. ¡Famositititísimos!

 

ESPECTADOR 1: ¿Y qué números hacen?

 

PRESENTADOR: (Muy excitado.) Los mismos que en un circo vulgar y corriente, pero en chiquito. (Mientras entrega largavistas a todos.) Pero, para qué decirles lo que ustedes, con sus propios ojos, pueden ver, sin pasar, el Microscópico Minúsculo Diminútico Circo de Pulgas.

 

ESPECTADORES: (Miran a través de los aparatos.) ¡Yo no veo nada! ¡Esto es puro cuento! ¡Me siento ridículo!

 

PRESENTADOR: Hagan fuerza con los ojos y lo verán…

 

ESPECTADOR 2: (Descubrió algo.) No, es cierto, miren ahí hay una familia de pulgas trapecistas.

 

ESPECTADOR 3: ¡Es cierto! Una está pendiendo de un columpio, ahora otra hace un quíntuple saltititito mortal y…

 

TODOS: ¡Hop!

 

ESPECTADOR 4: Lo agarró, hace una, dos, tres vueltitititas hacia atrás y…

 

TODOS: ¡Hop!

 

ESPECTADOR 1: ¡Volvió a donde saltó! ¡Qué capitititito es ese trapecistititita!

 

PRESENTADOR: ¡Aplausititititos para los trapecistitititas del Microscópico Minúsculo Diminútico Circo de Pulgas!

 

ESPECTADOR 1: (Luego de aplaudir, vuelve a mirar.) ¡Uy!, ahí se ve un domador de leones…

 

ESPECTADOR 2: (Mirando.) No, no son leones, son panteras.

 

PRESENTADOR: Tampoco. Son piojos africanos.

 

ESPECTADOR 3: ¿Y cómo sabe que no son piojos italianos, argentinos o grecochipriotas?

 

PRESENTADOR: Porque los únicos piojos que se dejan domar son los del continente negro. Además, si pudiera oírlos, notaría que rugen en africano.

 

ESPECTADOR 4: Ahora están bostezando…

 

ESPECTADOR 1: No, abren sus faucecititititas mostrando los colmillititititos. ¡Se ven amenazadores!

 

ESPECTADOR 2: No querría que se me subieran a la cabeza.

 

ESPECTADOR 3: Miren, la pulga domadorcitititita tiene un latiguitititito con el cual obliga a los piojos a pararse en dos patas, saltar un aritititito de fueguitititito y bailar el valsetititito.

 

ESPECTADOR 4: ¿Y ahora qué hace?

 

ESPECTADOR 1: Esta metiendo la cabecitititita en las faucetitititas del piojo. ¡Que osadía!

 

PRESENTADOR: (Grandilocuente.) ¡Aplausititititos para el domadorcitititito y sus piojititititos del Microscópico Minúsculo Diminútico Circo de Pulgas!

 

ESPECTADOR 2: (Luego de aplaudir, vuelve a mirar.) ¿Ven la pulga contorsionista? Se dobla en ocho. Hace una trenza con las seis patas.

 

ESPECTADOR 3: ¡Esa pulga es de goma!

 

PRESENTADOR: Son años de práctica.

 

ESPECTADOR 4: Y ahora se toca la punta de la naricitititita con las antenititititas.

 

PRESENTADOR: ¡Aplausititititos para el contorcionistititita del Microscópico Minúsculo Diminútico Circo de Pulgas!

 

ESPECTADOR 1: Ahora una pioja de cabellera roja avanza a lomo de un pulgón. El bicho se para en una pata sobre un trastititito y gira en 180 gadititititos. Me acaba de guiñar un ojo. ¡Qué cancheritititita!

 

ESPECTADOR 2: Yo arriba de un pulgón estaría temblando, ella ni se mosquea.

 

ESPECTADOR 3: (Sorprendido.) ¿Por qué todos corren?

 

PRESENTADOR: (Saca un largavistas y observa.) Es que el pulgón se ha desbocado y en su locura, está destrozando todo el circo.

 

ESPECTADOR 4: La pulguita de cabellera roja está tratando de calmarlo. Le dice algo al oído.

 

PRESENTADOR: (Desesperado.) El pulgón va directo hacia un grupo de payasititititos que ensaya sin notar lo que pasa.

 

TODOS: (Hacen gestos de alivio.) Ufff, menos mal. ¡Qué cerca estuvo eso! ¡Falto poco! ¡Cuánta adrenalina!

 

PRESENTADOR: La pulguitititita lo detuvo a tiempo, sino iba a ser una tragediecitititita de proporciones gigantesquisitititimas.

 

ESPECTADOR 1: (Desilusionado.) ¡No, terminó la funcióncitititita!

 

ESPECTADOR 2: Todos los artistitititas desfilan por las tres pistitititas.

 

ESPECTADOR 3: Los acrobatitititas hacen piruetitititas.

 

ESPECTADOR 4: Un maguitititito saca cartititita de su galeritititita.

 

ESPECTADOR 1: El lanzallamitititita lanza llamititititas. Parece un fósforo en miniatura.

 

ESPECTADOR 2: ¡Y todos desfilan al ritmo de la orquestititita!

 

ESPECTADOR 3: Hay trompetitititas, saxofoncititititos…

 

ESPECTADOR 4: También tromboncititititos y platillititititos. Y un piojo los dirige con una batutititita. ¡Es una verdadera filarmoniquitititita!

 

PRESENTADOR: ¡Aplausititititos para la superlativisitititita compañía del Microscópico Minúsculo Diminútico Circo de Pulgas! (Mientras recibe los largavistas.) Bueno, ahora por favor paguen la entrada.

 

ESPECTADORES: ¿Por qué?

 

PRESENTADOR: Porque los artistitititas trabajaron para ustedes y es lógico que paguen por lo que vieron.

 

ESPECTADORES: (Mientras salen de escena.) Yo no estoy seguro de haber visto lo que vi. Pudo ser una ilusión óptica. ¿Quién dice que no estuvimos viendo puntitos que usted pintó en el suelo? No sería el primer estafador que sale con el cuento del circo de pulgas.

 

PRESENTADOR: (Frustrado.) Creo que tengo que dejarme de jorobar con los artistitititas y contratar otros de tamaño más convencional. (De pronto, se rasca desesperado.) Para colmo, como hace tiempo no les pago, los artistitititas se me enojan y se la agarran contra mí. ¡Cómo pica el Microscópico Minúsculo Diminútico Circo de Pulgas!

 

TELÓN O APAGÓN