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	<title>Todo Teatro</title>
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	<description>Tu Página Web Dedicada Al Mundo Del Teatro</description>
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		<title>¡HAS PERDIDO EL JUICIO!</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Dec 2020 11:16:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; ¡Has Perdido El Juicio! es una obra cómica de 10 personajes escrita en 2020 por María del Mar Chicón Pascual (Málaga, 1978). Consta de trece escenas repartidas en tres actos. Argumento breve de la obra: Alocada y divertida obra de teatro donde un prestigioso juez será víctima y verdugo de su propio secuestro. &#160;  Personajes: [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.todo-teatro.com/wp-content/uploads/2020/12/IMG-20201203-WA0007.jpg"><img class=" size-medium wp-image-127 alignright" src="http://www.todo-teatro.com/wp-content/uploads/2020/12/IMG-20201203-WA0007-189x300.jpg" alt="IMG-20201203-WA0007" width="189" height="300" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>¡Has Perdido El Juicio!</em> es una obra cómica de 10 personajes escrita en 2020 por<strong> María del Mar Chicón Pascual</strong> (Málaga, 1978).</p>
<p>Consta de trece escenas repartidas en tres actos.</p>
<p><strong>Argumento breve de la obra: </strong>Alocada y divertida obra de teatro donde un prestigioso juez será víctima y verdugo de su propio secuestro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span id="more-126"></span> <strong>Personajes:</strong></p>
<p>Juez Lamata (Manolo)</p>
<p>Carmencita (la imputada)</p>
<p>Abogada (Clara Ponte)</p>
<p>Fiscal (Don Josemi)</p>
<p>Secretaria (Virginia)</p>
<p>Médico forense (Carlos Castro)</p>
<p>Esposa del médico forense (Pilar)</p>
<p>Cartera</p>
<p>Limpiadora 1 / policía 1</p>
<p>Limpiadora 2 / policía 2</p>
<p><strong>Preámbulo</strong></p>
<p><em>Se enciende el escenario acompañado de una música divertida de acción y se observa a un hombre en calzoncillos amordazado, atado de pies y manos, intentando soltarse, pero le es imposible, es el juez Lamata. Se vuelve a oscurecer el escenario.</em></p>
<p><strong>Primer Acto</strong></p>
<p><em>Al encenderse de nuevo las luces, nos encontraremos con la escenografía y el atrezo de la obra, ya colocado. Hay una mesa grande al fondo en el centro con varias sillas, la silla del centro es la más grande. Sobre la mesa algunos folios y carpetas. Todo muy ordenado. Hay varias sillas en ambos lados del escenario. Una silla en el centro mirando hacia el público. Nos encontramos en una sala de juicio del Juzgado número 22 de algún municipio perdido de España.</em></p>
<p><strong>1º Escena</strong></p>
<p><em>(Entran por el lado de la derecha del escenario, la abogada de oficio, le sigue Carmencita)</em></p>
<p>Abogada: <em>(Llevando una carpeta y varios papeles)</em> Pase, pase, no sea tímida… pasaremos varias mañanas aquí, se va a tener que acostumbrar a esta sala</p>
<p><em>(Carmencita entra tímidamente observando todos los detalles de la sala, asombrada y a la vez algo asustada)</em></p>
<p>Abogada: Mi nombre es Clara Ponte y soy su abogada de oficio asignada <em>(le ofrece la mano para saludarla)</em></p>
<p><em>(Pero Carmencita sigue entretenida mirando de un lado a otro y no se da cuenta)</em></p>
<p>Abogada: <em>(Le retira la mano)</em> ¿Qué le sucede? ¿no le gusta este lugar? mejor que la cárcel es</p>
<p>Carmencita: No, no, está todo bien, es que en la tele parecen estos sitios más grandes</p>
<p>Abogada: ¿En la tele?</p>
<p>Carmencita: <em>(Ilusionada)</em> ¡En las películas! ¡Uy! ¿me van a poner la máquina de la verdad? <em>(tocándose el pecho y los dedos) (cambiando el tono de voz a presentadora de televisión) </em>¡y el resultado es… VERDAD!</p>
<p>Abogada: <em>(Se pone seria)</em> Señora doña Carmen Campos como abogada de oficio que la represento, le recuerdo que no estamos en ninguna televisión, ni mucho menos, todo esto es real, siéntese por favor, (<em>ofreciéndole con la mano la silla del centro del escenario)</em> necesito entrevistarla para la vista de hoy, solo tenemos una hora para que dé comienzo <em>(mirando el reloj)</em></p>
<p>Carmencita<em>: (Se sienta en la silla)</em> ¿Solo una hora? pero si nos acabamos de conocer, ¡qué barbaridad!, ¡después dicen que la justicia va lenta!</p>
<p>Abogada: (<em>Mirando los papeles que lleva sobre la carpeta)</em> Señora doña Carmen Campos veo que se ha presentado una acusación contra usted…</p>
<p>Carmencita: <em>(Interrumpe</em><em>)</em> ¿A mí? a mí no se me ha presentado nadie… aparte de usted, claro… <em>(mirando de un lado a otro por si la escuchan)</em> ¡aquí la gente es muy mal educada… ya no le digo en el calabozo! ni unos buenos días por la mañana, ni unas buenas tardes por la tarde, ni unas buenas noches por….</p>
<p>Abogada: <em>(Interrumpe</em>) ¡Señora doña Carmen!</p>
<p>Carmencita: Carmencita, llámeme Carmencita</p>
<p>Abogada: Doña Carmen prosigo…</p>
<p>Carmencita: <em>(Interrumpe)</em> Prosigo no, Campos… Carmencita Campos</p>
<p>Abogada: <em>(Suspira)</em> Continúo, usted está como im-putada de un delito…</p>
<p>Carmencita: <em>(Interrumpe) </em>¡Muy bien dicho! todo esto es una gran putada</p>
<p>Abogada: ¡Me refería a que ha sido acusada de un delito!</p>
<p>Carmencita: ¡Ah sí, de un delito injusto! (<em>poniendo una pizca de dramatismo)</em></p>
<p>Abogada: ¿A qué se refiere con injusto?</p>
<p>Carmencita: ¿El qué?</p>
<p>Abogada: Porque en materia de antijuridicidad es importante destacar su relación con la tipicidad…</p>
<p>Carmencita: ¿Con la qué?</p>
<p>Abogada: Así, teniendo en cuenta lo dispuesto por la doctrina, el término de «injusto» hace referencia al hecho antijurídico en sí, sin embargo, el Código Penal admite de forma indirecta que pueden existir diversos grados de lo injusto. Esto, responde a una gradación del injusto desde una perspectiva objetiva y a la vez subjetiva, ya que la antijuridicidad es predominantemente, pero no sólo, objetiva; de forma que un hecho será más o menos disvalioso en atención a los elementos subjetivos concurrentes y así un hecho doloso será más grave que uno imprudente; los elementos subjetivos del tipo podrán privilegiar o agravar ¿Le ha quedado claro?</p>
<p>Carmencita:<em> (Con la boca abierta y sin parpadear) …</em>Totalmente</p>
<p>Abogada: ¿Alguna pregunta?</p>
<p>Carmencita: <em>(Aún en shock)</em> Ninguna</p>
<p>Abogada: Me alegro, porque me gusta dejar las cosas muy claras <em>(sonriendo a Carmencita)</em></p>
<p>Carmencita: (<em>Pensando en voz alta</em>) Ésta de clara solo tiene el nombre</p>
<p><strong>2º Escena</strong></p>
<p><em>(Son interrumpidas por dos personas que entran por el lado izquierdo del escenario)</em></p>
<p><em>(Son el juez Lamata y su secretaria)</em></p>
<p><em>Juez Lamata: (Dando órdenes a la secretaria, mientras ella va anotando todo en una libreta)</em> Quiero que me tenga informado en todo momento de cada movimiento que haga la acusación particular…</p>
<p><em>(Ambos se detienen cuando se dan cuenta de la presencia de Carmencita y su abogada)</em></p>
<p>Secretaria: <em>(Sorprendida</em>) ¿Qué hacéis aquí?</p>
<p>Carmencita: Aquí sentada… ¡oye! solo me faltan las palomitas para ver la peli esta…</p>
<p>Abogada: ¡Shisss! <em>(regañando a Carmencita para que se calle</em>) Perdonar nuestra osadía ilustrísimo señor, me he tomado quizás estas equivocadas confianzas para preparar con mi representada la sesión de esta mañana.</p>
<p>Secretaria: <em>(Seria)</em> Muy equivocadas confianzas, cierto.</p>
<p>Abogada: Lo sentimos profundamente, nos marchamos ya&#8230; si ya habíamos terminado <em>(empujando disimuladamente a Carmencita para que se levante de la silla) </em></p>
<p>Carmencita:<em> (Carmencita se levanta)</em> ¿Ya? ¿ya no hay más preguntas?</p>
<p>Abogada: Venga ¡vamos, vamos!<em> (La abogada agarra el brazo de Carmencita y la va empujando mientras se van marchando)</em></p>
<p>Juez Lamata<em>: (Muy serio, grita)</em> ¡Esperad!</p>
<p><em>(Carmencita y la abogada se paralizan y se giran a la vez hacia el juez, algo asustadas)</em></p>
<p>Juez Lamata: <em>(Cambiando el tono más amigable</em>) No hace falta que os marchéis con tanta prisa</p>
<p>Abogada: Ah, ¿no?</p>
<p>Carmencita: Ha dicho que no</p>
<p>Juez Lamata: Me gustaría quedarme a solas un momento con la imputada</p>
<p><em>(Carmencita y la abogada se miran)</em></p>
<p>Carmencita: ¿Con quién se quiere quedar a solas?</p>
<p>Abogada: Con usted</p>
<p>Carmencita: <em>(Sorprendida y asustada)</em> ¡¿Conmigo?!</p>
<p>Secretaria: No creo que sea el trámite más correcto señor…</p>
<p>Juez Lamata: <em>(Interrumpe, restando importancia)</em> Solo será un momento</p>
<p>Carmencita: <em>(Hacia la abogada, agarrándola con miedo)</em> Yo no me quedo a solas con el iluminado señor éste…</p>
<p>Abogada: ¡Se dice ilustrísimo señor! <em>(Disimulando sonriendo hacia el juez intenta soltarse de Carmencita)</em></p>
<p>Carmencita: ¡Con el inmaculado señor éste! <em>(no quiere soltar a su abogada del brazo)</em></p>
<p>Abogada: ¡I-lus-trí-si-mo! <em>(termina de empujar a Carmencita hacia adelante)</em></p>
<p>Secretaria: Esta bien, os dejamos</p>
<p><em>(La secretaria y la abogada se marchan por el lado derecho del escenario)</em></p>
<p><strong>3º Escena</strong></p>
<p>Carmencita: Qué buen día hace hoy, ¿eh?</p>
<p><em>(El juez Lamata no le contesta, la va rodeando observándola con las dos manos cruzadas en la espalda, a veces se acaricia la barbilla, pensativo)</em></p>
<p><em>(Hay un silencio muy incómodo y algo cómico con las miradas de Carmencita hacia el juez entre miedo y curiosidad)</em></p>
<p><em>(El juez se para al lado de Carmencita)</em></p>
<p>Juez Lamata<em>: (Serio y seco)</em> Muy bueno</p>
<p>Carmencita: ¿Qué?</p>
<p>Juez Lamata: <em>(Serio y seco</em>) Hace un día muy bueno</p>
<p>Carmencita: <em>(Sonríe algo intimidada)</em> Ah si</p>
<p>Juez Lamata: Carmen Campos</p>
<p>Carmencita: <em>(Levanta un poco la mano hacia arriba) </em>Presente</p>
<p>Juez Lamata: Casada con…</p>
<p>Carmencita<em>: (Interrumpe)</em> Viuda</p>
<p>Juez Lamata: <em>(Muy sorprendido)</em> ¿Viuda? ¿cómo que viuda? que sepamos su marido no ha fallecido…</p>
<p>Carmencita: (<em>Muy dramática</em>) Ay ilustrísimo señor del Sagrado Corazón, esa información solo la conozco yo. Que yo sé que a mi Manolo le ha pasado algo, pero algo muy malo, porque para que no sepa nada de él desde que entré en la cárcel, mi Manolo a mí eso no me lo hace, ¡desaparecer así¡, sin decir nada…</p>
<p>Juez Lamata: Igual ha tenido que ausentarse por algún motivo importante <em>(Se asoma un poco hacia la entrada principal, el lado derecho del escenario, para comprobar que no viene nadie)</em></p>
<p>Carmencita: Mire usted, para mi Manolo lo único importante era yo, mi Manolo debe de estar bien muertito para no dar señales de vida…</p>
<p>Juez Lamata: <em>(Cambiando el tono de voz y abriendo los brazos)</em> ¡Que soy yo, Carmencita!</p>
<p>Carmencita: ¿Cómo dice?</p>
<p>Juez Lamata: ¿No me reconoces la voz, mujer?</p>
<p>Carmencita: (<em>Tartamudea)</em> la… la… la voz… di… dice…</p>
<p>Juez Lamata: ¡Tu Manolo! ¡que soy tu Manolo!</p>
<p>Carmencita: ¡Ay, madre del amor hermoso! quien dijo que todo esto no era una película <em>(se desmaya sobre los brazos del juez Lamata)</em></p>
<p>Juez Lamata: ¡Carmencita! ¡Carmencita!</p>
<p><strong>4º Escena</strong></p>
<p><em>(El juez Lamata tumba con mucho cuidado a Carmencita en el suelo)</em></p>
<p>Juez Lamata: Pero cariño, ¿estás bien? <em>(intenta reanimar a Carmencita, que se encuentra tumbada en el suelo, dándole palmaditas en la mano y en la cara)</em></p>
<p><em>(En ese momento entra el fiscal)</em></p>
<p>Fiscal: Pero ¿qué ha pasado? (<em>se acerca corriendo para ayudar)</em></p>
<p>Juez Lamata: Tranquilo, ha sido un simple desmayo, nada grave…</p>
<p>Fiscal: ¿Quién es esta mujer?</p>
<p>Juez Lamata: Es la imputada Carmen Campos</p>
<p>Carmencita: <em>(Entre murmullo semi inconsciente)</em> Carmencita… llámeme Carmencita…</p>
<p>Juez Lamata: ¡Ves! Ya está mucho mejor, no se preocupe…</p>
<p>Fiscal: De todos modos, voy a pedir ayuda <em>(se va hacia la puerta)</em></p>
<p>Juez Lamata: Que no hace falta, de verdad, se lo agradezco, pero cuanta más personas aquí dentro dando calor, mucho peor…</p>
<p>Fiscal: <em>(Desde la puerta)</em> Voy a avisar al médico forense mejor, en seguida vuelvo <em>(se marcha)</em></p>
<p>Juez Lamata: <em>(Grita)</em> ¡Que no hace falta!</p>
<p><em>(Carmencita se va despertando poco a poco y se va reincorporando)</em></p>
<p>Carmencita: Ay que dolor de cabeza tengo… he tenido una horrible pesadilla <em>(mira al juez)</em></p>
<p>Juez Lamata: Cariño, ¿ya estás mejor?</p>
<p>Carmencita: Ay, Dios mío, que no ha sido un mal sueño, que ha sido real</p>
<p>Juez Lamata: Ay, lo que has liado en un momento, mi amor. El fiscal ha ido a avisar al médico forense y llegarán en cualquier momento…</p>
<p>Carmencita: Pues que avise a un psiquiatra mejor, ¿no? Porque usted no está muy bien del coco…</p>
<p>Juez Lamata: Carmencita te juro por nuestro perro Snoopy que soy yo, Manolo</p>
<p>Carmencita: ¿Cómo sabes que tengo un perro llamado Snoopy?</p>
<p>Juez Lamata: ¡Buena idea!, pregúntame todo lo que quieras sobre Manolo, así comprobarás que soy yo…</p>
<p><em>(Carmencita lo mira extrañada, pero se anima a hacerlo)</em></p>
<p>Carmencita: A ver… ¿apellidos de mi marido?</p>
<p>Juez Lamata: Cabra López</p>
<p>Carmencita: No, no, algo más personal… veamos … talla de pantalón</p>
<p>Juez Lamata: <em>(Responde veloz)</em> 44</p>
<p>Carmencita: Talla de zapato</p>
<p>Juez Lamata: <em>(Responde veloz)</em> 41</p>
<p>Carmencita: calzoncillos</p>
<p>Juez Lamata: <em>(Responde veloz) </em>La L</p>
<p><em>(Carmencita lo mira de arriba abajo aún con dudas)</em></p>
<p>Carmencita: Fecha de nuestra boda</p>
<p>Juez Lamata: El 12 de octubre de 1975, en la Iglesia Santo Domingo de Asís, llevabas el vestido prestado de tu hermana y te quedaba algo corto, así que no pudiste ponerte tacones…</p>
<p>Carmencita: <em>(Interrumpe)</em> ¡Ay! ¡mi Manolo!</p>
<p><em>(Se abrazan)</em></p>
<p>Carmencita: Pero, ¿dónde te habías metido cretino? tanto tiempo que ya ni te reconozco (<em>se calla un momento y lo mira fijamente) </em>y ¿desde cuando eres juez?</p>
<p>Juez Lamata: Que no mujer, es una larga historia. Me tuve que ausentar para operarme…</p>
<p>Carmencita: ¿Operarte?</p>
<p>Juez Lamata: Si, me he cambiado toda la cara, ¿no lo ves?</p>
<p>Carmencita<em>: (Muy enfadada)</em> ¿Yo en la cárcel sin saber nada de ti, y tú como el Kiko Matamoros ese haciéndote la cirugía estética? <em>(le golpea con el bolso)</em> ¡te voy a matar! ¡y esta vez sí que voy a cometer un delito de verdad!</p>
<p>Juez Lamata: ¡Que no, mujer! ¡que todo esto lo he hecho para que no entres en la cárcel! ¡déjame que te explique!</p>
<p>Carmencita: Buena la explicación tiene que ser para convencerme de que no te mate</p>
<p>Juez Lamata: Me he puesto la cara del juez Manuel Lamata</p>
<p>Carmencita: ¿Lamata? ¡te mato! <em>(levanta el bolso para darle)</em></p>
<p>Juez Lamata: ¡Espera! ¡el juez Lamata es el juez que te va a juzgar!</p>
<p>Carmencita: <em>(Aún enfadada)</em> ¿y tú cómo sabes eso?</p>
<p>Juez Lamata: Pues… pues… no hay mucho que saber tampoco, es el único juez que hay en este apestoso pueblo… y según mis investigaciones realizadas, a través de un prestigioso abogado…</p>
<p>Carmencita: (<em>Levantándole la mano a Manolo para pegarle</em>) ¿¡Manolo, Manolo, cuánto dinero te has gastado!?</p>
<p>Juez Lamata: ¡Ay! ¡estate quieta, mujer! ¡déjame que te cuente! gracias a este abogado tengo toda la información necesaria para sacarte de este boquete</p>
<p>Carmencita: <em>(Aún enfadada</em>) ¡Que no necesito toda esa información, Manolo! ¡que no te enteras! ¡que soy inocente! ¡para eso están las pruebas y mi abogada de oficio!, que tiene una lengua…</p>
<p>Juez Lamata: Ay cariñito mío, este juez Lamata sentencia siempre a todo el mundo como culpable, es un juez muy recto y duro de roer ¡no podemos arriesgarnos!</p>
<p>Carmencita: Y entonces, ¿cuál es el plan que propones?</p>
<p>Juez Lamata: ¿No te das cuenta, mujer? ahora soy yo el que te va a juzgar porque me he convertido en él y diré que eres inocente</p>
<p>Carmencita: Y ¿no había otra forma mejor de hacerlo? no sé, ¿algo más sencillito que cambiarte el rostro? por ejemplo, chantajear al juez o comprarlo, porque dinerito seguro que tenías, ¿eh? ¡que te habrás gastado una fortuna con todo esto! <em>(Con tono de enfado)</em></p>
<p>Juez Lamata: ¿Comprarlo? ¿chantajearlo? imposible. Según mis investigaciones, el señor Lamata es el juez más limpio e impoluto que existe en todo el país, y por lo del dinero, no te preocupes mujer, que no ha sido tan caro como piensas, me he operado en China, que allí está todo más “balato”.</p>
<p>Carmencita: (<em>Con ironía)</em> Sí, todo a 1 €. Pues como el resultado tenga la misma calidad que en los chinos…</p>
<p>Juez Lamata: No digas eso porque me han dejado estupendamente, ni la secretaria, ni el fiscal, ¡nadie, se ha dado cuenta!</p>
<p>Carmencita: Vale… bueno… y ¿si aparece de repente el verdadero Lamata? ¿Qué hacemos?</p>
<p>Juez Lamata: Tranquila, no nos molestará. Está amordazado en los archivos, allí no entra nadie, solo hay papeles y mucho polvo. Lo tengo bien custodiado.</p>
<p>Carmencita: <em>(Muy orgullosa) </em>Custodiado, dice… ¡Ay! ¡mi Manolo hablando como un juez!</p>
<p>Juez Lamata: Hice mis deberes… he estudiado mucho.</p>
<p>Carmencita: ¡Ay, mi Manolo! ¡ahora es más listo que antes! y ¡más guapo también!</p>
<p><em>(Carmencita lo agarra y lo besa)</em></p>
<p><em>(Se besan apasionadamente)</em></p>
<p><strong>5º Escena</strong></p>
<p><em>(En ese momento entran el fiscal y el médico forense donde presencian toda la escena de amor)</em></p>
<p><em>(El fiscal tose, para avisar de su presencia)</em></p>
<p><em>(El juez Lamata y Carmencita se sueltan y se reincorporan rápidamente)</em></p>
<p>Juez Lamata: <em>(Intentando disimular y cambiando el tono de voz)</em> Todo solucionado doctor, le estaba haciendo una reanimación… pulmonar… ya se encuentra mucho mejor, ¿no es así, señora?</p>
<p>Carmencita: Si, si, estoy estupendamente <em>(tose</em>) ya se me ha quitado lo que tenía en la garganta.</p>
<p>Médico forense: Bueno, de todos modos, me gustaría hacerle una revisión, si no le importa.</p>
<p>Carmencita: No creo que haga falta.</p>
<p>Fiscal: Yo creo que sí, va a dar comienzo la sesión en unos minutos y usted debe de estar en óptimas condiciones.</p>
<p>Médico forense: No durará mucho, le prometo que será algo breve y rutinario, por favor acompáñeme a la consulta que está aquí al lado.</p>
<p>Carmencita: Esta bien (<em>sonriendo al juez y bromeando</em>) me marcho con el forense ¡qué yu yu!</p>
<p><em>(Carmencita se va junto con el médico forense por el lado derecho del escenario)</em></p>
<p><em>(Quedándose el juez Lamata y el fiscal a solas)</em></p>
<p>Fiscal: ¿Qué? <em>(Le da un codazo al juez Lamata sonriéndole en plan colega, e indicando con la cabeza la puerta por donde se ha marchada Carmencita)</em></p>
<p>Juez Lamata: ¿Qué de qué?</p>
<p>Fiscal: ¿No tienes nada que contarme? ¿eh?</p>
<p>Juez Lamata: <em>(Serio e incómodo)</em> No, en estos momentos no tengo ninguna diligencia en mente…</p>
<p>Fiscal: <em>(Se ríe)</em> ¡Pero hombre! ¡que no hace falta que te pongas con el papel de juez delante mía!</p>
<p>Juez Lamata: ¿Cómo dice?</p>
<p>Fiscal: ¡Que ya estamos los dos solos! ¡MANOLO! <em>(sonriendo)</em> que yo me doy cuenta de todo…</p>
<p>Juez Lamata<em>: (Con cara desencajada y tocándose el rostro)</em> Creía que nadie se había dado cuenta…</p>
<p>Fiscal<em>: </em>Venga desembucha, que entre nosotros no hay secretos</p>
<p>Juez Lamata: Señor García… yo…</p>
<p>Fiscal: ¿Señor García? <em>(Se ríe)</em></p>
<p><em>(El juez Lamata no entiende el motivo de la risa, pero lo acompaña riéndose él también)</em></p>
<p>Fiscal: Llevas 20 años llamándome Josemi, bueno te gusta más “don Josemi”, ¡porque eres todo un cachondo mental! <em>(se ríe)</em></p>
<p>Juez Lamata: <em>(Se ríe también, llevándole la corriente) </em>Si, soy todo un cachondo, eh.</p>
<p>Fiscal: Lo que yo no sabía es que además de gustarte las prostitutas…</p>
<p>Juez Lamata: ¿¡prostitutas!?</p>
<p>Fiscal: Te gustaban también las futuras condenadas… porque de reanimación pulmonar nada, de nada, cabroncete… <em>(se ríe)</em></p>
<p>Juez Lamata: <em>(El juez Lamata se da cuenta de la confusión y le sigue la corriente) </em>Vaya, sí que me ha pillado con las manos en la masa, eh. Es que no me he podido controlar, es tan guapa esa mujer…</p>
<p>Fiscal: Puf, si tú lo dices, para gusto colores, ¿no?</p>
<p>Juez Lamata: ¿eh?&#8230; Bueno, don Josemi yo te rogaría que mantengamos esto en secreto, al menos por un tiempo…</p>
<p>Fiscal: (<em>Se ríe)</em> Pues no tenemos secretitos tú y yo ni nada (<em>le golpea en la espalda</em> <em>“cariñosamente”)</em> pues claro ¡hombre!, ¡para qué están los amigos!, ahora que te pido un favorcete…</p>
<p>Juez Lamata: ¿Cuál?</p>
<p>Fiscal: Compartir tu agenda negra conmigo <em>(le guiña un ojo)</em></p>
<p>Juez Lamata: <em>(Que no tiene ni idea a lo que se refiere le contesta con otro guiño)</em> De acuerdo, eso está hecho</p>
<p>Fiscal: ¡Perfecto! oye que antes vine para decirte que nos vemos esta noche donde siempre, ¿ok?</p>
<p>Juez Lamata: Ah ¿pero también hay juicios nocturnos?</p>
<p>Fiscal: (<em>Se ríe</em>) Pero ¡qué cachondo estás hoy! venga, no me falles eh, y recuerda que nos espera “la helicóptero” (<em>tocándose los pechos</em>)</p>
<p>Juez Lamata<em>:</em> ¿La helicóptero?</p>
<p>Fiscal: ¡A donde llega levanta polvo! <em>(se marcha riéndose)</em></p>
<p>Juez Lamata<em>: </em><em>(Pensando en voz alta)</em> Creo que va a ser más difícil ser el juez Lamata de lo que me imaginaba en un principio<em>. (Mirando el reloj)</em> ¡Ostras! se me hace tarde y no quiero retrasarme, me voy a mi despacho a terminar de preparar cosas.</p>
<p><em>(Se marcha por el lado izquierdo del escenario, que es donde se encuentra su despacho)</em></p>
<p><em>(Apagón y música)</em></p>
<p><strong>Segundo Acto</strong></p>
<p><em>(Seguimos en la misma sala de juicio, solo han pasado unos minutos cuando…)</em></p>
<p><strong>6º Escena</strong></p>
<p><em>(Aparece el médico forense por el lado derecho del escenario, hablando a través del móvil con su esposa, en la otra mano lleva una especie de bisturí, está muy alterado y le tiembla la voz y el cuerpo)</em></p>
<p>Médico Forense: <em>(Sin bajar la guardia,</em> <em>mirando siempre de un lado a otro, por si aparece alguien)</em> ¡No cariño, no me digas que me tranquilice! lo siento mucho, pero ¡ya no aguanto más! ¡no lo puedo soportar! ¡20 años! se dice pronto, 20 años amenazándonos este juez de mierda, 20 años de pánico, pasándole sustancias estupefacientes por miedo a que nos haga algo… (<em>pequeño silencio)</em> ¿que dónde estoy? ¿tú qué crees? estoy a punto de entrar a su despacho… <em>(pequeño silencio)</em> ¿no te lo puedes imaginar? voy a rajarle el cuello… <em>(pequeño</em> <em>silencio)</em> me da igual entrar en la cárcel, y sabes lo que te digo, que hasta merece la pena arriesgarse, de todos modos soy yo el médico forense, borraré todas las pruebas <em>(se ríe como un loco)</em> ¿cómo no se me había ocurrido antes?&#8230; <em>(pequeño silencio)</em> ¿cómo dices? que si querida, en eso te doy toda la razón, ¡me estoy volviendo completamente loco! pero por culpa de este miserable, ruin, mezquino, depravado…</p>
<p><em>(En ese momento entra por el lado derecho la secretaria)</em></p>
<p><em>(El médico forense disimula y esconde su bisturí en su bata de médico)</em></p>
<p>Médico forense: <em>(Sigue hablando por teléfono, pero esta vez disimulando, cambiando el tono</em> <em>de voz)</em> Que si mujer, que llegaré para cenar contigo, no te preocupes… <em>(le dice adiós a la secretaria con un gesto y se marcha rápido para quitarse del medio) </em>¿hay estofado de patatas? qué rico…</p>
<p><em>(La secretaria pone cara de sorpresa al verlo allí solo, pero luego no le da mayor importancia y continúa adelante para entrar al despacho del juez Lamata, pero justo en ese momento sale el juez, buscando algo)</em></p>
<p>Juez Lamata: ¡Ah, Virginia! ¿no habrás visto por algún sitio una agenda de color negra, ¿no?</p>
<p>Secretaria: No, no me suena, no la he visto nunca. Miraré en el otro despacho <em>(se marcha al despacho, lado izquierdo del escenario)</em></p>
<p><em>(El juez Lamata sigue buscando la agenda entre las cosas que hay sobre la mesa. En ese momento llega una mujer de Correos con un pequeño paquete certificado)</em></p>
<p>Cartera: <em>(Masticando chicle)</em> Buenos días, busco a don Manuel Lamata Torres, tengo un paquete urgente a su nombre</p>
<p>Juez Lamata: Aquí no es (s<em>igue con su búsqueda)</em></p>
<p>Cartera: <em>(Hace una pompa con el chicle)</em> ¿Usted podría decirme donde está el juez Lamata? Me habían dicho que lo encontraría aquí</p>
<p>Juez Lamata: ¡Ay sí! ¡si soy yo! Je je qué despiste…</p>
<p>Cartera<em>: (Le acerca una carpeta)</em> Tome, firme aquí y ponga su DNI</p>
<p>Juez Lamata: <em>(Preocupado)</em> ¡¿el DNI del juez Lamata?!</p>
<p>Cartera: si, su DNI <em>(le presta un bolígrafo)</em></p>
<p>Juez Lamata:  Ah, si… pues… no me acuerdo del número</p>
<p>Cartera: Coja su documento nacional de identidad y lo mira</p>
<p>Juez Lamata: <em>(Tocándose la ropa</em>) No lo llevo encima… creo que me lo he dejado en casa <em>(firma e intenta coger el paquete) </em></p>
<p>Cartera: <em>(Le retira el paquete para que no lo coja</em>) Sin DNI no hay paquete…</p>
<p>Juez Lamata: Pero mujer, ¡si soy un juez! ¡la plena autoridad!, no voy a engañarla…</p>
<p>Cartera: <em>(Que lo mira de abajo a arriba mientras mastica su chicle)</em> He visto de todo con este trabajo, vuelvo dentro de un rato, asegúrese de tener su DNI a mano <em>(se marcha)</em></p>
<p>Juez Lamata: ¡Mierda! ahora tengo que conseguir el carnet del fastidioso juez Lamata, se me acumula el trabajo (<em>al girarse ve a su secretaria Virginia en el otro lado del escenario, va en ropa interior muy sexy con un batín de raso abierto y en una postura muy seductora)</em></p>
<p>Juez Lamata: ¡Coño, Virginia! ¡¿qué haces sin ropa?!  <em>(se tapa los ojos con una mano para no verla desnuda)</em> vas a coger frío, mujer…</p>
<p>Secretaria: <em>(Con voz sensual)</em> Eres todo un cachondo, papaíto…</p>
<p>Juez Lamata: Si un cachondo, eres la segunda persona que me lo dice esta mañana, ¡anda vístase!</p>
<p>Secretaria: <em>(Algo celosa)</em> ¿Es que hay otra mujer?</p>
<p>Juez Lamata: no, era un hombre el que me lo dijo, ¡vístase por favor!</p>
<p><em>(La secretaria se acerca y se tumba sobre la mesa, tirando los papeles de un plumazo al suelo)</em></p>
<p>Juez Lamata: Pero ¿qué haces mujer? que estaba todo muy ordenado. Cuando lo vea la limpiadora… me vas a crear enemigos con esa actitud tan poco cívica.</p>
<p>Secretaria: Me encanta cuando te pones de buena persona con lo malote que eres ¡tómame ahora! <em>(mirando el reloj)</em> siempre te ha gustado hacerlo antes de un juicio…</p>
<p>Juez Lamata: <em>(Pensando en voz alta)</em> Joder con el juez Lamata, me quedo muerto. Mire Virginia, ahora no tengo tiempo de nada, me voy al archivo un momento a coger una cosa, ¡que nadie se acerque a molestarme! Y vístase, como la vea mi mujer así me va a matar <em>(se marcha corriendo)</em></p>
<p>Secretaria: <em>(Muy sorprendida)</em> ¡¿Su mujer?! ¡si usted me dijo que no estaba casado! <em>(se reincorpora y se coloca bien el batín)</em></p>
<p><strong>7º Escena</strong></p>
<p><em>(Entra Carmencita, de espalda, porque va mirando a la puerta de entrada para asegurarse de que no la sigue nadie, y al girarse se asusta al encontrarse a Virginia.)</em></p>
<p>Carmencita: <em>(Grita asustada) </em>¡Ahh! perdona, pensé que no había nadie, me marcho <em>(se gira para irse)</em></p>
<p>Secretaria: <em>(Con tristeza)</em> Espere, si buscas a su abogada de oficio aquí no está</p>
<p>Carmencita: <em>(Un poco nerviosa)</em> Pues… no exactamente… buscaba al…  al juez Lamata…</p>
<p><em>(La secretaria al escuchar el nombre de su juez se pone a llorar desesperadamente)</em></p>
<p>Carmencita: <em>(Saca un pañuelo del bolso con rapidez y se lo entrega a la secretaria)</em> pero ¿por qué lloras, mujer? <em>(con preocupación</em>) ¿no le habrá pasado algo al juez?</p>
<p>Secretaria<em>: (Llorando muy dramática)</em> ¡Lo peor que podría pasar!</p>
<p>Carmencita: ¡Ay, Dios mío! ¡¿se ha muerto?!</p>
<p>Secretaria: <em>(Llorando y despechada)</em> ¡Si! ¡para mí se ha muerto!</p>
<p>Carmencita: ¿Cómo que para usted? Uno cuando se muere, se muere para todo el mundo</p>
<p>Secretaria: ¡20 años he estado en la sombra!</p>
<p>Carmencita: ¿Usted también ha estado en la cárcel?</p>
<p>Secretaria: ¡20 años aguantando en silencio!</p>
<p>Carmencita: ¿Almorranas?</p>
<p>Secretaria: 20 años ocultándome con frialdad</p>
<p>Carmencita: Pues abríguese, mujer… que la veo con muy poca ropa… normal que pase frío</p>
<p>Secretaría: ¡20 años ha tardado el juez para decirme que está casado!</p>
<p>Carmencita: Y felizmente casado…</p>
<p>Secretaria: <em>(Para de llorar)</em> Y usted ¿cómo lo sabe?</p>
<p>Carmencita: Solo hay que verle la cara para verlo, su esposa debe ser una gran persona…</p>
<p>Secretaria: <em>(Llora de nuevo)</em> ¡Durante 20 años he sido la otra y yo sin saberlo!</p>
<p>Carmencita: ¿Cómo que la otra? ¿la otra, otra? ¿se refiere a ser la otra? <em>(pensado en voz alta)</em> ¡esta vez sí que lo mato!</p>
<p><em>(La secretaria se sube a la mesa, se coloca de pie en el borde)</em></p>
<p>Secretaria: ¡No soporto esta vida cruel!</p>
<p>Carmencita: Pero ¿qué hace?</p>
<p>Secretaria: ¡Apártese! voy a suicidarme</p>
<p>Carmencita: Déjese de tonterías y bájese de ahí ahora mismo, que no quiero ser testigo otra vez de un suicidio, que ya bastante tengo con un muerto a mis espaldas como para sumar otro más.</p>
<p>Secretaria: <em>(Dramática)</em> No quiero seguir viviendo sin mi papaíto</p>
<p>Carmencita: No se mueva, voy a pedir ayuda…</p>
<p><em>(En ese momento entra la mujer del médico forense)</em></p>
<p>Mujer del médico forense: <em>(Gritando y muy acelerada)</em> ¡No! ¡No lo hagas!</p>
<p>Carmencita: ¡Contra! ¡Qué rápido ha venido la ayuda!</p>
<p>Mujer del médico forense: Perdonar el asalto… creía que estaría aquí mi marido</p>
<p>Secretaria: <em>(Muy dramática)</em> ¡¿Es usted la esposa?!</p>
<p>Mujer del médico forense: <em>(Muy asustada)</em> … si…</p>
<p>Carmencita: ¿Cómo? Eso es imposible…</p>
<p>Mujer del médico forense: ¿Dónde se encuentra mi esposo?</p>
<p>Secretaria: <em>(Con tristeza)</em> Creo que me dijo que se iba al archivo, y que quería estar solo o que nadie lo molestara o algo de eso… ains, no me acuerdo bien</p>
<p>Mujer del médico forense: Ay pobrecito, se habrá escondido… allí, asustado…</p>
<p>Carmencita: Pues mejor que siga escondido, porque en cuanto salga… yo, lo mato</p>
<p>Secretaria: ¡No tiene perdón!</p>
<p>Mujer del médico forense: Ay Dios mío, lo entiendo perfectamente, no debería de haberlo hecho, pero pensar en lo que ha pasado mi marido en estos últimos 20 años de sufrimiento… ¡Ya no podía más!</p>
<p>Secretaria: ¡Oiga! <em>(se baja de la mesa)</em> ¡cómo se atreve a decirme eso! que para él fueron 20 años llenos de placeres de la carne…</p>
<p>Carmencita: <em>(Cada vez más enfadada)</em> ¡Menudo guarro!</p>
<p><em>(En ese momento entra de nuevo la cartera con el paquete)</em></p>
<p>Cartera: Buenos días, busco al juez don Manuel Lamata Torres</p>
<p>Mujer del médico forense: <em>(Muy dramática)</em> ¡Está muerto!</p>
<p>Secretaria: ¡Para mí también está muerto!</p>
<p>Carmencita: Y yo en cuanto lo vea, lo mato</p>
<p>Cartera: <em>(Comiendo chicle)</em> A ver, que no me entero bien, ¿está muerto o no está muerto?</p>
<p>Mujer del médico forense: ¡Sí!</p>
<p>Carmencita: No</p>
<p>Secretaria: Para mí si</p>
<p>Cartera: Ofú, vaya día llevo, miren no tengo todo el día, tengo que hacer más entregas y paso de volverme de nuevo con el paquete otra vez a cuesta. Necesito el número del DNI del juez y me voy veloz</p>
<p>Secretaria: ¡Sé dónde lo guarda! un momento <em>(se marcha corriendo al despacho)</em></p>
<p>Cartera: <em>(A Carmencita y a la mujer del médico)</em> Creía que estos lugares eran más mesurados, pero veo que hoy tenéis fiesta pijama <em>(Con ironía).</em></p>
<p>Mujer del médico forense: <em>(Llorando)</em> ¡Hoy ha sido un día horrible!</p>
<p><em>(Sale la secretaria del despacho con el DNI en la mano)</em></p>
<p>Secretaria: Aquí está el carnet</p>
<p>(<em>La cartera apunta el número y entrega el paquete a la secretaria)</em></p>
<p><em>(Carmencita y la mujer del forense rodean a la secretaria, las tres están deseando de conocer el contenido del paquete, pero… las tres miran a la cartera que aún no se ha ido)</em></p>
<p>Cartera: Sabéis que es un delito abrirlo si no sois el destinatario ¿no?&#8230;</p>
<p><em>(Las tres la siguen mirando serias sin contestar)</em></p>
<p>Cartera: Está bien, tranquilas… lo he pillado… ya me voy <em>(se marcha)</em></p>
<p><em>(Las tres comienzan a abrir el paquete muy nerviosas)</em></p>
<p><em>(La secretaria termina de abrirlo y saca una nota)</em></p>
<p>Carmencita: Una nota, ¿qué pone? ¡lee!</p>
<p>Secretaria: “Querido Manolillo mío, como sé que te gusta tanto probarte mi ropa interior, te envío esta prenda íntima, que sé que es tu preferida. Espero que te traiga suerte y te acuerdes de mí cada vez que la lleves puesta”, firmado: tu putita Purita, “La Puri”.</p>
<p><em>(Las tres levantan la mirada al frente, no se pueden creer lo que han escuchado, nadie se atreve a decir ni una sola palabra, no se escucha ni una mosca, hay un silencio cortante en el ambiente)</em></p>
<p><em>(La secretaria saca muy despacito la prenda que hay dentro de una caja, es un sujetador talla 100 por lo menos, rojo, sexy y a la vez hortera)</em></p>
<p><em>(Hay un pequeño silencio mientras las tres observan el sujetador que cuelga de la mano de la secretaria)</em></p>
<p>Secretaria: <em>(en shock)</em> … Fetichista</p>
<p>Carmencita: <em>(en shock</em>) … Travelo</p>
<p>Mujer del médico forense: … Además de narcotraficante…</p>
<p>Secretaria y Carmencita: ¿¡Narco?!</p>
<p>Cartera:<em> (Desde la puerta, asomando solo la cabeza)</em> ¡Vaya con la Puri, menudos melones!</p>
<p>Secretaria<em>: (Gritando)</em> ¡Lárguese!</p>
<p>Carmencita: La que se va a alargar voy a ser yo… ¡Ya no aguanto más!</p>
<p>Secretaria: ¿Pero a dónde vas, mujer? que ya mismo comienza tu juicio</p>
<p>Carmencita: ¡Voy a buscar a mi abogada para pedir los papeles del divorcio! (<em>se marcha)</em></p>
<p>Secretaria: Pero bueno, y a ésta ¿qué bicho le ha picado ahora?</p>
<p>Mujer del médico forense: Ni idea, pero déjela, igual se ha acordado ahora que quiere divorciarse de su marido</p>
<p>Secretaria: ¿Y usted qué va a hacer ahora?</p>
<p>Mujer del médico forense<em>: (Con tristeza)</em> ¿yo? ¡no lo sé aún!</p>
<p>Secretaria: Imagino que se divorciará del juez…</p>
<p>Mujer del médico forense: ¿Yo? ¿del juez… Lamata?</p>
<p>Secretaria: Claro</p>
<p>Mujer del médico forense: ¡No! yo no soy la esposa del juez Lamata ¡Líbrame Dios mío! <em>(se santigua)</em></p>
<p>Secretaria: Usted dijo que era su esposa cuando le pregunté</p>
<p>Mujer del médico forense: A ver, creo que ha habido un terrible error con tantos nervios, yo soy Pilar, la esposa de Carlos Castro, el médico forense…</p>
<p>Secretaria: Anda, vaya horrible confusión&#8230;</p>
<p>Mujer del médico forense: Y tan horrible…</p>
<p>Secretaria: <em>(Intrigada</em>) Entonces, ¿dónde estará la verdadera esposa del juez Lamata?</p>
<p>Mujer del médico forense: Pues en su casa, yo que sé, luego se lo preguntas a él, oye que ¡me tengo que ir veloz! necesito encontrar a mi marido, creo que aún llego a tiempo <em>(se marcha corriendo)</em></p>
<p>Secretaria: ¡¿A tiempo para qué?!  (<em>pensando en voz alta)</em> pero bueno ¿qué le pasa aquí a la gente hoy? se han vuelto todos locos (<em>en plan dramática)</em> si es que debería de haberme suicidado antes…  <em>(mira al sujetador que aún lo tiene en la mano)</em> ¡agg! ¡qué asco! <em>(lo deja caer al suelo con desprecio y se marcha al despacho del juez, por el lado izquierdo del escenario)</em></p>
<p><strong>8º Escena</strong></p>
<p><em>(Por el lado derecho del escenario, entra una limpiadora cantando copla, con la escoba en la mano utilizándolo de micrófono)</em></p>
<p><em>(Al terminar de cantar y de bailar saluda al público como si escuchara aplausos)</em></p>
<p>Limpiadora 1: ¡Gracias! ¡gracias querido público! gracias… <em>(en ese momento que se inclina para saludar se da cuenta del gran desorden que hay en el suelo) </em>¡Uy! pero ¿y este desorden que hay? (<em>mirando los papeles que antes arrojó la secretaria al suelo) (grita)</em> ¡Puri! ¡Puri! <em>(entra otra limpiadora con un mocho)</em></p>
<p>Limpiadora 2: Pero ¿qué pasa con tanto grito?</p>
<p>Limpiadora 1: ¡Mira con lo que me he encontrado!</p>
<p>Limpiadora 2: ¿Y esto?</p>
<p>Limpiadora 1: Pues menos mal que se me ha ocurrido pasarme por la sala justo antes del juicio, ¡si es que una no se puede relajar ni un segundo! ¡que aquí la gente es muy guarra, Puri! mucho hablar de la ley y el orden, pero aquí orden, tienen muy poco.</p>
<p>Limpiadora 2: Cierto, y mucho dar órdenes, pero nadie ordena nada. Bueno, ¿y qué me dices de los chicles? eso es otro misterio, me encuentro todos los días chicles pegados debajo de las mesas, ¿quién come chicle aquí?</p>
<p>Limpiadora 1: ¡Que la gente es muy guarra, Puri!</p>
<p>Limpiadora 2: Pero que muy guarra…</p>
<p><em>(La Limpiadora 1 se percata del sujetador en el suelo y se agacha a cogerlo)</em></p>
<p>Limpiadora 1: ¡Anda!  ya entiendo de dónde viene este desorden (<em>mirando el sujetador</em>) ¡aquí ha habido meneo del bueno! <em>(se ríe)</em></p>
<p>Limpiadora 2: <em>(Sorprendida desagradablemente)</em> Pero ¿qué hace el sujetador tirado en el suelo? <em>(Se lo quita de las manos)</em></p>
<p>Limpiadora 1: ¿Es tuyo?</p>
<p>Limpiadora 2: (<em>Avergonzada)</em> No, por Dios <em>(se lo entrega rápidamente)</em></p>
<p>Limpiadora 1: (<em>Abriendo el sujetador entre las dos manos y acercándoselo a la Puri)</em> Pues es de tu talla, eh…</p>
<p>Limpiadora 2: ¡Anda! pero ¡qué tonterías más gordas dices!</p>
<p>Limpiadora 1:<em> (Mirando el sujetador)</em> Gordas, gordas, bien gordas…</p>
<p>Limpiadora 2: ¡Trae! <em>(le quita el sujetador de nuevo)</em> lo voy a llevar a objetos perdidos, por si alguien pregunta por el <em>(lo guarda en su bolsillo y sigue limpiando).</em></p>
<p>Limpiadora 1: Puri, que hay mucha confianza entre nosotras…</p>
<p>Limpiadora 2: ¿Cómo dices?</p>
<p>Limpiadora 1: Digo, que no tienes que disimular delante mía… que te he descubierto…</p>
<p>Limpiadora 2: No tengo ni idea a qué te refieres</p>
<p>Limpiadora 1: Que si te ha gustado ¡quédatelo! yo no voy a decir ni mu…</p>
<p>Limpiadora 2: ¡No me gusta quedarme con cosas que no son mías! ¡Anda calla y ordena!</p>
<p>Limpiadora 1: ¡A tus órdenes! <em>(se ríe)</em></p>
<p><em>(Continúan limpiando entre cánticos… La limpiadora 1 se va marchando de la escena poco a poco mientras barre, quedándose sola la limpiadora 2 fregando el suelo debajo de la mesa… cuando entra el juez Lamata por la puerta de entrada, lado derecho del escenario) </em></p>
<p><strong>9º Escena </strong></p>
<p><em>(El juez Lamata no se percata de la presencia de la limpiadora)</em></p>
<p>Juez Lamata: <em>(Pensando en voz alta mientras va entrando) </em>¡Maldito juez! ¡que no ha querido darme mi DNI!</p>
<p>Limpiadora 2: <em>(Que lo observa desde atrás)</em> Bellaco… mezquino…</p>
<p>Juez Lamata: ¿Eh? ¡Perdone señora, no sabía que estaba usted aquí limpiando!</p>
<p>Limpiadora 2: Pordiosero…</p>
<p>Juez Lamata: Perdone si le he pisado lo fregado… me quito de en medio ahora mismo y no estorbo más <em>(cruza el escenario, para dirigirse a su despacho, dando saltos para pisar lo menos posible el suelo)</em></p>
<p>Limpiadora 2: Asqueroso…</p>
<p>Juez Lamata: (<em>Muy nervioso no sabe dónde colocar los pies ni por donde pisar)</em> ¡Señora! ¡es que no sé por dónde usted ha fregado o por donde no! ¡perdóneme si le estoy pisando, pero es que tengo que pasar a mi despacho! <em>(dando saltos)</em></p>
<p>Limpiadora 2: ¡Guarro!</p>
<p>Juez Lamata: ¡Pero señora! me está usted poniendo nervioso con tantos “piropos…” se puede saber ¿qué le pasa?</p>
<p>Limpiadora 2: <em>(Sacando el sujetador del bolsillo) </em>¡Mira!</p>
<p>Juez Lamata: Ajam… muy bonito, si</p>
<p>Limpiadora 2: ¡Me lo encontré tirado en el suelo!</p>
<p>Juez Lamata: Vaya, la gente puede llegar a ser muy dejada…</p>
<p>Limpiadora 2: ¿La gente?</p>
<p>Juez Lamata: Bueno, ya me entiende, hay gente para todo… déjeme que le pregunte a mi secretaria, igual ella sabe algo de todo esto… por preguntar…</p>
<p>Limpiadora 2: Pero Manolillo mío… ¿me estás tomando el pelo?</p>
<p>Juez Lamata: <em>(Pensando en voz alta hacia el público)</em> Ay madre… este juez Lamata es un cretino… ¿con ésta también? &#8230;. <em>(cambiando el tono con la limpiadora) </em>mujer, que ya me conoces que soy muy bromista…</p>
<p>Limpiadora 2: Si, si te conozco bien… pero sigo sin entender porqué tiraste mi sujetador al suelo…</p>
<p>Juez Lamata: Mujer… es una larga historia… que ahora mismo… ya no tiene importancia ni solución… hay que olvidar… <em>(sujeta a la limpiadora entre los hombros, cariñosamente)</em> pensemos mejor en el futuro… y no en el pasado…</p>
<p>Limpiadora 2: Pensemos mejor en el presente… ¡aquí y ahora!</p>
<p>Juez Lamata: Aquí, allí… ahora o ahora después… ¡qué más da! venga mujer, anima esa cara y a seguir trabajando como buena…</p>
<p>Limpiadora 2: <em>(Interrumpe)</em> Póntelo</p>
<p>Juez Lamata: ¿Cómo dices?</p>
<p>Limpiadora 2<em>: (Dándole el sujetador)</em> ¡Póntelo aquí y ahora!</p>
<p>Juez Lamata: Mujer, creo que no es ni el momento… ni el lugar… ni la prenda adecuada para mí</p>
<p>Limpiadora 2: ¡Pero si a ti te encanta ponerte mi ropa interior! <em>(se acerca más y le observa fijamente la cara sujetándole la barbilla con una mano) </em>¿qué te ocurre Manolillo mío? te noto muy raro y diferente…</p>
<p>Juez Lamata<em>: (Se suelta rápidamente y se aleja un poco)</em> A Manolillo tuyo no le sucede nada… solo que tiene mucho trabajo ahora… esto que pides no puede ser, mujer…</p>
<p>Limpiadora 2: ¡Pero si a te importa un pepino tu trabajo!</p>
<p>Juez Lamata: <em>(Pensando en voz alta hacia el público)</em> Definitivamente, este juez es un canalla</p>
<p>Limpiadora 2: ¡Venga póntelo! ¡o gritaré!</p>
<p>Juez Lamata: ¡No, no! ni se te ocurra… tú tranquilita, eh… que Manolillo tuyo se lo pone en un segundo <em>(quitándose la chaqueta)</em> pero me lo coloco un momento y te marchas en seguida, eh</p>
<p>Limpiadora 2: <em>(Contenta y más relajada)</em> Está bien</p>
<p><em>(El juez Lamata se pone el sujetador por encima de su camisa blanca)</em></p>
<p>Juez Lamata: ¿Contenta?</p>
<p>Limpiadora 2: <em>(Se acerca cariñosa al juez)</em> Pero si yo lo hago por ti, que sé que te encanta hacer todas estas cosas… y más si es en el trabajo… <em>(la limpiadora le da un beso en los labios) </em>eres mi Manolillo mío de siempre… ahora me voy más contenta<em> (se marcha cantando con el mocho)</em></p>
<p>Juez Lamata: <em>(Pensando en voz alta)</em> Y yo pensando que la toga no me iba a gustar… ¡prefiero la toga mil veces! <em>(se escucha un ruido)</em> ¡mierda! creo que viene alguien <em>(se esconde detrás de su mesa)</em></p>
<p><em>(Sale Virginia, ya vestida del despacho y cruza el escenario, se dirige hacia la salida principal, no se percata de la presencia del juez, que sale de su escondite en cuanto se marcha Virginia)</em></p>
<p>Juez Lamata: Y yo creía que mi secuestro iba a ser lo más emocionante que viviría este juez… ¡pero si toda su vida es un estrés constante! ¡qué barbaridad!</p>
<p><em>(En ese momento vuelve a entrar la cartera de nuevo con un sobre)</em></p>
<p>Cartera: Buenos días, señor Manuel Lamata…</p>
<p>Juez Lamata: ¡Ah! ¡qué susto me ha dado, mujer!</p>
<p>Cartera: <em>(Masticando chicle)</em> Tengo una carta para usted</p>
<p>Juez Lamata: Lo siento, no he podido conseguir mi DNI…</p>
<p>Cartera: No se preocupe, esta carta no es certificada, tome… <em>(se la entrega)</em></p>
<p>Juez Lamata: ¿Y con el paquete de antes? ¿qué va a ocurrir?</p>
<p>Cartera: El paquete de antes ya lo lleva usted encima <em>(le guiña un ojo) </em>a disfrutarlo <em>(se marcha)</em></p>
<p>Juez Lamata: <em>(Pensando en voz alta)</em> Mejor no preguntar… <em>(abre la carta y lee) “</em>Estimado señor Lamata, le recordamos que le queda solo 48 horas para devolvernos lo que nos pertenece, de no ser así procederemos a lo prometido, aténgase a las terribles consecuencias” anónimo… qué será lo que debe… vete tú a saber… un hombre que se pone sujetador… puede ser cualquier cosa… bueno, qué más da, a mí esto no me afecta en absoluto, dentro de 48 horas espero estar muy lejos de aquí <em>(rompe la carta) </em>y ahora a preparar el juicio ¡y a ponerme la toga!<em> (se marcha a su despacho)</em></p>
<p><em>(Oscuro)</em></p>
<p><strong>Tercer Acto</strong></p>
<p><em>(Seguimos en la misma sala de juicio. Están presentes el juez Lamata, el fiscal, la secretaria, Carmencita y su abogada de oficio, todos están colocados en sus sitios respectivos)</em></p>
<p><strong>10º Escena</strong></p>
<p><em>(Carmencita cruza los brazos)</em></p>
<p>Abogada: ¡No cruces los brazos!</p>
<p><em>(Carmencita la mira muy seria, pero le hace caso, luego cruza las piernas)</em></p>
<p>Abogada: ¡No cruces las piernas!</p>
<p>Carmencita: ¡Ofú! ¿en serio?</p>
<p>Abogada: No cruce ni los brazos ni las piernas</p>
<p>Carmencita: Y eso ¿por qué?</p>
<p>Abogada: Porque es señal de que ocultas algo</p>
<p>Carmencita: ¿¿Yo?? aquí el que oculta algo es otro <em>(resignada se mete las manos en los bolsillos)</em></p>
<p>Abogada: ¡Tampoco metas las manos en los bolsillos!</p>
<p>Carmencita: ¡Me estás poniendo muy nerviosa con tantas prohibiciones!</p>
<p>Abogada: Escúcheme con atención doña Carmen, haga todo lo que yo le diga, mire siempre a quien le pregunte, no hable cuando no le toque ni haga gestos ostensibles</p>
<p>Carmencita: ¿Osten… qué?</p>
<p>Abogada: Y no se le ocurra bajo ningún pretexto bajar la cabeza cuando declare la parte contraria</p>
<p><em>(El juez Lamata coge su mallete golpeando fuertemente, todos se asustan un poco y dan un repullo sobre sus sillas)</em></p>
<p>Juez Lamata: Bien… comenzamos… <em>(inseguro mira a Virginia</em>) se declara abierta la sesión por la señora secretaria… <em> </em></p>
<p>Secretaria: <em>(Se pone de pie) </em>Buenos días, (<em>mira el reloj)</em> siendo las 12:16 minutos de la mañana del 6 de noviembre del 2022, en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Villanueva de la Concepción. Procedimiento Abreviado, Juicio Oral número 16, barra 2022. Doy la palabra a la abogada de oficio doña Clara Ponte que leerá el escrito de defensa.</p>
<p><em>(Se sienta la secretaria y se pone de pie la abogada)</em></p>
<p>Abogada: Buenos días a todos los presentes, comienzo a leer mi escrito. <em>(Lee)</em> Estamos en disconformidad con los hechos relatados por el Ministerio Fiscal en su escrito de acusación. Ya que los hechos no son constitutivos de infracción penal alguna respecto de doña Carmen Campos Truquillo…</p>
<p>Carmencita: <em>(Interrumpe)</em> Trujillo</p>
<p>Abogada: Perdón… Trujillo… al no existir infracción penal respecto de mi defendida, tampoco existe responsabilidad penal. Como tampoco existen circunstancias modificativas de la responsabilidad penal. Por tales motivos, no procede imponer pena alguna. <em>(Se sienta)</em></p>
<p>Carmencita: <em>(A su abogada)</em> ¡Muy bien dicho, abogada! ahora solo tiene que decir que soy inocente</p>
<p>Abogada: Pero si acabo de decirlo…</p>
<p>Carmencita: ah…</p>
<p>Juez Lamata: Pues no sé a vosotros, pero a mí me ha convencido esta señora. Dictamino que la acusada es ¡inocente! <em>(golpea el mallete)</em></p>
<p><em>(Se forma un pequeño alboroto en la sala, entre miradas, malas caras, cuchicheos)</em></p>
<p>Fiscal: (<em>Al oído del juez</em>) Mira que te he dicho veces que no consumas en el trabajo, el juez no dictamina, eso lo hago yo que soy el fiscal.</p>
<p>Juez Lamata: Perdona, si tienes razón…  pero entonces ¿el juez qué hace?</p>
<p>Fiscal: El juez falla</p>
<p>Juez Lamata: Ah, pues entonces lo estoy haciendo bien… fallar, estoy fallando. Bueno, a ver… <em>(lee)</em> doña Carmen Campos Trujillo, póngase en pie (<em>Carmencita se levanta</em>). <em>(Sigue leyendo)</em> Se le informa de su derecho a no declarar contra sí misma y a no confesarse culpable.</p>
<p>Carmencita: ¡Si es que soy inocente!</p>
<p>Juez Lamata: ¡Convencido! el fiscal dictamina que la acusada es inocente <em>(golpea el mallete) (al fiscal) </em>¿lo he dicho bien ahora?</p>
<p>Fiscal: <em>(Al juez por lo bajini)</em> ¡Fatal! … llamo a declarar a la acusada (<em>Carmencita se pone de pie de nuevo</em>). Doña Carmen, las cámaras de seguridad de un supermercado la sitúan en el lugar de los hechos el día 1 de enero de 2022 a las 5:00 horas de la mañana…</p>
<p>Carmencita: Ya lo he dicho mil veces, que esa persona no era yo</p>
<p>Fiscal: Pues según un estudio de la policía científica, utilizando la más avanzada de las tecnologías que existen actualmente en el mercado, la identifican como usted</p>
<p>Carmencita: ¿Quién no tiene una doble vida?</p>
<p>Fiscal: ¿Cómo dice?</p>
<p>Carmencita: Quiero decir… ¿quién no tiene una doble en esta vida?</p>
<p>Fiscal: Entiendo… señora Carmen Campos, ¿dónde se encontraba usted el día 1 de enero de 2022 a las 5:00 horas de la mañana?</p>
<p>Carmencita: Pues en mi cama durmiendo a pata suelta, oiga y bien a gusto</p>
<p>Fiscal: Entiendo… ¿tiene algún testigo que lo pueda corroborar?</p>
<p>Carmencita: Pues… si, él <em>(señalando al juez Lamata)</em></p>
<p>Fiscal: ¿Quién?</p>
<p>Carmencita: Quiero decir… a mi marido</p>
<p>Fiscal: ¿Su marido estaba con usted?</p>
<p>Carmencita: Hombre, es que si a las 5 de la mañana no está mi marido en casa conmigo es que… ¡lo mato!</p>
<p>Fiscal: ¿Está diciendo que ha tenido impulsos homicidas hacia su marido?</p>
<p>Carmencita: ¡No! bueno… hoy sí lo he tenido…</p>
<p>Abogada: ¡Protesto!</p>
<p>Juez Lamata: ¡Yo también protesto! perdón, quería decir que se acepta la protesta de la abogada <em>(golpea el mallete)</em></p>
<p>Abogada: <em>(Se levanta de la silla)</em> Solicito la presencia del marido de mi representada como testigo principal.</p>
<p>Carmencita: ¿Mi marido?</p>
<p>Juez Lamata: <em>(Muy nervioso)</em> ¡Protesto! ¡solicitud denegada!<em> (golpea el mallete varias veces, muy nervioso</em>) ¡acérquense al estrado!</p>
<p><em>(El fiscal y la abogada se van acercando a su mesa)</em></p>
<p>Juez Lamata: ¡Mejor la reunión en mi despacho! (<em>señalando con el brazo el lado izquierdo del escenario)</em></p>
<p><em>(EL fiscal y la abogada se marchan al despacho del juez, por el lado izquierdo del escenario)</em></p>
<p>Juez Lamata: Reunión de todos, usted también Virginia</p>
<p><em> (Todos entran en el despacho, el juez es el último en entrar, pero justo se queda un momento para hablar con Carmencita)</em></p>
<p><strong>11º Escena</strong></p>
<p>Juez Lamata: Pero ¿qué te pasa, mujer?</p>
<p>Carmencita: <em>(Indignada)</em> No sé a qué te refieres</p>
<p>Juez Lamata: Intento ayudarte y lo estás liando aún más… ¿qué es eso de que quieres matar a tu marido?</p>
<p>Carmencita: Pues que justamente hoy se me ha caído la venda de los ojos</p>
<p>Juez Lamata: ¿Pero qué venda?</p>
<p>Carmencita: Que me he enterado de todo Manolo, tu aventura con tu secretaria… y con una tal Puri… ¡joder Manolo! ¡que te pones sujetador de mujer! ¡y no me has contado nunca nada!</p>
<p>Juez Lamata: Cariño, te recuerdo que me estoy haciendo pasar por otra persona… todas esas historias son del verdadero juez Lamata, ¡no de tu Manolo querido!</p>
<p>Carmencita: Pero si tú mismo me dijiste que ese juez era lo más limpio y puro que había en este país.</p>
<p>Juez Lamata: Pues imagínate cómo serán los demás…</p>
<p>Carmencita: <em>(Aún enfadada)</em> Muy gracioso…</p>
<p>Juez Lamata: Ay mujer, me equivoqué un poquito ¿vale?</p>
<p>Carmencita: ¿Solo un poquito?</p>
<p>Juez Lamata: Ahora tenemos que pensar ¿qué le vamos a contar a tu abogada y al fiscal? para que yo no venga a declarar como testigo</p>
<p>Carmencita: Pero si tú eres el juez</p>
<p>Juez Lamata: ¡Mi otro yo!, ¡el otro Manolo!</p>
<p>Carmencita: Ah es verdad …. ay, qué lío más gordo tengo</p>
<p><em>(En ese momento entra la mujer del médico forense. Muy nerviosa)</em></p>
<p>Mujer del médico forense: ¡Por fin lo encontré! ¡ay Dios mío! tiene que marcharse corriendo ahora mismo o mi marido lo matará, viene para acá…</p>
<p>Juez Lamata: Pero ¿usted quién es, señora?</p>
<p>Carmencita: ¡Ay, Virgencita! <em> </em></p>
<p><em>(Carmencita retira al juez Lamata para hablar con él con más intimidad; mientras tanto Pilar, moviéndose de un lado a otro muy nerviosa, mirando hacia la puerta)</em></p>
<p>Carmencita: ¡Esta mujer es la verdadera esposa del juez!</p>
<p>Juez Lamata: Pero eso no puede ser… si el juez Lamata no tiene esposa</p>
<p>Carmencita: Pues te habrás equivocado otra vez. Que mis fuentes son fidedignas al 100%.</p>
<p>Juez Lamata: Entonces habrá conseguido soltarse…</p>
<p>Carmencita: ¡Y viene a matarte! ¡hagamos caso a su mujer y huyamos!</p>
<p>Juez Lamata: Tienes razón cariño, hagamos las maletas y larguémonos muy lejos de aquí…</p>
<p>Carmencita: ¿A dónde?</p>
<p>Juez Lamata: A China, por ejemplo… que me quiero operar de nuevo…</p>
<p>Carmencita: ¿Otra vez?</p>
<p>Juez Lamata: No pienso volver a ser juez en mi vida…</p>
<p>Carmencita: Está bien amor mío, contigo hasta el fin del mundo…</p>
<p>Mujer del médico forense: ¡Corra! ¡corra!</p>
<p>Juez Lamata: <em>(A Pilar) </em>De acuerdo señora, me marcho, pero me llevo a esta mujer conmigo… <em>(coge la mano de Carmencita y se marchan corriendo)</em></p>
<p><strong>12º Escena</strong></p>
<p><em>(Justo en ese momento vuelven a salir del despacho el fiscal, la secretaria y la abogada)</em></p>
<p>Fiscal: ¿Qué ocurre aquí con tantos gritos?</p>
<p>Secretaria: ¿Dónde está el juez Lamata?</p>
<p>Abogada: ¿Dónde está mi representada?</p>
<p>Mujer del médico forense: <em>(Llorando)</em> ¡Hoy ha sido un día horrible!</p>
<p>Fiscal, secretaria y abogada: ¡Pero ¿qué ha pasado?!</p>
<p><em>(En ese momento entra el médico forense gritando)</em></p>
<p>Médico forense: ¡¿Dónde te has metido mezquino?!</p>
<p>Fiscal, secretaria y abogada: ¡¿Quién?!</p>
<p>Mujer del médico forense: ¡No lo hagas, cariño! te lo suplico…</p>
<p>Médico Forense: (<em>Se cogen de la mano</em>) Tranquila, no voy a cometer ninguna locura, solo voy a denunciarlo</p>
<p>Fiscal, secretaria y abogada: ¡¿A quién?!</p>
<p>Médico forense: Al juez Lamata</p>
<p>Fiscal, secretaria y abogada: ¡¿Por qué?!</p>
<p>Mujer del médico forense: Ha estado chantajeando a mi marido durante 20 años para traficar con drogas</p>
<p>Médico forense: Tengo todas las pruebas necesarias contra el juez, ¿dónde se encuentra?</p>
<p>Mujer del médico forense: ¡Se escapó corriendo!</p>
<p>Secretaria: Ay, que me da algo</p>
<p>Abogada: Tranquila, mujer</p>
<p>Mujer del médico forense: Se marchó con una mujer, creo que era su rehén</p>
<p>Abogada: ¡Mi representada! ay, que me da algo</p>
<p>Secretaria: Tranquila, mujer</p>
<p>Fiscal: (<em>Pensando en voz alta)</em> Ya entiendo de donde sacaba la mercancía, el cabroncete, nunca me lo quiso contar…</p>
<p>Médico Forense: ¿Cómo dice señor fiscal?</p>
<p>Fiscal: Nada, nada, estaba diciendo que abriré una orden de búsqueda y captura contra el juez Lamata</p>
<p>Mujer del médico forense: ¡Hazlo ya! <em>(agarrándole la toga al fiscal)</em> ¡un hombre muy peligroso anda suelto!</p>
<p>Fiscal: ¡Que voy señora! ¡suélteme! (<em>llama con su móvil</em>)</p>
<p><em>(Todos, muy atentos, rodean al fiscal mientras él va hablando por teléfono)</em></p>
<p>Fiscal: Buenos días, soy el fiscal don Josemi García, es urgente… de acuerdo, espero… … eso es… ajam… una orden de búsqueda y captura… contra el juez Lamata… sí, ha oído bien… eso es… así es… ajam <em>(cuelga)</em> solucionado, se acaba de abrir diligencia contra el juez Lamata, la policía ya está al tanto…</p>
<p><strong>13º Escena</strong></p>
<p><em>(En ese momento entra por el lado de la derecha el verdadero juez Lamata en calzoncillos, pero cubierto por una manta sobre los hombros, acompañado de dos policías)</em></p>
<p>Juez Lamata: Tiene que estar por aquí, ocupando mi puesto, lleva mi ropa… ¡buscarlo!</p>
<p>Fiscal: Pero menuda rapidez ¡bravo por el cuerpo de policía que tenemos!</p>
<p><em>(Todos aplauden mientras las dos policías saludan dando las gracias emocionadas)</em></p>
<p>Juez Lamata: Pero ¿qué hacéis? ¡no es momento de aplausos ni de chorradas!</p>
<p>Fiscal: Señor Lamata queda usted detenido por chantaje y tráfico de estupefacientes.</p>
<p>Juez Lamata: Don Josemi, pero si tú mismo me comprabas…</p>
<p>Fiscal<em>: (Interrumpe)</em> ¡Está claro que este hombre ha perdido la cabeza y no sabe lo que dice!</p>
<p>Abogada: ¡También es culpable de secuestrar a mi cliente! ¿dónde has guardado su cadáver?</p>
<p>Juez Lamata: ¿¿¿Cómo??? pero ¡si soy yo el que ha sido víctima de un secuestro!</p>
<p>Mujer de médico forense: Que yo lo vi, con mis propios ojos, como te la llevabas</p>
<p>Juez Lamata: ¡Señora¡¡que han usurpado mi identidad! el que vio no era yo ¡hay otro juez Lamata! ¡haciéndose pasar por mí!</p>
<p>Mujer del médico forense: <em>(Con ironía)</em> Si… ya… ¿durante 20 años?</p>
<p>Juez Lamata: ¿Eh? no… solo esta mañana</p>
<p>Mujer del médico forense: No hay más preguntas, señoría…</p>
<p>Fiscal: <em>(A la policía)</em> Por favor, llevarlo al calabozo…</p>
<p>Juez Lamata: ¡Pero don Josemi, amigo mío!</p>
<p>Fiscal: Que conste en acta que yo a este hombre no lo conozco de nada <em>(se marcha el fiscal)</em></p>
<p>Médico forense: Mañana lo veré en mi consulta. Tengo que hacerle una inspección médica y psicológica muy profunda…</p>
<p>Juez Lamata: ¿A mí?</p>
<p>Médico forense: Pero tranquilo, es algo rutinario, no le dolerá mucho <em>(se marcha riéndose como un loco) (la esposa lo sigue y se marcha también)</em></p>
<p>Abogada: Tome mi tarjeta, le hará falta <em>(le entrega su tarjeta de presentación y se marcha también)</em></p>
<p>Juez Lamata: <em>(A Virginia)</em> Pero bichito mío, ¿tú también estás con ellos?</p>
<p>Secretaria: No lo sé… y ¿por qué no le preguntas a tu esposa?&#8230; a ver qué opina sobre este tema…</p>
<p>Juez Lamata: Pero si yo no tengo esposa…</p>
<p>Secretaria: No decías lo mismo esta mañana…</p>
<p>Juez Lamata: ¡El de esta mañana no era yo!</p>
<p>Secretaria<em>: (Con ironía)</em> Claro, claro… no podías ser tú, porque estabas secuestrado ¿no?</p>
<p>Juez Lamata: Exacto</p>
<p>Secretaria: El próximo cuento el de los tres cerditos ¿vale?</p>
<p>Juez Lamata: Pero bichito, ¿por qué no me crees?</p>
<p>Secretaria: Querido… porque ¡has perdido el juicio! <em>(se marcha)</em></p>
<p>Juez Lamata: Pero bichito, ¡no te vayas! ¡no me dejes!</p>
<p><em>(Se queda solo el juez Lamata sujetado por ambas policías)</em></p>
<p>Juez Lamata: <em>(Pensando en voz alta y mirando al público)</em> Y ahora ¿qué me queda? <em>(con tristeza)</em></p>
<p>Policía 1 y 2: ¿la quinta enmienda?</p>
<p>Juez Lamata: ¿Y si solicitamos un vis a vis? <em>(observa a ambas policías con miradas lascivas)</em></p>
<p>Policía 2: Por mí… bien <em>(le guiña un ojo)</em></p>
<p>Policía 1: Por mí también…</p>
<p><em>(Los tres se ríen con picardía mientras se va oscureciendo la escena poco a poco)</em></p>
<p><strong>FIN</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>*<strong><em> Esta obra de teatro está debidamente registrada en el Registro Territorial de la Propiedad Intelectual de Andalucía (RTA-2233-20).</em></strong></p>
<p><em>Contacto con la autora: </em><strong>marchicon24@hotmail.com</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong> </strong></p>
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		<title>Listado de obras de teatro</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Nov 2020 11:39:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[EN ESTAS PAGINAS ENCONTRAREIS LISTADOS DE OBRAS DE TEATRO Y NOTICIAS INTERESANTES http://obrasdeteatroparatodos.blogspot.com/ http://www.bibliotecateatral.org.ar/obras.asp]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>EN ESTAS PAGINAS ENCONTRAREIS LISTADOS DE OBRAS DE TEATRO Y NOTICIAS INTERESANTES</p>
<p><span id="more-118"></span></p>
<p><a href="http://obrasdeteatroparatodos.blogspot.com/">http://obrasdeteatroparatodos.blogspot.com/</a></p>
<p><a href="http://www.bibliotecateatral.org.ar/obras.asp">http://www.bibliotecateatral.org.ar/obras.asp</a></p>
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		<title>PASTORELA «VENCIENDO A LA TENTACIÓN»</title>
		<link>https://www.todo-teatro.com/pastorela-venciendo-a-la-tentacion/</link>
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		<pubDate>Tue, 10 Nov 2020 17:50:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.todo-teatro.com/?p=110</guid>
		<description><![CDATA[PASTORELA DE 22 PERSONAJES POR Hugo R. Gómez PASTORELA VENCIENDO A LA TENTACIÓN PERSONAJES PASTORES TOÑO BARTOLO GIL LUCAS ROSAURA ANA GILA LIDIA ÁNGELES GABRIEL MIGUEL RAFAEL DIABLOS RUCIO SUCIO EUFRUCIO LUZBEL TENTACIONES SOBERBIA AVARICIA PEREZA GULA LUJURIA ENVIDIA IRA ACTO ÚNICO AL ABRIR EL TELÓN VEMOS A LAS CUATRO PASTORAS HACIENDO DE COMER EN UNA [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>PASTORELA DE 22 PERSONAJES</p>
<p>POR <strong>Hugo R. Gómez</strong></p>
<p><span id="more-110"></span>PASTORELA</p>
<p><strong>VENCIENDO A LA TENTACIÓN<br />
</strong></p>
<p><strong>PERSONAJES</strong></p>
<p><strong>PASTORES</strong></p>
<p>TOÑO<br />
BARTOLO<br />
GIL<br />
LUCAS<br />
ROSAURA<br />
ANA<br />
GILA<br />
LIDIA</p>
<p><strong>ÁNGELES</strong></p>
<p>GABRIEL<br />
MIGUEL<br />
RAFAEL</p>
<p><strong>DIABLOS</strong></p>
<p>RUCIO<br />
SUCIO<br />
EUFRUCIO<br />
LUZBEL</p>
<p><strong>TENTACIONES</strong></p>
<p>SOBERBIA<br />
AVARICIA<br />
PEREZA<br />
GULA<br />
LUJURIA<br />
ENVIDIA<br />
IRA</p>
<p><em>ACTO ÚNICO</em></p>
<p>AL ABRIR EL TELÓN VEMOS A LAS CUATRO PASTORAS HACIENDO DE COMER EN UNA FOGATA. A UN LADO DE ELLAS SE ENCUENTRA TOÑO PLATICANDO CON BARTOLO QUE ESTA ACOSTADO TODO EL TIEMPO DE LA CONVERSACIÓN</p>
<p><strong>ESCENA I</strong><br />
Toño, Bartolo, Ana, Gila, Rosaura y Lidia</p>
<p>Tono:&#8230; Oye Bartolo<br />
Bartolo: ¿Qué?<br />
Tono: ¿No sientes algo raro?<br />
Bartolo: Ahora que me lo dices, si, hoy me levante con muuuuucha flojera.<br />
Tono: Eso no es nada raro, mas bien, como si algo muy extraño fuera a suceder<br />
Ana: ¿Cómo que?<br />
Tono: Pues no sé&#8230; algo muy raro&#8230; todo el ambiente se siente distinto.<br />
Bartolo: ¡Ay toño!&#8230;se me hace que te estas volviendo loco&#8230; yo te lo advertí: el trabajo es muy perjudicial para la salud<br />
Tono: ¿De veras que no notas nada?, ¿El olor a frescura? ¿Los murmullos extraños?<br />
Bartolo: Bueno&#8230; si noto algo<br />
Gila: ¿Qué cosa?<br />
Bartolo: Que tengo hambre.<br />
Tono: No se trata de eso Bartolo, yo también tengo hambre&#8230; algo me inquieta.<br />
Bartolo: Algo debes traer en la conciencia&#8230; yo que no le hago mal a nadie estoy muy tranquilo.<br />
Rosaura: Bueno&#8230; No tiene caso discutir&#8230; ¿oye Bartolo&#8230; ¿Cortaste la leña?<br />
Bartolo: No la corte&#8230; Es que amanecí muy malito<br />
Lidia: Eres la persona más floja que conozco<br />
Bartolo: ¡Y eso que no conociste a mi papá! Voy a ver si encuentro unas ramitas.</p>
<p>(Sale Bartolo y entran Lucas y Gil)</p>
<p><strong>ESCENA II</strong></p>
<p>Lucas: Buenas noches a todos<br />
Ana: Buenas noches lucas, buenas noches Gil&#8230; ¡Qué bueno que llegaron!&#8230;.ya nos tenían preocupados.<br />
Gil: Las ovejas están muy inquietas.<br />
Lucas: Por eso nos tardamos, nos costo mucho trabajo reunirlas, pero ya estamos aquí y ahora descansan en el resguardo.<br />
Tono: Que raro, ahora todo el mundo anda inquieto.<br />
Gil: Si&#8230; En el campo sopla un rumor extraño y todos los animales parecen estar esperando algo.<br />
Lucas: Yo pienso que puede venir una sorpresa agradable.<br />
Gila: ¿Por qué crees esto?<br />
Lucas: Hace algunas horas nuestra oveja blanca dio a luz a un hermoso corderito ¿no es buen anuncio?<br />
Gila: Si lo es ¿Y el corderito nació bien?<br />
Lucas: Si, es pequeño y hermoso&#8230; como un copo de nieve&#8230; parece que aquí viene</p>
<p>(Entra Bartolo)</p>
<p><strong>ESCENA III</strong></p>
<p>Bartolo: ¡Ufff! La leña esta escasísima<br />
Lidia: Sobre todo para el que no quiere ir a buscarla&#8230; ¿sabes ya tenemos un corderito?<br />
Bartolo: ¿Quién de estos dos se lo robo?&#8230; ¿Borraron bien las huellas?&#8230;¿Dónde lo tienen escondido?<br />
Lucas:¡No nos robamos nada! Nació de la oveja blanca.<br />
Bartolo: ¡Ah!, Siendo así me tranquilizo&#8230; yo no quiero tener problemas con la ley y mi expediente esta limpio.<br />
Ana: Bartolo aquí todos somos honrados.<br />
Bartolo: Uno nunca sabe. Mejor me duermo&#8230; estoy muy cansado.<br />
Gila: ¡Dejen ya de discutir! La cena ya esta lista.<br />
Bartolo: ¡Justo cuando me acabo de acostar! ¿Qué hay de cenar?<br />
Gila: Tamalitos con frijoles.<br />
Bartolo: ¿Por qué no traemos el corderito y lo hacemos barbacoa?<br />
Gila: ¡Bartolo!&#8230;¡Cómo eres malo! Esta recién nacido.<br />
Bartolo: Tienes razón, hay que dejarlo engordar primero&#8230; o si quieres mejor lo hacemos tacos al pastor&#8230;<br />
Rosaura: Si no quieres cenar lo que hay&#8230; no cenes&#8230; pero al corderito nadie lo toca.<br />
Bartolo: Aviéntenme un tamal&#8230; que me muero de hambre y la cena me quedó muy lejos.<br />
Gila: Cacha esto&#8230; si eres tan bueno.<br />
Bartolo: ¡Me las vas a pagar!</p>
<p>(se oye música angelical)</p>
<p>Tono: ¡Silencio!. ¿Oyeron eso?<br />
Lidia: ¿Qué cosa?&#8230;yo no escuche nada.<br />
Tono: Una música extraña.<br />
Bartolo: Son mis tripas&#8230; ¡qué me muero de hambre!<br />
Lucas:¡No!&#8230;.en verdad se escucha música angelical</p>
<p>(entran los Ángeles)</p>
<p><strong>ESCENA IV</strong></p>
<p>Bartolo: ¡Dios mío!&#8230;.de pura debilidad ahora tengo visiones<br />
Gil: ¿Qué dices bartolo?<br />
Bartolo: No volteen&#8230; detrás de ustedes hay tres pitufos<br />
Gil: No son pitufos&#8230; los pitufos son azules y traen gorrito.<br />
Miguel: ¡Pastores!&#8230;¡alégrense!&#8230;.les traemos una buena noticia.<br />
Ana: ¿Quiénes son ustedes?<br />
Miguel: Somos tres enviados celestiales. Yo soy el arcángel miguel.<br />
Rafael: Yo soy Rafael arcángel, amigo y compañero de los hombres.<br />
Gabriel: Y yo soy Gabriel, el mensajero de Dios.<br />
Bartolo:¡Ese es de los míos!<br />
Miguel: Esta noche regocijaos hombres humildes como ustedes son más grandes a los ojos de Dios, esta noche en Belem ha nacido el salvador del mundo.<br />
Gabriel: Ha nacido de una virgen, ha nacido de Maria.<br />
Tono: ¿Podemos ir a visitarlo?<br />
Rafael: Para eso hemos venido&#8230; Dios nos ha enviado para invitarlos a conocer a su hijo.<br />
Gil: ¿Nos dejaran entrar a su palacio?<br />
Rafael: No ha nacido en un palacio, ha nacido en un humilde portal, es pobre. Y como ustedes tiene hambre y frío.<br />
Bartolo: ¡Pobrecito!<br />
Lucas: Es preciso que vayamos a verlo. Pongámonos en camino, después de ver al salvador del mundo&#8230; ya podré morir.<br />
Miguel: ¡Vayan amigos! Que una estrella los guiara.<br />
Rafael: Lleguen hasta el portal de Belem.<br />
Gabriel: Ahí encontraran entre paja y pañales&#8230; y al calor de su madre, al hijo de Dios.<br />
Miguel: ¡Buen viaje pastores!&#8230;.alegrémonos todos pues en el mundo ha nacido la esperanza.</p>
<p>(Salen los Ángeles)</p>
<p><strong>ESCENA V</strong></p>
<p>Gila: ¡Que felicidad!&#8230;.Dios ha nacido&#8230; y ha nacido entre los pobres.<br />
Lucas: Vayamos a Belem y adorémosle.<br />
Tono: Yo sabia que esta noche era especial.<br />
Bartolo: ¿No seria bueno&#8230; descansar antes?&#8230; Belem esta muy lejos.<br />
Gil: ¡No, Bartolo!&#8230;..debemos partir inmediatamente.<br />
Bartolo: Espero que no desmaye en el camino&#8230; con lo mal que me atiendo, algún día mi cuerpo parecerá un esqueleto.<br />
Rosaura: Le llevaremos al niño algo que lo cobije.<br />
Gil: Yo le levare un corderito recién nacido.<br />
Bartolo: Yo le cantare&#8230; mmm&#8230;”No voy a trabajar”, ”No voy a trabajar”<br />
Todos: ¡¡¡¡Bartolo!!!!<br />
Bartolo: ¡Oh!&#8230; Es la única que me sé.<br />
Lucas: Vamonos.</p>
<p>(Salen los pastores y poco después se escucha música infernal y salen tres diablos)</p>
<p><strong>ESCENA VI</strong></p>
<p>Rucio: Soy el diablo más malvado de las huestes de luzbel. Rucio me llaman mis cuates, soy tramposo como ninguno, con decirles que en mi vida fui diputado.<br />
Sucio: Yo soy Sucio, el harapiento. Soy malo de noche y de día, no hay maldad que no conozca, ya que antes fui policía, y de la judicial, hoy malamente llamada “La ministerial”<br />
Eufrucio: Soy Eufrucio, demonio y de los peorcitos. Yo envenene a mucha gente y no con un puesto de antojitos, sino con mis acertadas decisiones cuando de la presidencia fui el asesor.<br />
Rucio: ¡Cállense ya alimañas! Que ya no los soporto. Alguien me puede decir ¿Qué diablos hacemos aquí? Yo tenia mucho trabajo allá abajo.<br />
Eufrucio: ¡Silencio gusano!, todos teníamos que hacer, pero estamos aquí por ordenes inferiores.<br />
Sucio: Esta mañana cuando estaba prendiendo lumbre a mi caldera llegó el diablo telegrafista con un mensaje urgente.<br />
Rucio: ¿Lo traes para leerlo?<br />
Sucio: ¡No!<br />
Rucio: ¿Por qué no lo trajiste?<br />
Sucio: Por que se me quemo con la lumbre de la caldera.<br />
Eufrucio: ¿Cómo sabremos la misión que nos están encargando?<br />
Sucio: Tengo muy buena memoria. El telegrama decía así:<br />
“Infierno&#8230; A los tantos días del mes de diciembre del año en curso . Al ciudadano Don Sucio Cochino de M;arrano”<br />
Eufrucio: ¿Así te llamas?<br />
Sucio: Sí&#8230; Cochino de parte paterna y marrano por la paterna<br />
Eufrucio: ¡Este no tiene madre!<br />
Rucio: ¡Cállense sabandijas! Termina ya de decirnos lo que decía el telegrama<br />
Sucio: “Luzbel ordena dirigirse al camino de Belem junto con sucio y Eufrucio. De fallar en la misión, todos perderán sus cuernos y el rabo. Luzbel llegara cuando se encuentren reunidos. Firma: Belcebú”<br />
Rucio: ¡Belcebú!<br />
Sucio: Ese merito<br />
Eufrucio: Ese diablo es influyentisimo. Es el trinche mas poderoso del infierno.<br />
Rucio: Sigo sin entender que demonios hacemos aquí, ya llevamos dos horas perdidas sin hacer maldades.<br />
Sucio: Calma diablito pronto vendrá luzbel.</p>
<p>(Se escucha música infernal y aparece luzbel entre el publico y se dirige al escenario)</p>
<p><strong>ESCENA VII</strong></p>
<p>Luzbel: ¡Que nadie se mueva!&#8230;¡están rodeados!&#8230;.¡arriba las manos!<br />
Eufrucio: ¡Maldito diablo! ¡Vaya susto que me diste!<br />
Luzbel: Para que aprendan a no estar distraídos, un diablo siempre debe estar atento.<br />
Sucio: No se enoje jefecito, los tres nos ponemos a sus malditas ordenes.<br />
Luzbel: Así me gusta zopilotes. Firmes, suman la barriga, saquen el pecho, pongan cara de malditos, los cuernos para arriba.<br />
Rucio: ¡Este cuate se cree Napoleón!<br />
Luzbel: ¡¿Qué dices musaraña?!<br />
Rucio: &#8230; Que se ve feroz como un león.<br />
Luzbel: Así es demonios, la situación es gravísima, los infiernos viven horas terribles.<br />
Eufrucio: ¿Nos van a cortar el gas?<br />
Luzbel: peor que eso.<br />
Eufrucio: ¿Van a aumentar los impuestos para los vicios?<br />
Luzbel: Peor aun.<br />
Sucio: ¿Otra devaluación?<br />
Luzbel: ¡Dios nos libre!,<br />
Diablos: ¿Entonces, qué es?<br />
Luzbel: La situación es catastrófica&#8230; Hoy en Belem de Judea ha nacido el redentor del mundo.<br />
Rucio: ¡El trabajo de tantos años echado a perder!<br />
Luzbel: Para eso estoy aquí, para impedir que el bien triunfe sobre el mal.<br />
Sucio: Cuente con nosotros jefecito, prometemos portarnos pésimo y no abandonar la maldad.<br />
Luzbel: Así me gusta alimañas, espero confiar en ustedes que son unos infelices<br />
Sucio: Favor que usted nos hace.<br />
Luzbel: Víboras prietas y tepocatas.<br />
Rucio: Estamos conmovidos.<br />
Luzbel: Alacranes ponzoñosos.<br />
Eufrucio: Tantas alabanzas nos abruman señor.<br />
Luzbel: Bueno, cuernos a la obra. Nuestra misión consiste en no permitir que unos pastores lleguen al portal de Belem para adorar a ese niño.<br />
Rucio: Estese tranquilo mi jefecito. En cuanto pasen les caemos encima, los estrangulamos, los degollamos, los destripamos y los matamos.<br />
Luzbel: Buen plan, pero no quiero violencia. Sólo en caso extremo. Los métodos deberán ser directos y útiles, triunfaremos a base del engaño y la mentira, tengo un plan. ¿Por qué no llamamos a las tentaciones para que nos ayuden?. Nosotros solo veremos la derrota de esos pastorcitos. Ustedes buenos para nada salgan de aquí y mándenme a las tentaciones. (Salen) ¡Pero que frío hace aquí! Hasta para hacer el mal tiene que hacer uno sacrificios, pero no importa. (Saca un encendedor) Yo siempre traigo conmigo mi infierno portátil.</p>
<p>(Se escucha música de paso doble y entran siete diablitas, que son las tentaciones)</p>
<p><strong>ESCENA VIII</strong></p>
<p>Luzbel: ¡por fin llegaron! Las estaba esperando, tengo un trabajillo para ustedes, pero primero pasare lista&#8230; ¡Soberbia!<br />
Soberbia: presente<br />
Luzbel: Avaricia<br />
Avaricia: Presente<br />
Luzbel: Ira<br />
Ira: Presente<br />
Luzbel: Envidia<br />
Envidia: Presente<br />
Luzbel: Lujuria<br />
Lujuria: Presente&#8230; papacito<br />
Luzbel: Gula<br />
Gula: Presente<br />
Luzbel: Pereza<br />
Pereza: Con güeva, pero presente.<br />
Luzbel: Bien, estamos todos presentes, podemos iniciar. Es casi seguro que hoy los pastores se encaminen a adorar al niño Dios y nuestro reino se podría terminar. Irán todas al camino para evitar que los buenos pastores lleguen a Belem. A ver que se les ocurre para que caigan en tentaciones. Aunque no tienen toda mi confianza, les voy a dar chanza para ver si tienen calzones. Si ustedes me fallan tendré que llamar a mi ejercito infernal. ¿Lista?<br />
Tentaciones: ¡Sí!<br />
Luzbel: Cuernos a la obra.</p>
<p>(Salen las tentaciones y poco después llegan los pastores)</p>
<p><strong>ESCENA IX</strong></p>
<p>Bartolo: ¡Ah, jijo! Se nos apareció un diablo<br />
Luzbel: Yo no soy ningún diablo<br />
Ana: Entonces, ¿por qué tienes esos cuernotes y esta cola tan larga?<br />
Luzbel: Ayyyyy caperucita. Pues por que vengo de una fiesta de disfraces. ¿Hacia donde van pastorcitos que llevan un paso tan apresurado?<br />
Lucas: Vamos al portal a donde el nuevo rey ha nacido. Ven con nosotros a ver la dicha de ese lugar.<br />
Luzbel: ¿Otro rey tenemos ya? Mira bien viejo canijo, que enfrente del rey estas.<br />
Gil: Este buey esta borracho&#8230; ¿Apoco te crees muy macho?<br />
Luzbel: Yo soy todopoderoso&#8230;tengo un reino grandísimo para dicha de los hombres. Vente Bartolo conmigo allá ninguno trabaja. Miren; aquí vienen mis representantes que les van a platicar de este reino.</p>
<p>(Entran las siete tentaciones)</p>
<p><strong>ESCENA X</strong></p>
<p>Tono: buenas noches forasteras&#8230; ¿Qué hacen por estos caminos?. Quizá sean nuestros destinos igualmente placenteros.<br />
Gila: Porque si van a Belem pueden unirse con nosotros.<br />
Soberbia: ¿A ver un rey se dirigen? ¿Se humillaran ante otro hombre? &#8230;Perdonen que me asombre, pero eso los hará felices. Nadie debe inclinarse ante ningún semejante, hay que brillar arrogantes, no deben subestimarse. Ustedes son los mejores, los mas guapos y valientes, los mas listos y decentes. Yo les puedo ayudar a lucir mejor sus vestidos.<br />
Lucas: déjanos seguir adelante. Déjanos libre el camino. Y tú ¿no quieres venir a compartir nuestra alegría?<br />
Avaricia: Yo no quiero compartir mi vida con la de nadie. Yo no comparto ni el aire, yo solo soy muy feliz, yo no se que les pasa, deberían estar en sus casa cuidando sus rebaños, conservando sus jacales, en cambio ustedes caminaba mucho para ver a un rey, se les van a desgastar sus guaraches, y hasta les llevan regalos, por eso están en la ruina.<br />
Rosaura: Avaricia, apártate, quítate, déjanos seguir marchando pues somos felices dando un poquito de nuestras vidas.<br />
Pereza: De veras no los comprendo, pudiendo estar acostados durmiendo muy bien tapaditos, todavía les falta mucho para llegar. Piénselo bien, les van a doler los chamorros.<br />
Bartolo: Ya ven, se los decía, que esto era mucho mitote, pero agarraron el trote como si fuera un día.<br />
Gil: Ten cuidado bartolo. ¿Qué no ves que es la pereza la que te llena la cabeza con su discurso bonito?<br />
Gula: Sigan, sigan caminando sin comer ni beber nada. Mañana estarán llorando por un pan con mermelada. Si se quedan les ofrezco un banquete suculento y mañana muy contentos volveremos a la casa. Les prometo que siempre tendrán las despensas llenas. Yo se muy buenas recetas de alta cocina, les preparare espagueti con queso derretido, un filete muy sabroso y un pastelito esponjoso<br />
Toño: ¡Ay que fuerte tentación! Estoy temblando y a punto de caer.<br />
Lidia: Qué te pasa muchacho me haces quedar mal, no vuelvo a cocinarte ni haré ya tus antojitos. ¡Que se retire la gula y nos deje caminar!<br />
Lujuria: Ahora a mi me toca hablar. ¿Para que van a Belem?&#8230;ya verán cuando lleguen allí les van a pedir que entreguen todo su amor a aquel rey&#8230;les pedirán que abandonen los placeres terrenales&#8230; los bellos goces sensuales que siempre son los mejores&#8230; si vienen todos conmigo les prometo mil deleites increíbles que cambiaran sus destinos.<br />
Ana: ¡Lujuria!&#8230; te conozcan&#8230; por ti muchos hogares se destruyeron&#8230; Otros sus reinos vendieron y no fueron mas felices.<br />
Envidia: ¡Ay pastores!&#8230;. ¿Qué no comprenden su mal al ir marchando a visitar a su rival?&#8230;. ¿Será posible que gocen viendo a un recién nacido, muy bonito y cuidadito&#8230; que solo recibe honores?&#8230; ustedes que se han fregado toda la vida, ahí van&#8230; a gastar saliva cantando al niño anunciado.<br />
Tono: Jamás tendremos envidia del que ha de ser nuestro rey&#8230; Ya vete con tus envidias que nadie te quiere ver.<br />
Ira: Vamos a hacer un recuento de lo que hoy les ha pasado: primero los despertaron a media noche, agarraron sus cosas y ahí vienen como ovejitas y luego se tropezaron con mis compañeras que los molestaron&#8230; ¡Deberían estar furiosos!, ¡Deberían estar rabiosos!, ¡Y echar por la boca espuma!, ¡Dejen estallar su ira maldita hasta cansarse y abandonen el camino!<br />
Gila: Ira, vete de a la China de viaje. No nos vas a convencer. ¡Ya lárguense desgraciados y dejen de molestar! ¡No estén aquí jorobando!</p>
<p>(Las pastoras corren a patadas a las tentaciones y salen detrás de ellas)</p>
<p><strong>ESCENA XI</strong></p>
<p>Luzbel: Ay malditas tentaciones las voy a descontinuar, ya no pueden pescar ni a los más tiernos ratones. No me queda otra alternativa que lanzarme yo mismo a la lucha. Diablos infernales&#8230; ¿Dónde están?<br />
Rucio: A sus ordenes, señor.<br />
Luzbel: Vístanse pronto de pastores engáñenlos para que esos desgraciados y no lleguen a Belem.<br />
Sucio: ¡Sí señor!</p>
<p>(Salen los tres diablitos y entran los pastores)</p>
<p><strong>ESCENA XII</strong></p>
<p>Ana: Esas condenadas tentaciones ya me tenían harta.<br />
Bartolo: Si es cierto, las pobrecitas no sabían con quien se metían, pero como yo estoy muy cansado me voy a acostar.<br />
Tono: Ya es taradísimo. Es necesario que continuemos el camino.<br />
Gil: Miren, alguien viene en el camino.<br />
Gila: Si&#8230; parecen muy fatigados.<br />
Rucio: Buenas noches colegas.<br />
Bartolo: Y ahora estos&#8230; ¿quiénes son?<br />
Sucio: Somos pastores que hemos sido engañados por personas que se hicieron pasar por Ángeles.<br />
Eufrucio: Nos dijeron que nacería el rey en Belem y fuimos a toda prisa&#8230; pero al llegar allá arriba había tanta gente que no pudimos ver a nadie&#8230; nadie podía pasar, solo los influyentes.<br />
Bartolo: Nos van a ahorrar mucho trabajo.<br />
Rosaura: ¡Que mala suerte&#8230; y todo por culpa de bartolo!<br />
Bartolo: Todo yo&#8230; todo yo<br />
Lucas: Si hubiéramos caminado mas aprisa ya hubiéramos llegado. Tengo que ver al niño&#8230; he vivido para este momento y no me lo puedo perder.<br />
Rucio: Cómo ya no tenemos nada que hacer en Belem&#8230; ¡festejemos aquí la navidad!<br />
Eufrucio: Sí. Brindemos por la felicidad.<br />
Gil: Pero nosotros no tenemos nada.<br />
Sucio: Nosotros los invitamos.<br />
Bartolo: Pues al ataque mis valientes&#8230; vieja el ultimo que llegue.<br />
Tono: No Bartolo&#8230; A lo mejor no esta bien.<br />
Rucio: ¿Nos desprecian?<br />
Lidia: De ninguna manera, amigos&#8230; solo que queremos ver al niño Dios.<br />
Eufrucio: Vieja terca&#8230; vamos a brindar y a cenar.<br />
Ana: Los Ángeles nos dijeron que esta era la noche más feliz de la historia.<br />
Sucio: ¡Bah!&#8230;.Y ustedes se lo creyeron.<br />
Rucio: Mejor vamos a brindar y a cenar.<br />
Lucas: Esta bien, nos quedaremos.<br />
Gila: Pero no podemos&#8230; tenemos que ir con el niño.<br />
Lucas: ¡Shhhh!&#8230; Espérenme tantito&#8230; síganme la corriente&#8230; ¡brindemos por la maldad!<br />
Diablos: ¡Sí!<br />
Tono: ¡Brindemos por los engaños!<br />
Diablos: ¡Sí!<br />
Bartolo: ¡Brindemos por luzbel!<br />
Diablos: ¡Sí! ¡Brindemos por luzbel!<br />
Lucas: Ya lo sospechaba&#8230; ustedes son los diablos<br />
Eufrucio: ¡Ah jijo!&#8230;.ya nos descubrieron.<br />
Sucio: Corran hasta la Patagonia.<br />
Bartolo: No los dejen escapar.</p>
<p>(Pelea entre pastores y diablos)</p>
<p>Luzbel: ¡Alto ahí ineptos!&#8230;.¿Cómo es posible que esos inútiles les ganen?<br />
Rucio: Jefecito&#8230; su plan fracasó<br />
Luzbel: Ahora si me los voy a llevar al infierno y de allí no van a poder salir (se ríe)<br />
Bartolo: ¿Y eso? ¿Qué es?</p>
<p>(Entra Gabriel)</p>
<p><strong>ESCENA XIII</strong></p>
<p>Gabriel: no teman pastorcitos&#8230; yo los defenderé<br />
Luzbel : ¡Vaya!&#8230;. llegó superman<br />
Gabriel: ¿Por qué molestas a los pastorcitos?<br />
Luzbel: Es mi diversión molestar y al portal no les dejare llegar.<br />
Gabriel: ¡Vete de aquí!<br />
Luzbel: ¡Ah!&#8230;.Conque quieres pelear&#8230; vamos, saca tu espada y defiéndete.<br />
Gabriel: Esta bien&#8230; pero si pierdes prométeme que te alejaras de aquí.<br />
Luzbel: Te doy mi palabra de diablo.<br />
Eufrucio: Yo seré el referí. ¡Que empiece la batalla!</p>
<p>(Batalla de un min.)</p>
<p>Gabriel: Mira ¡Allá va miss universo!<br />
Luzbel: ¿Dónde?</p>
<p>(Gabriel le encaja la espada a luzbel)</p>
<p>Luzbel: Haz ganado Gabriel&#8230; pero algún día volveré&#8230; ¡vamonos!<br />
Gabriel: Vayamos hacia Belem y adoremos al niño Dios. (Salen)</p>
<p>Telón.</p>
<p>AUTOR: <strong>Hugo R. Gómez</strong></p>
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		<title>BLANCA NAVIDAD</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Jun 2017 07:35:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[OBRA DE NAVIDAD para poder realizarla con niños/as entre 5 a 10 años Personajes: 10 o más Por Mª DEL MAR CHICÓN PASCUAL &#160; Blanca Navidad ACTO PRIMERO (Al abrirse el telón….nos encontramos en una habitación de un niño de unos 9 años; él está en su escritorio escribiendo la Carta de los Reyes Magos….al [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>OBRA DE NAVIDAD</p>
<p>para poder realizarla con niños/as entre 5 a 10 años</p>
<p>Personajes: 10 o más</p>
<p>Por <strong>Mª DEL MAR CHICÓN PASCUAL</strong></p>
<p><span id="more-86"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Blanca Navidad</strong></p>
<p><strong> ACTO PRIMERO</strong><br />
(Al abrirse el telón….nos encontramos en una habitación de un niño de unos 9 años; él está en su escritorio escribiendo la Carta de los Reyes Magos….al terminar lo lee en voz alta…)<br />
PEDRO: Queridos Reyes Magos, un año más tengo la oportunidad de pediros mis sueños e ilusiones; el año pasado se os olvidó traerme una cosita; pero me imagino que fue normal, ya que os pedí a la vez, tantas cosas, que un despiste lo tiene cualquiera, y si encima lo sumamos con la pecha de trabajo que tendréis esa noche…pues os perdono, pero este año, no he cometido el mismo error, así que solo os voy a pedir una cosa, que casualmente es la misma que se os olvidó el año pasado….Mi regalo sería que estas Navidades nevara, ya que mi sueño es hacer un muñeco de nieve enorme…lo he visto por la tele y me gustó mucho….bueno en sus manos os dejo mi regalo….Aquí os pongo mi dirección, por si acaso la habéis perdido…Es c/ Poeta nº 3 P.D.: Este año me he portado muy muy bien…así que no hay excusa…. Muchos besos de Pedro<br />
(Se escucha una voz de una mujer al fondo)</p>
<p>VOZ: Pedro!, Pedro!!! Venga, vamos al colegio, que ya es tarde….</p>
<p>PEDRO: Ya voy mamá…. ( Se levanta y se marcha corriendo, dejando la carta sobre la mesa)<br />
(Se escucha una música angelical y aparece una niña, con pintas de ángel, no! Es un ángel!! Un hermoso ángel)</p>
<p>ANGEL: (Que ha escuchado a Pedro, pensativa, se acerca a la mesa, coge la carta, la dobla, y la introduce en un sobre, que lo sella para cerrarlo, sonríe y se lo lleva…..)</p>
<p><strong>ACTO SEGUNDO</strong><br />
(Nos situamos en el Colegio de Pedro; exactamente en su clase….varios niños sentados en los pupitres, también está Pedro)</p>
<p>PROFESORA: Silencio…..Silencio…..que vamos a comenzar la clase….Hoy vamos a hablar de la Navidad…..</p>
<p>TODOS: (menos Pedro); OH! Seño, eso es un rollo…otra cosa</p>
<p>PROFESORA: ¿Cómo que un royo? La Navidad es algo bonito…Y no sirve solo para pedir juguetes y juguetes y más juguetes!!!</p>
<p>JAIME: Ah, no? Y entonces, para qué sirve?</p>
<p>PROFESORA: Para un montón de cosas más….no se os ocurre ninguna?</p>
<p>TODOS: ( se miran las caras, nadie sabe qué contestar)</p>
<p>PEDRO: Para jugar con los demás con los regalos que te traigan</p>
<p>PROFESORA: Muy bien Pedro…dicho de otra manera… sirve para compartir…A ver, otra cosa más que sirva la Navidad….</p>
<p>MARIA: Para no ir al Colegio je je</p>
<p>TODOS: Eso!, eso! vacaciones, vacaciones, oe, oe, oe!!!!</p>
<p>PROFESORA: Niños, niños, callaos…no os pido cosas superficiales sino cosas importantes como por ejemplo….qué ocurre en Navidad?</p>
<p>CARLOS: Nace el Niño Jesús</p>
<p>MARIA: Pero seño, pero el Niño Jesús no nació el año pasado ya? Y el otro? Y el anterior?</p>
<p>PROFESORA: Vamos a ver María, no me seas bruta…lo que hacemos cada 25 de diciembre, es celebrar que en un solo día el niño Jesús nació hace mucho tiempo…..igual que tu cumpleaños, que lo celebrarás todos los años el mismo día….que me imagino que te traerán regalos, no?</p>
<p>MARIA: Sí, muchos, pero también me traen en Reyes y no es mi cumple</p>
<p>PROFESORA: Bueno, quiero que me contéis que os habéis pedido para Navidad</p>
<p>TODOS: (levantan la mano, todos quieren hablar)</p>
<p>PROFESORA: De uno en uno, a ver Jaime</p>
<p>JAIME: Yo me he pedido una bicicleta, una pelota, un futbolín, una videoconsola…ahora mismo no me acuerdo de todo</p>
<p>PROFESORA: María…ahora tú</p>
<p>MARIA: Me he pedido el kit de belleza de la barbi, maquillaje, unos patines, un juego, mucha ropa, un cuento, un muñeco, un..un…..un….</p>
<p>PROFESORA: (mirando el reloj) El tiempo se acabó, a ver Carlos</p>
<p>CARLOS: Yo me he pedido una pelota de baloncesto, una cesta de baloncesto, unos tenis de baloncesto, pantalón y camiseta de baloncesto….</p>
<p>PROFESORA: Bueno, al menos ha salido deportista el niño….a ver Pedro</p>
<p>PEDRO: (muy contento)¡¡ Yo he pedido que nieve!!</p>
<p>TODOS: je je je j aja ja ji ji ji…. Pero que tonto!!! Nieve??</p>
<p>PROFESORA: Niños Silencio!!! Silencio!!!!! A ver Pedro, es muy bonito tu regalo..pero vas a tenerlo difícil..porque aquí en Málaga no suele nevar nunca…..</p>
<p>PEDRO: Pues por eso Seño lo pido….me lo tienen que traer porque es lo único que he pedido…</p>
<p>TODOS: Tonto! Tonto! Tonto!</p>
<p>PROFESORA: Silencio!! Pues que lo sepáis que el regalo que más me ha gustado ha sido el de Pedro</p>
<p>TODOS: Muñeco de nieve!!! Muñeco de nieve!!!! (Pedro agacha la cabeza; toca el timbre y todos se levantan y se marchan; Pedro queda el último y lo para la profesora)</p>
<p>PROFESORA: Tú no te preocupes que con mucha ilusión, los sueños, hasta los más difíciles, se llegan a cumplir….</p>
<p>PEDRO: Gracias seño (sonríe y se marcha)</p>
<p><strong>ACTO TERCERO</strong><br />
(Nos encontramos en el Reino de los Cielos; Todo está lleno de angelitos que juegan y se divierten entre ellos)</p>
<p>(La escena está llena de globos blancos)</p>
<p>(Aparece el Ángel del 1º acto, un poco alarmado)</p>
<p>ÁNGEL: Escuchadme todos, escuchadme (Todos se sientan en círculos, rodeando al Ángel)</p>
<p>ÁNGEL: Vengo de la tierra y estoy muy preocupada</p>
<p>ANGELITO 2: ¿Por qué? ¿Qué te ha pasado?</p>
<p>ÁNGEL: Es por un niño de 8 años que se llama Pedro</p>
<p>ANGELITO 3: ¿Qué le sucede?</p>
<p>ÁNGEL: Pues que… Le ha pedido a los Reyes Magos (saca la carta) que nieve para Navidad.. aquí tengo la carta….</p>
<p>ANGELITO 4: Y ¿cuál es el problema, entonces?</p>
<p>ANGELITO 2: Pues que nieve para Navidad!!</p>
<p>ANGEL: Ya pero… dejadme que os cuente… Pedro es de Málaga</p>
<p>TODOS: (Desilusionados se miran) ah! Ah!</p>
<p>ANGELITO 1: Pues sí que es un problema</p>
<p>ANGELITO 3: pues que se lo traigan los Reyes Magos</p>
<p>ANGEL: ¿Desde el desierto? La nieve no llegaría entera</p>
<p>ANGELITO 4: Ni una gota</p>
<p>ANGELITO 2: Ni un copito</p>
<p>ANGELITO 5: nada de nada</p>
<p>ANGEL: Tenemos que traerla nosotras mismas de las nubes</p>
<p>ANGELITO 2: Pero eso tiene que pesar mil demonios (se tapa la boca) uhy! Perdón por la palabrota…</p>
<p>ANGEL: Sí pero… gracias a Dios&#8230;. nosotras podemos hacerlo</p>
<p>ANGELITO 4: Nunca mejor dicho…Gracias a Dios, je je</p>
<p>ANGELITO 3: Y si no lo hacemos ¿qué pasaría?</p>
<p>ANGEL: Pues que un niño, tan bueno como Pedro, dejaría de creer en la Navidad</p>
<p>TODOS: (Asustados) oh! Oh! (se llevan las manos a la cara)</p>
<p>ANGEL: Pues venga! Manos a las nubes!!</p>
<p>ANGELITO 5: Por dónde empezamos?</p>
<p>ANGEL: Por donde haya más frío, por el Polo Norte</p>
<p>ANGELITO 4: Y si nos encontramos a Papa Noel?</p>
<p>ANGEL: Lo saludamos y ya está</p>
<p>(Se marchan a buscar nieve)</p>
<p><strong>ACTO CUARTO</strong></p>
<p>( Pedro y su mejor amigo, Sergio, pasean por la calle, vienen del Colegio)</p>
<p>SERGIO: Pero tío! Cómo se te ocurre decir lo de la nieve en clase</p>
<p>PEDRO: ¿Qué quieres? Si era lo que he pedido para Reyes</p>
<p>SERGIO: Pero Pedro, esas cosas no se cuentan en clase, todo el mundo se ha reído de tí, bueno, menos yo, eh?</p>
<p>PEDRO: Me da igual… cuando vean nevar se tendrán que callar …el que ríe el último ríe mejor….</p>
<p>SERGIO: Pero qué dices Pedro! Que no nevará tío!!! Aquí nunca ha nevado…</p>
<p>PEDRO: Nevará Sergio, ya lo verás….. La profesora me ha dicho que con mucha ilusión los sueños se pueden cumplir….</p>
<p>SERGIO: Bueno Pedro, me tengo que marchar… espero que nieve por tu bien!&#8230;adiós! (se marcha)</p>
<p>PEDRO: Ya lo verás y lo verán!! (pensando en voz alta) Jo! Como no nieve me habré metido en un buen lío (mirando al cielo) y encima ni siquiera está nublado….. (se marcha)</p>
<p><strong>ACTO QUINTO</strong></p>
<p>(Vuelve a sonar música…)</p>
<p>(Sale el Angelito 4 con una enorme nube entre los brazos, está titiritando, muerto de frío)</p>
<p>ANGELITO 4: Pero bueno… ¿dónde se han metido los demás?&#8230;. Holaaa!!! ¿¿Dónde estáis??</p>
<p>(Angelitos 2, 3, 5 y 6 están escondidos y se ríen, le hacen burla, el Angelito 4 apenas puede verlos por culpa de la nube que lleva)</p>
<p>ANGELITO 4: Pero bueno… ¿qué pasa aquí? ¿Dónde estáis?&#8230; Salir del escondite!&#8230;. necesito vuestra ayuda… Achisss (estornuda) Estoy muerto de frío… esta nube está congelada…. Achisss…. (Salen los demás angelitos, muertos de risa, y le echan una mano, entre todos cogen la nube)</p>
<p>ANGELITO 4: Uff, menos mal… (Se mete las manos en las axilas) tengo las manos heladas…. Achisss (los demás se ríen) Y mira! Hacía siglos que no me resfriaba… Achisss….</p>
<p>(Sale el ANGEL)</p>
<p>ANGEL: Hola a todos… ¿cómo os ha ido?… ¿habéis encontrado algo que nos pueda servir?</p>
<p>ANGELITO 4: Sí…. Achisss…. Algo.. Achisss… He pillado algo… Achisss</p>
<p>ANGEL: Si ya veo, has pillado un buen resfriado!</p>
<p>ANGELITO 4: No… Achisss… una nube… Achisss….</p>
<p>ANGEL: A ver&#8230;</p>
<p>(Todos los angelitos la levantan)</p>
<p>TODOS: Mira! Es grande y fría!</p>
<p>ANGELITO 4: De aquí podremos sacar mucha nieve</p>
<p>ANGEL: Vale, con esta nube y con la que tenemos por aquí…tenemos mucho trabajo…venga!&#8230; manos a la obra!&#8230; manos a las nubes!!</p>
<p>TODOS: Sí! Manos a las nubess!!!</p>
<p>(Comienza una música divertida mientras comienzan a explotar los globos blancos que hay por todos lados, que están llenos de corcho)</p>
<p>(y se marchan todos contentos)</p>
<p><strong>ACTO SEXTO</strong></p>
<p>(Estamos en la calle, están todos los niños de la clase de Pedro, jugando con sus regalos de Navidad, muy distraídos)</p>
<p>CARLOS: Oye Sergio… ¿sabes algo de Pedro? No ha salido a la calle</p>
<p>SERGIO: No, no sé… no me ha llamado</p>
<p>MARIA: Claro… estará en su casita esperando a que nieve, je je je (En ese momento aparece Pedro, muy triste)</p>
<p>TODOS: (al verlo) Pedro tonto! Pedro tonto! Muñeco de Nieve! Muñeco de Nieve! (Pedro en medio de todos con la cabeza hacia abajo)</p>
<p>(Mientras tanto empiezan a salir los angelitos, son invisibles para los humanos, se colocan en puntos estratégicos del escenario y comienzan a lanzar copitos)</p>
<p>(Pedro empieza a levantar la cabeza, los demás también)</p>
<p>PEDRO: Mirad, mirad, es nieve!!!</p>
<p>SERGIO: Tenías razón Pedro… Está nevandooo!!!!</p>
<p>JAIME: ¡No me lo puedo creer!</p>
<p>MARIA: Ni yo! (Pedro levanta los brazos mirando hacia arriba, los demás lo imitan)</p>
<p>PEDRO: Chicos, aquí tenéis mi regalo de Reyes…os lo presto para que juguemos todos juntos</p>
<p>TODOS: Viva Pedro! Viva Pedro! (Se marchan todos muy contentos para avisar a los demás)Está nevando! está nevando!</p>
<p>(los angelitos se felicitan, muy contentos se abrazan y se dan besos)</p>
<p>ANGEL: Enhorabuena a todos.. hemos hecho un buen trabajo</p>
<p>TODOS: Sí!!!</p>
<p>ANGELITO 3: Ha sido muy divertido!</p>
<p>ANGELITO 4: Sí..Achissss…muy divertido….Achissss</p>
<p>TODOS: Lo hemos conseguido!!!</p>
<p>(Luego aparecen los demás niños con sus ropas de abrigos , guantes, bufandas, gorros, etc..Y cantan un villancico con los Ángeles….)</p>
<p>FIN</p>
<p>POR<strong> Mª DEL MAR CHICÓN PASCUAL</strong></p>
<p>Contacto con la autora: <strong>marchicon24@hotmail.com</strong></p>
<p><!--more--></p>
<p>Instagram:<strong> @marchipas</strong></p>
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		<item>
		<title>Ni Muerto Ni Rico Sino Todo Lo Contrario</title>
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		<pubDate>Fri, 28 Nov 2014 18:50:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Ni Muerto Ni Rico Sino Todo Lo Contrario es una obra de teatro, en seis actos, escrita en 2001 por María del Mar Chicón Pascual (Málaga, 1978). Esta obra cómica consta de 10 personajes ARGUMENTO BREVE DE LA OBRA Nos encontramos en un velatorio, donde el fallecido fue premiado por un boleto de lotería, y en [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.todo-teatro.com/wp-content/uploads/2014/11/0001-17145925977_20210219_194657_0000.png"><img class=" size-medium wp-image-149 alignright" src="http://www.todo-teatro.com/wp-content/uploads/2014/11/0001-17145925977_20210219_194657_0000-188x300.png" alt="0001-17145925977_20210219_194657_0000" width="188" height="300" /></a></p>
<p><em>Ni Muerto Ni Rico Sino Todo Lo Contrario</em> es una obra de teatro, en seis actos, escrita en 2001 por <b>María del Mar Chicón Pascual </b>(Málaga, 1978).</p>
<p>Esta obra cómica consta de 10 personajes</p>
<p><strong>ARGUMENTO BREVE DE LA OBRA</strong><br />
Nos encontramos en un velatorio, donde el fallecido fue premiado<br />
por un boleto de lotería, y en el que los familiares no pararan de<br />
buscarlo mientras lloran su pérdida (me refiero a la del boleto)</p>
<p><span id="more-74"></span></p>
<p>PERSONAJES DE LA COMEDIA</p>
<p>FERNANDO<br />
CARLOTA Esposa de Fernando<br />
JOSEFINA Suegra de Fernando<br />
PATRICIA Hermana de Fernando<br />
MARTITA Vecinita<br />
RITA «Prima» de Fernando<br />
PADRE DON JOSÉ «Sacerdote»<br />
MUJER I Vecina<br />
MUJER II Vecina<br />
MUJER III Vecina</p>
<p><strong>PRIMER ACTO</strong></p>
<p><em> Son las 10:00 de la mañana. Estamos en el interior de un pisito humilde, justamente</em><br />
<em> en el salón de estar; en el centro del escenario se sitúa el sofá con algunas sillas a ambos</em><br />
<em> lados; justo en medio, una mesita redonda; todo está impecable y muy ordenado.</em><br />
<em> Al lado izquierdo del escenario se sitúa una habitación de matrimonio, actualmente</em><br />
<em> improvisado para un velatorio; al lado derecho nos encontramos con la cocina y la</em><br />
<em> salida hacia la calle.</em><br />
<em> Cuando el telón esté abierto, salen dos mujeres de la habitación, ambas vestidas de</em><br />
<em> negro.</em></p>
<p>CARLOTA_: (Que lleva un pañuelo en la mano derecha y un porta retrato, de su<br />
marido y de ella del día de su boda, en la otra mano) Y pensar que el martes pasado me<br />
hablaba de hacer las maletas para irnos ¡solos! al Caribe.</p>
<p>JOSEFINA_: ¿Y se quería ir para mucho tiempo?</p>
<p>CARLOTA_: (Pensativa); Seguro, porque quería llevarse mucha ropa interior</p>
<p><em> (Se sientan en el sofá; Carlota mira la foto y se pone a llorar)</em><br />
<em> (Aparece desde la cocina una señora también vestida de negro, llevando una taza de té)</em></p>
<p>PATRICIA_: Y pensar que el martes pasado en esta casa se respiraba felicitaciones y<br />
alegrías; <em>(suspira</em>); no somos nadie. <em>(se sienta también en el sofá)</em> Toma Carlota<br />
esta tacita de té que te hará sentir mejor.</p>
<p>CARLOTA_: (<em>Mirando la taza comienza a llorar de nuevo)</em> Este juego de taza me lo<br />
compró mi Fernando de regalo de nuestro último aniversario, ¡25 años juntos&#8230;! y<br />
felices, parece mentira&#8230;</p>
<p>JOSEFINA_: Sí que parece mentira.</p>
<p>CARLOTA_: Quiero decir que parece mentira que ahora esté, muertito.</p>
<p>PATRICIA_: Pobre hermano mío con lo fuerte que siempre ha sido y la salud<br />
envidiable que tenía, sí que parece mentira, que un simple incendio en su trabajo lo haya<br />
apagado tanto.</p>
<p>JOSEFINA_: Más que apagado chamuscado.</p>
<p>CARLOTA_: Eso le pasa, por irse tantas noches a trabajar, allí solito, seguro que se<br />
quedó dormido.<br />
<em>(Las tres suspiran y dicen a la vez)_:</em> No somos nadie.</p>
<p><em> (Suena el timbre de la puerta)</em></p>
<p>JOSEFINA_: Ya voy yo <em>(Se dirige hacia la puerta)</em></p>
<p><em>(Aparece una señora, pero ésta va vestida con colores vivos</em><br />
<em> y sin decir nada se dirige hacia Patricia y la abraza)</em></p>
<p>RITA_: Qué alegría mí querida Carlota!</p>
<p>PATRICIA_<em>:(apartándola)</em>; Señora, si yo soy Patricia</p>
<p>RITA_: (<em>aparta a Patricia y se dirige hacia Carlota, la abraza</em>); ¡Qué alegría mi<br />
querida Carlota!</p>
<p>CARLOTA_:(serenamente); ¿Y usted quién es?</p>
<p>RITA_: ¿No se acuerda de mí?, soy yo!&#8230;(<em>con alegría</em>); la prima Rita! <em>(todas en silencio</em><br />
<em>la miran extrañadas</em>) la prima de Fernando, de Puerto Rico (<em>cogiendo la foto de</em><br />
<em>Carlota</em>) estuve en su boda.</p>
<p>PATRICIA_:(<em>desconcertada)</em>; Claro, es usted mi prima&#8230; Rita?&#8230; bueno siempre he tenido<br />
conocimiento de que teníamos familia en Puerto Rico, lo que no sabía es que nos<br />
conociéramos?</p>
<p>RITA_: En verdad somos familia un poquito lejana, pero lo importante es<br />
que nos une muchísimo la sangre, que es la misma (<em>deja de abrazar a Carlota y abraza</em><br />
<em> a Patricia)</em></p>
<p>JOSEFINA_: Roja, claro.</p>
<p>RITA_: Pues aquí estoy, en cuanto me he enterado de la noticia no he podido resistirme<br />
en venir a compartirlo con vosotros, que para eso somos familia.</p>
<p>CARLOTA_: Ha sido muy amable por su parte.</p>
<p>RITA_: (mirando a Patricia); Es que no es una cosa que suela pasar mucho en la<br />
familia.</p>
<p>PATRICIA_: Pues menos mal.</p>
<p>RITA_: Claro que según cómo se mire.</p>
<p>JOSEFINA_: Y hacia quién se mire.</p>
<p>CARLOTA_: (intentando poner más dramática la situación); No nos esperábamos<br />
pasar ¡nunca! por esta experiencia, por lo menos tan pronto.</p>
<p>PATRICIA_: (a Rita); Y así&#8230;sin avisar&#8230;</p>
<p>RITA_: (continua con su tono alegre) Estas cosas son así, siempre pensamos<br />
que nunca nos va a tocar pero en el fondo, lo estamos deseando.</p>
<p>CARLOTA_: Pero, ¿cómo se atreve usted?</p>
<p>PATRICIA_: Para qué ha venido en verdad?</p>
<p>RITA_:(con cara de no saber qué está pasando); He venido, (las mira a cada una) a<br />
haceros compañía en estos momentos de tanta emoción, que además pienso que toda<br />
esta carga que os ha venido del cielo, se debería de repartir sobre los miembros de esta<br />
familia, cosa que seguro le gustaría a Fernando.</p>
<p>CARLOTA_: En eso tiene razón, mi marido siempre ha tenido afán de compañerismo.</p>
<p>JOSEFINA_:(con retintín); Yo diría mejor afán de compañías.</p>
<p>(Suena el timbre del portero)</p>
<p>CARLOTA_: Voy yo, tiene que ser el cartero, (se levanta) perdonarme (se dirige hacia<br />
la cocina)</p>
<p>PATRICIA_: (levantándose); Si me lo permiten, voy a estar un ratito acompañando a<br />
mi hermano.</p>
<p>RITA_: (con alegría); Ah! ¡pero está aquí en la casa!</p>
<p>PATRICIA_: Si, se encuentra el pobrecito en la habitación, por fin podrá descansar en<br />
paz. (Se marcha hacia la habitación)</p>
<p>RITA_: ¿Por qué ha dicho que podrá descansar en paz?</p>
<p>JOSEFINA_: (con seriedad); Porque está muerto.</p>
<p>(APAGÓN)</p>
<p><strong> SEGUNDO ACTO</strong></p>
<p><em> Seguimos en la misma sala de estar; son las 11:00 horas. En escena se sitúa Rita en</em><br />
<em> el centro del sofá, a su lado derecho se encuentra Carlota, y al lado izquierdo está</em><br />
<em> Patricia; en la parte derecha del sofá, tres sillas en posición diagonal mirando hacia el</em><br />
<em> público; allí se encuentran sentadas tres vecinas (Mujer I, Mujer II, Mujer III); frente a</em><br />
<em> ellas y al otro lado del sofá se encuentra Josefina sentada en otra silla.</em><br />
<em> Se abre el telón y se las ve abanicando y en silencio.</em></p>
<p>MUJER I_: Pobrecito</p>
<p>MUJER II_: Qué pobre!</p>
<p>MUJER III_: Pobrecito</p>
<p>RITA_: (abre otro abanico y las imita); Pobrecito.</p>
<p>(Pequeño silencio, siguen los abanicos)</p>
<p>CARLOTA_: Madre acompáñame a la habitación me gustaría estar un ratito con mi<br />
Fernando.</p>
<p>JOSEFINA_: Claro hija mía vamos</p>
<p>(Se marchan a la habitación)</p>
<p>PATRICIA_: Si me lo permiten os voy a preparar un poco de café, con permiso.</p>
<p>(Se marcha hacia la cocina)</p>
<p>(Siguen abanicándose)</p>
<p>MUJER I_: Pobrecito</p>
<p>MUJER II_: Qué pobre ¡</p>
<p>MUJER III_: Pobrecito</p>
<p>RITA_: Si, no somos nadie</p>
<p>MUJER II_: No, no somos</p>
<p>MUJER I_: ¿Y usted quién es? (paran todas de abanicarse y la miran)</p>
<p>RITA_:(incómoda por la situación); Yo?, yo soy Rita.</p>
<p>MUJER III_: (sorprendida); ¿Rita la cantaora?!</p>
<p>MUJER II_: ¿Usted ha venido a cantar?</p>
<p>RITA_: No!, soy Rita la prima de Fernando.</p>
<p>MUJER I_: Ah!, no sabía que Fernando tuviera más familia además de su hermana<br />
Patricia</p>
<p>RITA_: Bueno es que somos familia lejana, y quizás por eso no tuvierais noticias mías.</p>
<p>MUJER III_ Entonces sois primos segundos, no?</p>
<p>RITA_: No, cuando digo que somos familia lejana&#8230;. es que somos lejana, ya que vivo<br />
en Puerto Rico.</p>
<p>MUJER II_: Sí que os pilla lejos sí&#8230;.</p>
<p>MUJER I_:(con tono de sospecha); ¿Entonces usted ha venido desde tan lejos para sólo<br />
darles el pésame a la familia?</p>
<p>RITA_:(un poco nerviosa) Claro&#8230;. en cuanto vine me enteré del suceso&#8230;.quiero decir,<br />
que en cuanto me enteré del suceso, vine corriendo&#8230;.</p>
<p>(Rita las mira de arriba a abajo, con recelo)</p>
<p>RITA_: Y ustedes? Sois también familia del difunto?</p>
<p>MUJER III_: No, somos todas vecinas, yo del primero A para más información.</p>
<p>MUJER II_: Yo del cuarto E.</p>
<p>MUJER I_: Y yo del ático&#8230;. también soy lejana (se ríen las tres)</p>
<p>(Rita se ríe sin ganas para seguirles la corriente)</p>
<p>RITA_: Ya veo que tenéis mucho contacto con esta familia&#8230;.</p>
<p>MUJER II_: Bueno, antes me solía encontrar a Fernando todas las mañanas en el<br />
ascensor, (se ríe) parecía que me estuviese esperando; y él aunque vivía en un primero,<br />
siempre subía conmigo y me acompañaba hasta mi casa, era muy simpático.</p>
<p>MUJER I_: (con retintín); Sí, sobre todo con las mujeres&#8230;</p>
<p>MUJER III_: (hacia la Mujer II); Bueno lo que te hacía a ti en el ascensor era una<br />
minucia, comparado con lo que le hacía a Martita, la vecinita del octavo B.</p>
<p>MUJER I_: Imagínese hasta la planta octava tenía mucho más tiempo (se ríen todas<br />
menos la Mujer II)</p>
<p>MUJER II_:(indignada); Pero a mí sólo me acompañaba para darme conversación<br />
porque el hombre era muy amable y nada más.</p>
<p>MUJER I_: Si, amable solamente?&#8230; y por cierto&#8230;. de qué hablabais en el ascensor?&#8230;<br />
de lo caluroso del día o de lo refrescante de la noche? (se vuelven a reír todas, menos<br />
Mujer II)</p>
<p>MUJER II_: De lo que sea, a vosotras no os importa.</p>
<p>MUJER III_: Calmaos, que tenemos delante una prima suya, que lejana o no, sigue<br />
siendo prima suya.</p>
<p>RITA_:(Que se había animado en la conversación); No, por Dios, por mí no os cortéis,<br />
podéis seguir hablando de esa tal vecinita del octavo.</p>
<p>MUJER III_: Parece ser que tuvo un lío con Fernando</p>
<p>RITA_: ¿Un lío?</p>
<p>MUJER I II III_: Sí, un lío muy gordo!</p>
<p>(En ese momento vuelve Patricia con una bandeja con café y algunas pastitas; todas se<br />
callan de repente, y empiezan de nuevo a abanicarse)</p>
<p>PATRICIA_:(Deja la bandeja en la mesita del centro); Tomad, aquí tenéis los cafés y<br />
unas pastitas, es lo mínimo que podemos hacer por vosotras, en agradecimiento a<br />
vuestra preocupación por la familia.</p>
<p>MUJER I_:(volviendo al tono de velatorio); Es lo menos que podemos hace en memoria<br />
de Fernando nuestro queridísimo vecino.</p>
<p>MUJER II_: Tan cariñoso que era&#8230;</p>
<p>PATRICIA_: Muchas gracias.(se sienta en el sofá)</p>
<p>(Las vecinas paran de abanicarse para tomar los cafés y las pastitas)</p>
<p>(Mientras tanto Rita se levanta)</p>
<p>RITA_: Si me perdonáis, voy a marcharme a&#8230;</p>
<p>PATRICIA_: (decepcionada); Se va tan pronto</p>
<p>RITA_: Volveré en seguida, tengo que preparar unos asuntillos, que no tardaran nada&#8230;</p>
<p>PATRICIA_: Si puedo ayudarla en algo?</p>
<p>RITA_: No, no se preocupe, gracias, sólo es arreglar el tema de mi alojamiento, tengo<br />
unos amigos dueños de un hostal, que me han pedido que los visite durante mi corta<br />
estancia</p>
<p>PATRICIA_: Entonces le acompaño a la puerta</p>
<p>(Rita se marcha, Patricia se vuelve a sentar, y las vecinas dejan los cafés y vuelven a<br />
los abanicos)</p>
<p>(Pequeño silencio)</p>
<p>MUJER I_: Pobrecito</p>
<p>MUJER II_: Qué pobre ¡</p>
<p>MUJER III_: Pobrecito</p>
<p>(Silencio, siguen abanicándose)</p>
<p>(APAGÓN)</p>
<p><strong> TERCER ACTO</strong></p>
<p><em> Cuando el telón se abra, la sala de estar se encontrará vacía. Son las 12:00 horas.</em><br />
<em> Salen de la habitación Carlota y Josefina.</em></p>
<p>(Las dos miran por todas partes de la casa, con preocupación)</p>
<p>CARLOTA_: (Buscando por los cojines del sofá); ¿Dónde lo habrá metido el muy&#8230;?</p>
<p>JOSEFINA_: (mirando dentro del florero); Sí hija mía, hasta para morir nos deja<br />
haciendo la puñeta.</p>
<p>CARLOTA_: Lo peor es que sólo tenemos un día para encontrarlo (mirando en la<br />
mesita del centro)</p>
<p>JOSEFINA_: (Buscando en otro jarrón); Y encima esta tarde es el entierro, más pérdida<br />
de tiempo.</p>
<p>(Entra a escena Patricia que viene desde la cocina)</p>
<p>PATRICIA_: (desconcertada al verlas);¿Qué estáis buscando con tantas ganas?</p>
<p>CARLOTA Y JOSEFINA_: El Boleto!</p>
<p>PATRICIA_: Ah! ya&#8230; el boleto&#8230; (se une a buscarlo y mira en los cojines del sofá)</p>
<p>CARLOTA_: Ahí! ya he mirado yo.</p>
<p>PATRICIA_: ¿Y en la habitación de mi hermano?</p>
<p>JOSEFINA_: También, hemos estado toda la mañana buscando mientras estaban aquí<br />
las pesadas de las vecinas velando al huevón de tu hermano.</p>
<p>PATRICIA_: ay pobrecito que ahora está muertito.</p>
<p>JOSEFINA_: Ya lo sé!, si no, se lo diría personalmente en su cara.</p>
<p>CARLOTA_: Queréis dejar de perder el tiempo hablando de tonterías y buscar el boleto<br />
que el tiempo se acaba.</p>
<p>PATRICIA_: (desilusionada se sienta en el sofá); En fin, igual mi hermano se lo ha<br />
llevado con él al otro mundo.</p>
<p>JOSEFINA_: Será posible que sea así, y que lo hubiera llevado encima suya y se<br />
hubiera quemado como él y nosotras aquí como tontas buscándolo.</p>
<p>PATRICIA_: Entonces, puede que ahora&#8230;.lo tenga guardado él mismo!</p>
<p>JOSEFINA_: Que asco! yo no pienso buscar ahí.</p>
<p>PATRICIA_: Ni yo tampoco, que lo haga Carlota que para eso se casó con él, para lo<br />
bueno y para lo malo.</p>
<p>CARLOTA_: Pero otra vez! queréis dejar de decir estupideces, conociendo a mi marido<br />
seguro que lo guardó en la casa, lo malo que no tengo ni idea en dónde, él era tan suyo<br />
para sus cosas.</p>
<p>JOSEFINA_: ¿No viste ni escuchaste nada sospechoso?</p>
<p>PATRICIA_: Eso, o no notaste algo fuera de su lugar? no sé, un florero quizás más<br />
movido hacia la izquierda.</p>
<p>CARLOTA_: No, Fernando siempre ha sido muy minucioso para tener sus cosas<br />
ordenadas, y como nunca pensé que podía ocurrir esto, tampoco le pregunté.</p>
<p>JOSEFINA_: Ya te lo dije antes, siempre haciendo la puñeta!</p>
<p>(Suena el timbre de la puerta)</p>
<p>(Todas se paran y se quedan mirando hacia la puerta, sin moverse se ponen nerviosas)</p>
<p>PATRICIA_: ¿Quién podrá ser?</p>
<p>CARLOTA_: No lo sé, a lo mejor es el sacerdote que llamó esta mañana por teléfono.</p>
<p>JOSEFINA-: Sí, pero era para hacerle una pequeña ceremonia en la casa esta tarde antes<br />
del entierro, no creo que sea él.</p>
<p>PATRICIA_: No debemos de preocuparnos seguro que es alguna de las pesadas de las<br />
vecinas que vuelven.</p>
<p>JOSEFINA_: Lo dudo mucho ya se acabaron el café y las pastitas.</p>
<p>(Vuelve a sonar el timbre)</p>
<p>CARLOTA_: No saldremos de duda si no vamos ninguna a abrir.</p>
<p>PATRICIA_: ¿Y quién va?</p>
<p>JOSEFINA_: Esta bien, iré yo, a mí no me dan miedo los fantasmas (se va a la puerta)</p>
<p>(Entra Martita, la vecinita del octavo)</p>
<p>MARTITA_: (se pasea por la casa como si fuera suya) Buenas tardes capullitos<br />
tempranos</p>
<p>CARLOTA_: (seria) ¿Qué quieres?</p>
<p>MARTITA_: Nada importante, solo daros el pésame.</p>
<p>PATRICIA_: (seria) Pésame dado, gracias.</p>
<p>MARTITA_: ¿Dónde está el muerto?</p>
<p>JOSEFINA_:(seria) Es que también le vas a dar el pésame?</p>
<p>MARTITA_: (a Josefina) Muy graciosa.</p>
<p>PATRICIA_: Está en la habitación.</p>
<p>CARLOTA_: Sí, pero ha tenido muchas visitas en toda la mañana y ahora mismo le<br />
toca descansar.</p>
<p>MARTITA_: Vaya, parece que el ambiente está un poco cargado.</p>
<p>JOSEFINA_: Eso se soluciona abriendo la puerta para que se pueda ir la mala uva.</p>
<p>MARTITA_: Vale, vale, que ya cojo la indirecta, me voy, (con retintín) no os hago<br />
perder más el tiempo, ya veo que desde que os dejó Fernando la casa está un poquito<br />
más desordenada (se marcha sonriendo)</p>
<p>PATRICIA_: (asustada) ¿Y por qué ha dicho que no os hago perder más el tiempo?</p>
<p>JOSEFINA_: (acercándose al sofá); Esta mujer me pone siempre nerviosa y de mal<br />
humor, ¿Y por qué dijo que la casa estaba más desordenada desde que murió Fernando?</p>
<p>(Se sientan las tres en el sofá, Carlota en medio de las dos)</p>
<p>CARLOTA_: Eso nos debe de dar igual, tenemos que seguir con nuestro plan pase lo<br />
que pase.</p>
<p>(APAGÓN)</p>
<p><strong> CUARTO ACTO</strong></p>
<p><em> Se abre el telón y el salón de la casa aparece solitario. Son las 16:00 horas.</em></p>
<p>(Suena el timbre)</p>
<p>(Se escucha la voz de Patricia desde la habitación); Ya voy</p>
<p>(Sale de la habitación y abre la puerta, entra Rita vestida de negro con el Sacerdote)</p>
<p>PATRICIA_: Pasen por favor.</p>
<p>(Entran los tres al centro de la escena)</p>
<p>PATRICIA_: Vaya, no sabía que os conocierais? ¿también sois familia?</p>
<p>RITA_: (un poco nerviosa); No! claro que no! mi queridísima prima, nos hemos<br />
encontrado en el descansillo.</p>
<p>PATRICIA_: Ah! claro&#8230; sentaos por favor, voy a avisar a mi cuñada Carlota que está el<br />
Padre&#8230;</p>
<p>SACERDOTE_: El Padre Don José!</p>
<p>PATRICIA_: Eso!, el Padre Don José, si me permite en un momento le atenderemos.</p>
<p>SACERDOTE_: Gracias, es usted muy amable.</p>
<p>(En cuanto se mete Patricia en la habitación&#8230;)</p>
<p>SACERDOTE_: (a Rita, nervioso) Como estas señoras se den cuenta de que no soy<br />
sacerdote de verdad, nos vamos a meter en un lío muy gordo!</p>
<p>RITA_: Calla! que te pueden escuchar, ya te lo he dicho antes, no abras la boca! los<br />
curas rezan en silencio, solo haz lo que ellas te digan, eso sí, pon cara de mucha pena<br />
que en esta casa lo usan mucho ¿lo has entendido? o te lo vuelvo a repetir?</p>
<p>SACERDOTE_: Tú y tus líos!</p>
<p>RITA_: Si quieres que nos casemos pronto y que nos vayamos a vivir a Puerto<br />
Rico tienes que hacer lo que yo te diga, así que vete rezando un Padre Nuestro que falta<br />
nos hace.</p>
<p>SACERDOTE_: Bueno y qué es lo que tengo que hacer exactamente?</p>
<p>RITA_: Otra vez? Es que nunca te enteras de nada, normal si nunca me escuchas!</p>
<p>SACERDOTE_: Como siempre dices tantas cosas en tan poco tiempo</p>
<p>RITA_: Calla y escucha! Como nuestro plan «A» fracasó, ya que yo quería convencer<br />
directamente a Fernando a través de mis virtudes de mujer&#8230;que no son pocas&#8230; que<br />
siendo su prima tendría algún derecho a percibir algo de su gran fortuna&#8230;pero visto que<br />
el tal Fernando está más tieso que nosotros tenemos que pasar al plan «B», ahí es donde<br />
entras tú.</p>
<p>SACERDOTE_: Bueno y tú que tienes que ver en el plan «B»?</p>
<p>RITA_: Mira que eres torpe! como en el plan «A» me pasé por prima, tengo que seguir<br />
siendo la prima de Fernando en el plan «B», si no, levantaríamos sospechas, de todos<br />
modos nos viene bien porque así podré vigilar, mientras tú vas buscando el Boleto en la<br />
habitación, es muy probable que Fernando lo haya guardado allí.</p>
<p>SACERDOTE_: Como salga bien el plan «B»¡me meto a cura!</p>
<p>RITA_: Escucha bien lo que te digo, tienes que hacerlo lo mejor que puedas, si lo<br />
conseguimos nos quedamos con ¡todo! y no con la caridad de nadie como pensábamos<br />
hacer.</p>
<p>(Salen Carlota, Josefina y Patricia de la habitación)</p>
<p>(Carlota visiblemente afectada, lleva un pañuelo y el porta retrato)</p>
<p>(Rita y el sacerdote se levantan del sofá)</p>
<p>CARLOTA_: Buenas tardes Padre ha sido muy generoso en acordarse de esta familia de<br />
esta forma tan poco lucrativa (le besa la mano)</p>
<p>SACERDOTE_: (nervioso) Señora! no hace falta que me bese nada! es mi deber y lo<br />
hago, porque hay que hacerlo, no se hable más (cada vez más nervioso) siempre en<br />
nombre de Dios, pensando en Dios, hablando con Dios, rezando con Dios, soñando con<br />
Dios&#8230;.</p>
<p>PATRICIA_: ¡Por Dios!</p>
<p>SACERDOTE_:(a Patricia)! ¿Usted también es cura?¡</p>
<p>PATRICIA_: No!</p>
<p>CARLOTA_: Bueno dejemos de alargar la conversación, y cuando quiera Padre puede<br />
empezar (dramatizando y señalando la habitación), en la habitación se encuentra el<br />
cuerpo presente de mi pobre maridito.</p>
<p>SACERDOTE_: Sí ya</p>
<p>JOSEFINA_: ¿Ya lo sabía usted?</p>
<p>(Rita le da un pisotón al sacerdote)</p>
<p>SACERDOTE_: (gritando por culpa del pisotón) No lo sabía! solo me lo he imaginado</p>
<p>PATRICIA_: Claro, usted debe tener ya tanta experiencia en estas cosas.</p>
<p>SACERDOTE_: (metiéndose en su papel, se pone serio) Claro, claro, si no es molestia<br />
necesitaría estar a solas con el difunto para así preparar mis oraciones en el más<br />
absoluto de los silencios.</p>
<p>CARLOTA_: No se preocupe todo lo que necesite no dude en pedírnoslo, (a Josefina)<br />
madre acompáñalo a la habitación por favor.</p>
<p>SACERDOTE_: Gracias señora.</p>
<p>JOSEFINA_: Venga conmigo.</p>
<p>(Se marchan a la habitación)</p>
<p>CARLOTA_: (seria) Y usted Rita, qué hace tan temprano aquí, todavía queda más de<br />
una hora para que comience la ceremonia.</p>
<p>RITA_: Claro mi querida Carlota, solo quería asegurarme de que todo saldría bien en un<br />
momento tan delicado para la familia.</p>
<p>PATRICIA_: Es usted demasiado amable con nosotras.</p>
<p>RITA_: Todo sea por mi queridísimo primo Fernando, que en paz descanse, estos gestos<br />
de cariño serían como su última voluntad.</p>
<p>CARLOTA_: Bueno pues nosotras estaremos en la cocina preparando el café antes que<br />
se llene la casa de vecinas.</p>
<p>RITA_: No os preocupéis por mí, yo estaré bien aquí., si alguien toca la puerta&#8230;yo<br />
abriré, no es ninguna molestia.</p>
<p>PATRICIA_: Después de todo forma parte de la familia.</p>
<p>RITA_: Gracias.</p>
<p>(Carlota y Patricia se van a la cocina y al mismo tiempo sale Josefina de la habitación)</p>
<p>RITA_: (nerviosa) Qué!? qué ha pasado?</p>
<p>JOSEFINA_: (tranquila) Qué ha pasado de qué?</p>
<p>RITA_: No sé&#8230;si ha ocurrido algo?</p>
<p>JOSEFINA_: Es que tiene que ocurrir algo?</p>
<p>RITA_: (quitando importancia) No, no, naturalmente que no&#8230;</p>
<p>JOSEFINA_: (seria) Entonces?</p>
<p>RITA_: Entonces nada.</p>
<p>JOSEFINA_: Y mi hija y su cuñada?</p>
<p>RITA_: Están en la cocina preparando el café.</p>
<p>JOSEFINA_: (cogiendo el bolso) Mientras tanto, iré a comprar algunas pastitas que<br />
seguro que harán falta, (a Rita que se ha sentado) no me acompaña.?</p>
<p>RITA_: (nerviosa) No! no puedo&#8230;es que&#8230;tengo que quedarme aquí&#8230;para&#8230;abrir la<br />
puerta!</p>
<p>JOSEFINA_: ¿Qué puerta?</p>
<p>RITA_: La de la entrada, o la de salida, según como se mire (sonríe)</p>
<p>JOSEFINA_: (extrañada) Bueno pues, hasta luego, y que le vengan mucha gente o<br />
que le salgan</p>
<p>RITA_: Adiós y&#8230; gracias.</p>
<p>(Rita se queda sola en escena)</p>
<p>RITA_: Por fin! creía que no se iba a ir nunca, voy a ver cómo le va a este torpe de<br />
clérigo! que seguro que ya estará metiendo la pata (se marcha a la habitación)</p>
<p><em>(APAGÓN)</em></p>
<p><strong>QUINTO ACTO</strong></p>
<p><em> Aparece Fernando con Martita, la vecinita del octavo, ambos llevan linternas. </em></p>
<p>(Llegan al centro de la escena mirando de un lado a otro, con preocupación)</p>
<p>MARTITA_: ¿Dónde dijiste que lo habías guardado?</p>
<p>FERNANDO_: Habla más flojo que te pueden oír</p>
<p>MARTITA_: Ay Fernando, me encantaría verle la cara de soponcio que se le pondría a<br />
tu mujer y a tu suegra si te vieran ahora mismito.</p>
<p>FERNANDO_: (hablando bajo) Déjate ahora de chistes que esto es una cosa muy seria.</p>
<p>MARTITA_: (sonriendo) Y tan seria que estamos en tu propio velatorio.</p>
<p>FERNANDO_: Chis! he dicho que bajes la voz que mi suegra tiene el oído muy fino.</p>
<p>MARTITA_: La verdad no entiendo porqué te has metido en este lío tan gordo.</p>
<p>FERNANDO_: Quiero recordarte que todo esto lo hago por ti, vamos por nosotros y<br />
además, es un lío que me he metido sin querer queriendo.</p>
<p>MARTITA_: Claro, como no te atreves a plantarle cara a tu mujer, te pasas por muerto!<br />
bonita solución!</p>
<p>FERNANDO_: Lo que no me atrevo es a plantarle cara a mi suegra, y además, no me<br />
he pasado por muerto, son ellas las que piensan que ese muerto soy yo ¿qué culpa<br />
tengo?</p>
<p>MARTITA_: (con reproche); Ya, y seguro que si no fuera porque pensaran eso te<br />
hubieras ido al Caribe con tu mujer en vez de conmigo.</p>
<p>FERNANDO_: Ahora no me montes ninguna escenita, guárdalas para después de mi<br />
entierro, y alegra esa cara, hay que saber aprovechar las ventajas que te regala la vida y<br />
a mí, me ha regalado mi propia muerte sin proponérmelo!</p>
<p>MARTITA_: Bueno, vamos a lo que vamos ¿dónde lo guardaste?</p>
<p>FERNANDO_: Precisamente en un sitio donde detesta mi mujer mirar.</p>
<p>MARTITA_: Cuál? en el cajón de tu ropa interior?</p>
<p>FERNANDO_: No tonta! en el porta retrato de nuestra foto de boda!</p>
<p>MARTITA_: Allí?</p>
<p>FERNANDO_: Sí, allí! siempre que pasaba por su lado intentaba no mirarlo, no sé el<br />
por qué, decía que le entraba dolor de cabeza, con lo guapos que salimos.</p>
<p>MARTITA_: Bien, pues solo hace falta ir a cogerla y problema resuelto, dónde está?</p>
<p>FERNANDO_: En mi mesita de noche, la puse allí para que no se acercara mucho a mis<br />
cosas, ya sabes cómo son las esposas, te lo registran todo.</p>
<p>MARTITA_: Pues vamos a tu habitación antes que esto se llene de gente.</p>
<p>FERNANDO_: Sí, pero hay que tener mucho cuidado, porque si en la habitación está el<br />
supuesto Fernando muerto, como tú misma pudiste observar cuando entraste esta<br />
mañana con la excusa del pésame, seguro que dentro habrá alguien velándolo.</p>
<p>MARTITA_: Entonces tendré que entrar primero yo sola y después… (sale Rita de la<br />
habitación)</p>
<p>RITA_: Buenas tardes (Fernando y Martita se vuelven sorprendidos y nerviosos<br />
esconden las linternas en sus espaldas)</p>
<p>FERNANDO_: Buenas tardes señora., usted quién es?</p>
<p>RITA_: Soy Rita, la prima de Fernando.</p>
<p>FERNANDO_: (sorprendido) ¡Mi prima!?</p>
<p>RITA_: ¿Cómo dice?</p>
<p>FERNANDO_: Quiero decir ¿la prima de Fernando?</p>
<p>RITA_: Sí, es que ocurre algo?</p>
<p>FERNANDO_: No, no, solo que, no sabía que Fernando tuviera alguna remota prima<br />
RITA_: Pues vaya novedad, no me cuenta nada nuevo, ¿y vosotros no os vais a<br />
presentar?</p>
<p>MARTITA_: Naturalmente, somos vecinos de Fernando, yo me llamo Marta, él es mi<br />
marido Don … Don Carlos, vivimos en el octavo.</p>
<p>RITA_: Pues mucho gusto.</p>
<p>FERNANDO_: El gusto es nuestro, siempre es un honor conocer a la familia de<br />
Fernando, que por cierto, era una persona maravillosa, .la verdad, yo nunca le pude<br />
sacar ningún defecto, siempre me cayó tan bien!</p>
<p>RITA_: Ya me he dado cuenta de que aquí lo aprecian mucho, pero siento en<br />
comunicaros que la ceremonia no empieza hasta dentro de una hora (mirando el reloj)</p>
<p>FERNANDO_:Ya lo sabemos, lo que pasa es que, queríamos venir un poco antes, para<br />
poder darle el último adiós a este gran hombre sin el bullicio que se forma cuando se<br />
llena de vecinas (se pone serio) estas cosas serias hay que hacerlas con seriedad.</p>
<p>MARTITA_: Y como solo ocurre una vez en la vida&#8230;</p>
<p>RITA_: Lo entiendo perfectamente, a mí también me pasa lo mismo, de allí vengo, de<br />
velar a mi pobre primito con la seriedad que se requiere en estos momentos.</p>
<p>MARTITA_: ¿A usted también le gusta darle el último adiós a solas?</p>
<p>RITA_: Tampoco se trata de gustos sino de necesidad.</p>
<p>FERNANDO_: ¡Qué coincidencia, nosotros venimos con la misma necesidad&#8230;!</p>
<p>RITA_: Si que es coincidencia, pero me parece que os tenéis que conformar en<br />
despediros con el acompañamiento religioso de un sacerdote.</p>
<p>MARTITA_: (desilusionada); ¿Un sacerdote?..</p>
<p>RITA_: Sí, es el Padre Don José, comprender que para esta escena tan dolorosa como es<br />
la despedida para siempre de un gran vecino&#8230; eso ayuda mucho&#8230;</p>
<p>FERNANDO_: Claro que lo entendemos, siempre se ha dicho que la Iglesia está metida<br />
en todas partes.</p>
<p>RITA_:(seria) Y más en un velatorio&#8230;</p>
<p>MARTITA_: Sí que pega un cura en un velatorio&#8230;</p>
<p>RITA_: Pues entonces, perdonarme, en un momento vuelvo, voy a avisar al Sacerdote<br />
que deseáis pasar.</p>
<p>FERNANDO_: Gracias es usted muy amable.</p>
<p>(Se marcha Rita)</p>
<p>FERNANDO_: (a Martita) Desde luego que a mi entierro no le falta ni lujo de detalles.</p>
<p>MARTITA_: Sí pero, ahora qué hacemos con un cura delante?</p>
<p>FERNANDO_:(tono de valiente) Tenemos que coger el porta retrato aunque tengamos<br />
que enfrentarnos a un cura!</p>
<p>MARTITA_: ¿Y cómo nos vamos a enfrentar a él?</p>
<p>FERNANDO_: Muy fácil, tú te encargas de enfrentarle lo que sabes enfrentar, y cuando<br />
el curita esté distraído con tu enfrentamiento yo me encargaré de coger el retrato y me lo<br />
guardaré debajo de mi chaqueta.</p>
<p>(Se escucha gente hablando)</p>
<p>FERNANDO_: (nervioso) Corre!! vamos a escondernos que creo que viene gente</p>
<p>MARTITA_: (nerviosa, mira de un lado a otro) ¡Por dónde!</p>
<p>FERNANDO_: Mira que has perdido práctica!</p>
<p>(Se esconden detrás del respaldo del sofá)</p>
<p>(Y aparecen en escena Carlota y Patricia, que vienen de la cocina)</p>
<p>(Carlota sigue llevando el porta retrato)</p>
<p>PATRICIA_: Ya está todo listo para la ceremonia</p>
<p>CARLOTA_: ¿Dónde se habrá metido Rita?</p>
<p>PATRICIA_: Vete tú a saber, esa mujer es muy rara., demasiado cariñosa y creo que<br />
hasta lo hace esforzado</p>
<p>CARLOTA__: A mí también me huele mal, para mí que esa simpatía esconde algún<br />
interés que tú y yo sabemos perfectamente cuál es.</p>
<p>PATRICIA_: Los 100 millones del boleto de lotería, un anzuelo muy sabroso, lo que<br />
tampoco entiendo es cómo se ha enterado de la noticia.</p>
<p>CARLOTA_: Sí que es bastante sospechoso.</p>
<p>PATRICIA_: (se fija en Carlota) Bueno y te vas a pasar todo el santo día llevando en lo<br />
alto el porta retrato de vuestra boda?</p>
<p>CARLOTA_: Claro mujer, hoy es el entierro de Fernando y algún homenaje habrá que<br />
hacerle, aunque me pese mucho decirlo y además, tendré que hacer el papel de viuda<br />
desgraciada delante al menos de las vecinas, después de todo, el mirar al retrato me<br />
ayuda para que me entre ganas de llorar</p>
<p>PATRICIA_: Pobre hermano mío, no hables así de él, si Fernando pudiera levantar<br />
ahora la cabeza&#8230;.</p>
<p>(En ese momento, Fernando levanta la cabeza detrás del sofá)</p>
<p>PATRICIA_: Y viera en este circo en que se ha convertido su pobre entierro</p>
<p>CARLOTA_: (con tono de reproche) Pobre porque él quiso, porque si nos hubiera<br />
dicho antes de morir dónde estaba el boleto hubiera tenido un entierro por todo lo alto.</p>
<p>(Suena el portero)</p>
<p>PATRICIA_: Ya voy yo será alguna pesada que querrá darnos el pésame</p>
<p>CARLOTA_: El pésame me tendrán que volver a dar como no encontremos el boleto a<br />
Tiempo (coge el bolso) voy a comprar unas pastitas que seguro que harán falta (a<br />
Patricia) toma guárdame el porta retrato en la habitación.</p>
<p>PATRICIA_: Mejor será, porque como te vean las vecinas llevar a cuesta el porta<br />
retrato en la calle también, van a pensar que estás loca! (se marcha a la cocina)</p>
<p>(Al quedarse sola la escena, salen Fernando y Martita; siguen mirando de un lado a<br />
otro)</p>
<p>MARTITA_: (enfadada) Has visto Fernando qué brujas!</p>
<p>FERNANDO_: Desde luego que son brujas, hablamos del porta retrato y aparecen con<br />
él, debería de haberlo guardado en un zapato, haber si hubieran sido capaces de sacarle<br />
algún valor sentimental, y ahora mismo no se me ocurre nada para quitarles el porta<br />
retrato.</p>
<p>MARTITA_: No te preocupes cariñito, yo me encargo, tengo una idea muy buena.</p>
<p>FERNANDO_: (sorprendido) Buena? la última vez que tuviste una idea buena! acabé<br />
en la azotea llevando la bata rosita de tu hermana.</p>
<p>MARTITA_: (que no le hace caso, lo mira de arriba a abajo) aunque no sé si tendrás la<br />
misma talla</p>
<p>FERNANDO_: ¿En qué estás pensando?</p>
<p>MARTITA_: Ya lo verás; venga marchémonos antes que vuelva tu mujer, déjalo todo<br />
en mis manos (Martita le agarra de la mano y se marchan)</p>
<p>(Sale Rita de la habitación)</p>
<p>RITA_: Ya pueden pasar a la&#8230;.(mira a un lado y a otro, extrañada) Bueno y ahora<br />
dónde se han metido? desde luego que en esta casa no hay nadie decente!</p>
<p>(Vuelve de la calle Josefina con la bolsa de pastitas)</p>
<p>JOSEFINA_: ¿Cómo le ha ido su trabajo? le ha entrado y salido mucha gente.?</p>
<p>RITA_: Algo&#8230;</p>
<p>JOSEFINA_: (mirando de un lado a otro) A sí? y dónde están?</p>
<p>RITA_: (mirando de un lado a otro); Pues, no sé</p>
<p>JOSEFINA_: Debe ser que el cambio de horario le haya<br />
trastornado un poco, anda acompáñeme a la cocina y me ayuda a poner coquetas estas<br />
pastitas.</p>
<p>(Vuelve de la cocina Patricia)</p>
<p>PATRICIA_: Hombre! Rita., dónde se había metido?</p>
<p>RITA_: Ahora mismo iba a ayudarle a Doña Josefina con las pastitas</p>
<p>PATRICIA_: (a Josefina); Ah! pero habéis ido a comprarlas? .hace un momentito que<br />
ha salido Carlota a por ellas, bueno, pues mejor que sobren a que falten, no?</p>
<p>JOSEFINA_: Si pero, lo malo es, que hasta que no se acaben no se van las<br />
vecinas</p>
<p>PATRICIA_: Yo también os quiero ayudar pero antes voy a la habitación a dejar este<br />
retrato.</p>
<p>RITA_: (muy nerviosa) Yo iré! (le quita el porta retrato a Patricia) No es ninguna<br />
molestia, para mí es un gran honor! llevar el porta retrato de Fernando a su<br />
habitación! (se va marchando poco a poco) Un sueño hecho realidad!, un honor!, os<br />
lo agradeceré eternamente!</p>
<p>(Se quedan solas Patricia y Josefina)</p>
<p>PATRICIA_: (sorprendida) ¿Qué le pasa a esta mujer?</p>
<p>JOSEFINA_: Ya he notado antes que hace cosas muy rara, .para mí que es el cambio de<br />
horario o costumbres raras de su país.</p>
<p>PATRICIA_: (asustada) ¡O mucho peor Doña Josefina!, no ha pensado nunca que a lo<br />
mejor ni se llama Rita ni vive en Puerto Rico, ¡y! (con tono de sospecha y asustada)<br />
ni siquiera fuera mi prima!</p>
<p>JOSEFINA_: (tranquila) Bueno, y según tu observación, quién puede ser?</p>
<p>PATRICIA_: (preocupada) Pues después de lo visto ahora&#8230;¡Una loca que se ha<br />
escapado de algún manicomio!</p>
<p>JOSEFINA_: (se ríe) locos estamos aquí todos!</p>
<p>(Vuelve Rita de la habitación)</p>
<p>RITA_: Pues ya está el favor hecho! (Patricia y Josefina la miran seria) no he tardado<br />
nada, eh?, disculparme por este asalto, pero con las cosas de mi queridísimo primo<br />
Fernando, me entra un no sé qué, que qué se yo, que no lo puedo remediar (mientras<br />
que habla se va marchando a la cocina, pero Patricia y Josefina se quedan en escena<br />
mirándola en silencio, un poco asustadas) Y ahora a meterles mano a las pastitas</p>
<p>(APAGÓN)</p>
<p><strong> SEXTO ACTO</strong></p>
<p><em> Seguimos en el mismo salón de estar. Son las 17:30.</em><br />
<em> En escena se encuentra Carlota sentada en el centro del sofá, acompañada a ambos</em><br />
<em> lados de Josefina y de Patricia; a lado izquierdo del sofá se sitúan las tres vecinas</em><br />
<em> (Mujer I, Mujer II, Mujer III), sentadas en sillas; a lado derecho del sofá se sitúa Rita</em><br />
<em> sentada también en una silla, de las tres que hay, la más pegada al sofá.</em><br />
<em> Están todas vestidas de negro.</em></p>
<p><em> (Carlota lleva un pañuelo y el porta retrato)</em><br />
<em> (Las vecinas están abanicándose)</em><br />
<em> (Todos en silencio, sólo se escuchan los abanicos, hasta que&#8230;)</em></p>
<p>MUJER I_: (con pena); Pobrecito&#8230;</p>
<p>MUJER II_: Pobrecito&#8230;</p>
<p>MUJER III_: Pobrecito&#8230;</p>
<p>CARLOTA_: (suspirando) No somos nadie</p>
<p>(Todas excepto Carlota, suspiran y dicen a la vez&#8230;) No, no somos nadie</p>
<p>(Suena el timbre de la puerta)</p>
<p>(Todas miran hacia la puerta, un poco sorprendidas)</p>
<p>PATRICIA_: Vaya no me esperaba que viniera aún más gente</p>
<p>JOSEFINA_: (levantándose) Ya voy yo, a mí no me dan miedo los fantasmas (Se<br />
marcha hacia la puerta)</p>
<p>MUJER II_: (preocupada) Es que hay fantasmas?</p>
<p>CARLOTA_: ¿Cómo van haber fantasmas? cosas de mi madre que está ya muy mayor.</p>
<p>MUJER II_: (aliviada) Ah&#8230;</p>
<p>(Aparece Martita junto con Fernando, que va disfrazado con traje de señora en negro<br />
junto con un pequeño velo negro que le cubre la cara)</p>
<p>JOSEFINA_: (con retintín) Éramos pocos y tuvo que parir la abuela (seria) pasad y<br />
sentaros donde podáis.</p>
<p>MARTITA_: (seria) Gracias por su amabilidad</p>
<p>(Se acercan al centro de la escena)</p>
<p>MARTITA_: Buenas tardes señoras</p>
<p>MUJER I, II, III_: Buenas tardes Martita.</p>
<p>CARLOTA_: ¿Qué tienen de buenas?</p>
<p>PATRICIA_: Estamos en un velatorio por si no se ha percatado.</p>
<p>MARTITA_: ¿Y qué tiene que ver eso para no decir «buenas»?</p>
<p>PATRICIA_: Pues, porque en un velatorio no hay nada de bueno.</p>
<p>MARTITA_: Ah! no? pues yo no diría tanto de éste.</p>
<p>CARLOTA_: Siéntese y cállese, en silencio se vela mucho mejor la memoria de<br />
Fernando.</p>
<p>(Se sientan en las sillas que están libres)</p>
<p>(Hay un pequeño silencio incómodo, continúan los abanicos)</p>
<p>MUJER I_: Pobrecito&#8230;</p>
<p>MUJER II_: Pobrecito&#8230;</p>
<p>MUJER III_: Pobrecito&#8230;</p>
<p>RITA_: (que las imita) Pobrecito&#8230;</p>
<p>CARLOTA_: (suspira) No somos nadie&#8230;</p>
<p>FERNANDO_: (suspira y con voz de mujer); No, no somos nadie&#8230;</p>
<p>JOSEFINA_: ¿Y usted quién es?</p>
<p>(Paran los abanicos, y todas la miran con curiosidad)</p>
<p>FERNÁNDO_: (con voz de mujer); Pues eso, nadie</p>
<p>JOSEFINA_: ¿Cómo dice?</p>
<p>MARTITA_: (un poco nerviosa) Es que no la conocéis?</p>
<p>MUJER I, II, III_: No!</p>
<p>CARLOTA_: Bueno quizás sí, su cara me recuerda a alguien, pero<br />
no sé a quién?</p>
<p>PATRICIA_: A mí me pasa algo parecido su cara me es familiar.</p>
<p>(Fernando mirará de un lado a otro para que no le vean bien la cara)</p>
<p>MARTITA_: (nerviosa) Normal es que, es famosa! es una pitonisa muy famosa de la<br />
Televisión, muy amiga mía por cierto, y le he pedido que me acompañase para que así a<br />
través de sus oraciones espirituales pueda favorecer el descanso eterno y en paz de<br />
Fernando&#8230;</p>
<p>RITA_: Pues vaya cosa, para eso ya tenemos a un sacerdote.</p>
<p>CARLOTA_: Hablando del sacerdote, dónde se habrá metido?</p>
<p>RITA_: (nerviosa) A mí no me miréis que yo no tengo ni idea (ahora la miran todas)</p>
<p>PATRICIA_: (un poco asustada); Si no te hemos mirado.</p>
<p>RITA_: De todas formas no tengo ni idea, estará en la habitación preparando la<br />
ceremonia.</p>
<p>JOSEFINA_: Pues le saldrá muy bien porque lleva más de una hora preparándola.<br />
RITA_: (a Carlota) Ya sabéis cómo son los curas antiguos.</p>
<p>CARLOTA_: No, no lo sé (a Patricia) anda acércate y avísale que ya podemos<br />
empezar.</p>
<p>RITA_: (Pega un salto de la silla) Iré yo!</p>
<p>CARLOTA_: Tú? y ese ímpetu?</p>
<p>RITA_: (nerviosa) Nada, es que como somos familia quiero sentirme útil ayudando</p>
<p>PATRICIA_: (algo asustada) Bueno Carlota que vaya ella, a mí no me importa., si le<br />
hace tanta ilusión, y se siente realizada.</p>
<p>CARLOTA_: Está bien! que vaya quien quiera, (un poco enfadada) como no tengo<br />
pocas cosas en la cabeza para discutir con vosotras por un cura!</p>
<p>(Rita se marcha a la habitación)</p>
<p>CARLOTA_: (a Martita) Bueno y qué es lo que suele hacer tu amiga la bruja?</p>
<p>MARTITA_: (un poco indecisa) Pues, mucho, hace muchas cosas por los<br />
Muertos, buenas eh, todas buenas.</p>
<p>JOSEFINA_: Sí? y qué cosas?</p>
<p>MARTITA_: (con tono de misterio); Se comunica con ellos por ejemplo, pero claro<br />
siempre que el difunto tenga algo importante que decirle a sus familiares.</p>
<p>MUJER I_: (a Mujer II); Esto se pone interesante</p>
<p>CARLOTA_: ¿Tu amiga no habla?</p>
<p>MARTITA_: No! no puede, se tiene que concentrar si no pierde toda su energía</p>
<p>(Vuelve Rita con el Sacerdote)</p>
<p>CARLOTA_:(al Sacerdote); Cuando quiera podemos empezar</p>
<p>SACERDOTE_: Claro, empecemos</p>
<p>(Rita se sienta, el Sacerdote se queda en pie)</p>
<p>SACERDOTE_: (se santigua); En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu<br />
Santo</p>
<p>(Se santiguan todas) (a la vez) Amen.</p>
<p>SACERDOTE_:(abre la Biblia); Estamos aquí reunidos en nombre de Dios, para rezar<br />
por el alma de nuestro amigo y vecino</p>
<p>MARTITA_:(con retintín); Y amante&#8230;</p>
<p>(Todas la miran serias)</p>
<p>SACERDOTE_:(tose); para rezar por el alma de nuestro amigo, vecino,<br />
esposo, hermano, amante, etcétera, etcétera&#8230;Don Fernando Campillos Torres&#8230;<br />
(En ese momento Fernando empieza a moverse como si le dieran calambres en las<br />
piernas y en los brazos) (Todas lo miran, el Sacerdote para de hablar)</p>
<p>CARLOTA_: (preocupada); ¿Qué le pasa?</p>
<p>MARTITA_: (Fingiendo miedo); No lo sé! nunca la he visto así, será que Fernando se<br />
quiere comunicar con nosotras?</p>
<p>(Los movimientos de Fernando son cada vez más exagerados)</p>
<p>JOSEFINA_: (al Sacerdote); Por Dios!, haga usted algo!</p>
<p>SACERDOTE_: (que está más asustado que nadie); ¿Y por qué yo?</p>
<p>JOSEFINA_: Porque es cura!</p>
<p>SACERDOTE_: (cierra la Biblia de golpe) ¡Yo no soy cura! a mi me dejáis de estos<br />
líos que me dan mucho miedo!</p>
<p>PATRICIA_: (desilusionada); ¿Usted no es sacerdote? pero si lleva sotana&#8230;</p>
<p>SACERDOTE_: Pues entonces ¡dimito! (Se marcha corriendo)</p>
<p>RITA_: (se levanta y le sigue también corriendo); Pero cariñito! no te marches sin mí!<br />
¡yo te quiero!</p>
<p>PATRICIA_: (sorprendida); Yo alucino, Rita se había enamorado del cura! está como<br />
una cabra!</p>
<p>CARLOTA_: Que no es cura! Tonta!</p>
<p>FERNANDO_:(con voz de Fernando pero con tono de ultratumba); Buenas tardes<br />
focas inmundas</p>
<p>(Asustadas Carlota, Josefina y Patricia se levantan y se colocan en pie detrás del<br />
respaldo del sofá)</p>
<p>PATRICIA_: (con miedo); ¿Es hacia nosotras?</p>
<p>FERNANDO_: NOO! es hacia ellas! (señalando a las vecinas) gordas, cotillas</p>
<p>(Las vecinas indignadas se levantan)</p>
<p>MUJER III_: Esto es demasiado, menudo muerto más mal educado</p>
<p>MUJER II_: Qué poca vergüenza! nos vamos!</p>
<p>MUJER I_: Y aguantar esto, por solo unas pastitas y un miserable café</p>
<p>(Las vecinas se marchan)</p>
<p>FERNANDO_: (se vuelve hacia Carlota, Josefina y Patricia) ¡Víbora!</p>
<p>CARLOTA_: (entre ellas); ¿A quién se lo ha dicho?</p>
<p>PATRICIA_: Creo que a ti&#8230;</p>
<p>CARLOTA_: A mí? no, seguro que a mi madre&#8230;</p>
<p>FERNANDO_: ¡Víboras!</p>
<p>PATRICIA_: Ah!, Creo que ahora nos lo ha dicho a las tres</p>
<p>FERNANDO_: Golfas! Os queríais quedar con todo el dinero</p>
<p>(Las tres mueven la cabeza señalando que no es cierto)</p>
<p>FERNANDO_: Tú Carlota, llorando con falsas lágrimas.</p>
<p>(Asustada suelta la foto al sofá, corriendo la coge Martita)</p>
<p>FERNANDO_: Solo os puedo perdonar si no volvéis nunca más a esta casa!</p>
<p>CARLOTA_: (con voz temblorosa) Cariño&#8230; esto&#8230; se puede hablar tranquilamente,<br />
tomando un café</p>
<p>PATRICIA_: (asustada); y unas pastitas&#8230;</p>
<p>FERNÁNDO_: (gritando) ¡no hay nada que hablar! ¡golfas!</p>
<p>JOSEFINA_: (a Carlota); Pues sí que le ha sentado mal morirse a tu maridito</p>
<p>CARLOTA_: (muy asustada) Sí, por eso, larguémonos de aquí lo antes posible.</p>
<p>FERNANDO_: ¡Fuera! o arderéis en el infierno! no lo dudéis!</p>
<p>(Se marchan corriendo)</p>
<p>(Fernando se quita el velo y empiezan a reírse los dos)</p>
<p>MARTITA_: No me lo puedo creer! un plan mío ha funcionado por primera vez.</p>
<p>FERNANDO_: Si que es imposible de creer, pero ellas se lo han tragado enterito!<br />
(se ríen)</p>
<p>MARTITA_: Si es que lo has hecho estupendamente, (le da un beso) eres el muerto más<br />
guapo del mundo!</p>
<p>FERNANDO_: Gracias, sin tu ayuda no hubiera podido hacer nada, ni librarme de mí<br />
mujer ni de su madre, ni vivir tranquilo pensando que en cualquier momento me<br />
aparecerá algún familiar recóndito del mundo para exigirme algún dinero con la excusa<br />
de que la sangre tira.</p>
<p>MARTITA_: Vamos a coger el boleto que nos está esperando el Caribe!</p>
<p>(Abren el porta retrato con nerviosismo pero no encuentran el boleto solo un trozo de<br />
papel, una hoja de la Biblia arrancada)</p>
<p>FERNANDO_: (preocupado y enfadado); Y esto!?, dónde está el boleto!?</p>
<p>MARTITA_: Se nos han adelantado! quién podrá haber sido?</p>
<p>FERNANDO_: Lo único que hay es un trozo de papel y parece que pertenece a la<br />
Biblia, hay algo subrayado! (lee en voz alta); «¡Aleluya!, alabaré a Dios mientras<br />
viva&#8230;alabadlo por sus grandes maravillas&#8230;alabadlo por su inmensa majestad», pero qué<br />
significa esto?</p>
<p>MARTITA_: Significa que nos hemos quedado sin el Caribe, y sin nada!</p>
<p>(se sientan los dos en el sofá, desilusionados)</p>
<p>FERNANDO_: Antes estaba muerto pero por lo menos era rico, ahora ni muerto ni rico<br />
sino todo lo contrario, un viejo pobre.</p>
<p>MARTITA_: De pobre nada!, que me tienes a mí que soy un tesoro! Míralo<br />
de otro modo, antes eras rico pero estabas atado, ahora eres pobre pero libre!, ¿Qué<br />
prefieres?</p>
<p>FERNANDO_: Te prefiero a ti!</p>
<p>MARTITA_: Eso es lo mejor de todo que estamos juntos por fin y seguiremos juntos<br />
para siempre.</p>
<p>FERNANDO_: Hasta que la muerte nos separe.</p>
<p>(Se abrazan mientras que la luz se va apagando)</p>
<p>FIN</p>
<p>*Esta obra está debidamente registrada en el Registro Territorial de la Propiedad<br />
Intelectual de Andalucía (Nº: MA-00652-2011)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Contacto con la autora:</p>
<p>E-mail:<strong> marchicon24@hotmail.com </strong></p>
<p>Instagram: <strong>@marchipas</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
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		</item>
		<item>
		<title>DOÑA CONCHA</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Oct 2014 11:40:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Aquí os dejo una obra escrita por mi hija Sara, tiene 14 años y estudia 3º de ESO. Me gustaría dierais vuestra opinión. DOÑA CONCHA &#160; Una triste mañana de mayo de 1961, en las calles de Sevilla, justo en la puerta del cementerio se ve una gran multitud ataviadas con ropas negras llorando sin [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Aquí os dejo una obra escrita por mi hija Sara, tiene 14 años y estudia 3º de ESO.</p>
<p>Me gustaría dierais vuestra opinión.</p>
<p><span id="more-63"></span></p>
<table width="100%">
<tbody>
<tr>
<td width="35%">
<table width="100%">
<tbody>
<tr>
<td>D<em style="font-weight: bold;">OÑA CONCHA</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Una triste mañana de mayo de 1961, en las calles de Sevilla, justo en la puerta del</em><em><br />
</em><em>cementerio se ve una gran multitud ataviadas con ropas negras llorando sin</em><em><br />
</em><em>cesar. Entra Doña Rosalía una mujer joven de unos veinticinco o veintiseis años</em><em><br />
</em><em>no muy alta , acompañada de su fiel criada María una chica de dieciséis. Ambas se paran en la acera de</em><em><br />
</em><em>enfrente a observar la escena.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía: </strong>¡uy Mari!<strong><br />
</strong>que pecha<strong> </strong>gente hay<strong> </strong>en el cementerio, por<strong> </strong>Dios<strong> </strong>¿quién se<strong><br />
</strong>ha<strong> </strong>muerto?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>María: </strong>La hijade la verdulera me ha dicho que a las dos de la mañana se murió Doña Concha….</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía: </strong>¿La vieja siesa que vive en la mansión de al lao del convento?, esa que<br />
tenía tanto dinero ¿no?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>María: </strong>Sí, esa.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía: </strong>Po mucho a durao la vieja, tenía casi noventa años y llegué a pensá que me moriría yo antes que ella, pero vamos lo que yo no se que narices hace tanta gente en el<br />
intierro porque según me enterao la vieja estaba enfadá con to la familia y<br />
llevaba viviendo sola casi dieciocho años (<em>se acerca más a María para asegurarse de que la escucha bien)</em>esta gente , ¿tu sabes pa que han venio esta gente, no Mari?…..Esta gente han venio por el dinero de la vieja, seguro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>María: ¿</strong>Usted cree Doña Rosalía?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía:</strong> No lo creo, estoy segura, lo más probable es que Doña Concha haya dejao una gran suma de dinero, y ahora estos buitres de aquí (<em>señala a la intensa multitud) </em>vienen<br />
a cobrar su parte, y seguro que la mayoría no son ni familia directa de la vieja.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Se queda pensando un largo tiempo y María que conoce muy bien a su Señora de toda la</em><em><br />
</em><em>vida, se da cuenta de que esta tramando algo, y bastante gordo.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>María: </strong><em>(para sí misma) </em>ya esta tramando alguna idea de las suyas mi Señora, si es que la<br />
conozco bien, no es la primera vez que lo hace, no he visto ninguna mente más<br />
retorcida que la de mi señora Doña Rosalía, a pesar de lo joven que es siempre<br />
encuentra la forma adecuada de meterse en medio y sacar provecho de cualquier<br />
situación, y esta vez tiene que ser algo gordo porque ha empezado ha hablar sola.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía: </strong>¡Mari he tenio una gran idea! nos vamos ha hacer pasar por familiares de Doña Concha y así podremos quedarnos con parte de la herencia, según se, Doña Concha ha<br />
vivido durante muchos años en Madrid y ninguna de esta gente nos conoce así que<br />
será facil engañarlos…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>María: </strong>¡Pero Señora! ¿Cómo va usted ha hacer eso? ¿no cree usted que van ha sospechar cuando nos vean aparecer sin más, ¿que historia les vamos ha contar?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía: </strong>Me haré pasar por la sobrina loca de Doña Concha, de un loco nadie sospecha y tu serás mi criada tal y como eres ahora,así que no te sera dificil interpretar ese papel, pues llevas toda una vida sirviendome así que ya esta decidido, vamos a casa a preparar las cosas necesarias y esta tarde comenzaremos con el plan…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>María:</strong> ¿ y si nos reconoce alguien?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía: </strong>Imposible,esa bruja vive alejada de la mano de Dios y era tan desagradable que la gente intentaba no pasar mucho por su calle así que pongamonos en marcha.(<em>se da</em><em><br />
</em><em>media vuelta y sale con María a sus espaldas)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Se cierra el telón, y cuando se vuelve a abrir aparece un muchacho joven dando vueltas en un salón inmenso, a su lado un hombre mayor que parece su padre.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>José:</strong> Curro,hijo mío, deja de dar vueltas por el salón como un poseso</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Curro</strong>: No puedo padre, no paro de pensar en donde narices ha podido esconder la vieja<br />
todo el dinero..</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>José</strong>: según el abogado de mi hermana, Concha redactó el testamento hace como unos dos meses pero insistió en guardarlo consigo un tiempo…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Curro</strong>:Guardarlo….¡ja! esa mujer lo ha escondido</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Suena el timbre de la puerta principal y va a abrir una criada.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Afuera esperan María y Doña Rosalía, esta última miraba de un lado a otro como si no</em><em><br />
</em><em>tuviera la cabeza en su sitio.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>María</em></strong><em>: Buenas tardes, la señora Doña Rosalía es sobrina política de la difunta y…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía:¡</strong>Concha! ¡pobre Concha!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Criada 1</strong>: Pasad por aquí señoras, ha venido toda la familia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>:¡Concha!¡Concha!¡pobre Concha!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Entran ambas a la estancia, y automáticamente</em><em><br />
</em><em>Rosalía hace un gesto a María para que se aparte y la deje realizar su</em><em><br />
</em><em>trabajo.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Se acerca al muchacho joven y empieza a dar gritos haciendo como si llorase.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Concha,¿porque te has ido? ¡tú! mi única tía mi ultimo familiar más cercano ¿que voy ha hacer ahora?(le da dos golpecitos en el hombro a Curro)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Curro</strong>:¿quién es esta mujer?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>criada 1</strong>: Dice ser sobrina política de Doña Concha.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>:¡Cierto! mi única tía ¿porque se ha ido y me ha dejado sola?¿por que<br />
Dios se la ha llevado tan joven?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Curro:</strong> ¿Joven?,pero si tenía noventa años.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>:¿Cuántos años?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Curro</strong>: Noventa</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: ochenta y cinco, gracias por recordarmelo Bartolo</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Curro</strong>: Me llamo Curro</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>:Vale Andrés (<em>se da la vuelta dejando a Curro con la boca abierta)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Rosalía se acerca ahora al señor mayor que había estado observando con mucha atención.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>José</strong>: ¿ De verdad es usted sobrina política de mi hermana?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Tan verdad como que me llamo Doña Rosalía Rodríguez Marín.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>El hombre que padecía de sordera, no se enteró del nombre.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>José</strong>: ¿Cómo dice que se llama usted?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Doña Carmen Hidalgo</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>José</strong>: No me suena su nombre</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: A mí tampoco…(<em>y se volvió hacía una esquina esperando la intervención de María)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>María</strong><em>: (que había estado atenta en todo momento)</em> disculpad a mí señora, es que<br />
tuvo un accidente hace unos años y no esta bien de la cabeza la cordura le<br />
viene a ratos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Curro</strong>: (<em>que no estaba del todo convencido)¿</em>qué clase de accidente?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>:Me caí</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Curro:</strong> ¿desde donde?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía<em>: (</em></strong><em>se queda callada un momento mirando al vacio)</em> desde arriba (<em>he hizo un</em><em><br />
</em><em>gesto hacia arriba)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Curro</strong>: (mas convencido ahora) pues entonces sois las dos bienvenidas a esta casa.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>R<strong>osalía</strong>: Gracias,Bartolo</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Curro</strong>: Curro</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Eso,Gracias Andrés</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Y se acaba esta escena, se abre el telón de nuevo y aparece una señora de avanzada</em><em><br />
</em><em>edad mirandose en un espejo mientras se pone colorete junto a ella una joven de</em><em><br />
</em><em>unos quince años.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rocío</strong>: Mamá,¿has visto a las dos que han venido esta tarde?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>La mujer mayor deja el espejito a un lado y mira a su hija.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Antonia</strong>: ¿Te refieres a esa mujer loca y a su criada?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rocío</strong>: Si, ¿Creés que de verdad esa mujer es sobrina política de tía Concha?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Antonia</strong>: Puede ser nunca conocí a la familia del difunto marido de mi hermana, ¿porqué lo preguntas?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rocío</strong>: Porque quizás vengan buscando lo mismo que nosotras, el tio José y el primo Curro o la tía Gertrudis con su marido, el testamento que Doña Concha escondió en algún<br />
rincón de esta casa…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Antonia</strong>:no creo que esa Rosalía venga por eso, esta loca antes la vi en el pasillo intentandose tirar por la ventana diciendo que era un gorrión y que podía volar.. Crees que<br />
una mujer así busca el dinero de mi difunta hermana, ¡por supuesto que no !</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rocío</strong>: Tienes razón, el dinero solo puede ser nuestro una vez que lo tengamos nos iremos a Barcelona y podremos decir a tus amigas que eres de las mujeres más ricas de<br />
España.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Antonia</strong>: Así me gusta Rocío, que pienses en lo positivo, pronto seremos ricas y ninguna loca y su criada podrán evitarlo…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Vuelven a aparecer Rosalía y María en el mismo cuarto donde estaban Doña Antonia y su<br />
hija, Rosalía esta desesperada.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Na Mari, ¡na! ni por el mundo Dios el dinero ese no esta en esta casa</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>María</strong>: Ten paciencia señora, seguro que aparece, oí decir a una criada que lo guardo muy<br />
bien para que no lo robaran.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía: </strong>escondido,en esta casa no hay nada escondio esa mujer se lo ha llevao a la tumba, seguro,lleva toda la vida enfada con su familia y seguro que ha dicho que estaba<br />
escondido para vengarse de ellos…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>María</strong>: (cambiando de tema) Señora ¿ha pensado que haremos con el dinero cuando lo<br />
encontremos?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: (mucho más contenta) ¡por supuesto Mari! hay veces que creo que no me conoces, una vez lo tengamos nos vamos las dos pa el norte con los ricos, y viviremos las dos como reinas…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>María</strong>: pero no cree que va a ser un poco difícil, con toda esta gente en busca del dinero,<br />
sobre todo con Doña Antonia..</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: ¿la momia , que va a todos lados con el maquillaje en la mano? yoo no me<br />
preocuparía de esa arpía, pero ni de Curro, ni de la mujer esa que se llama<br />
Gertrudis ni de su marido tampoco, todos esos me superan en dinero Mari, pero<br />
yo los supero en ingenio, eso no lo dudes, porque desde que me dejó Pedro me<br />
siento como más libre, ya no soy la<br />
ingenua de hace unos años, ahora soy más astuta y no me hace falta ningún<br />
hombre, Mari, y te lo voy a demostrá<br />
cuando salga de aquí con un dineral en la mano y otro en el bolso…. porque cuando Doña<br />
Rosalía Rodríguez Marín se propone algo no para hasta conseguirlo y me da igual<br />
que haya una momia de por medio o esté el mismisimo diablo, yo de esta casa<br />
salgo rica</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>María</strong>:Ya,ya…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: oyes eso <em>(se acerca a la ventana para oir mejor) </em>¡Mari! es la verdulera,<br />
reconocería esa voz de urraca a mil leguas, seguramente esa vieja chismosa<br />
viene pa enterarse de como la ha palmao la vieja, como nos vea aquí, ¡adiós al<br />
plan! (<em>corre hacia donde está su bolso y se lo da a María) </em>salgamos por<br />
la puerta de la cocina, la que da al patio de atrás.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Se chocan al salir con Gertrudis una mujer bajita</em><em><br />
</em><em>de unos cuarenta años y su marido,</em><em><br />
</em><em>Manuel, que entraban en la habitación , al ver Gertrudis a Doña Rosalía y a</em><em><br />
</em><em>María con tanta prisa preguntó a donde iban.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Gertrudis:</strong>¡Pero hombre a donde van ustedes con esas prisas! ¿es que no os encontráis bien?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>María</strong>: Así es,mi Señora Doña Rosalía se encuentra un poco indispuesta y vamos las dos a tomar el aire.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Eso,Eso…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Gertrudis</strong>: ¡ah! pues si es así no os entretengo más, espero que se recupere pronto señorita.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Yo también lo espero (<em>y salieron de la habitación</em>)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Después de que Doña Rosalía y María salieran de la habitación, Doña Gertrudis se asoma por el umbral de la puerta para asegurarse de que no hay nadie y después nerviosa se acerca a su marido.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Gertrudis</strong>: ¡Vamos Manuel! ¡ya no hay nadie! ¡date prisa!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Manuel</em></strong><em>: (rebuscando en un cajón)</em>eso intento mujer, he oído decir ha las criadas que Doña Concha guardaba por aqui la llave del trastero que hay en el patio, puede que<br />
tu hermana guardara hay el dinero…..</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Gertrudis</strong>: ¡ay Manuel! que nos van a pillar, ¡ay Manuel! (<em>se sienta en una silla) </em>me<br />
está dando hasta mareo, que nos veo a los dos en la cárcel Manuel, ¿me has<br />
oído? ¡en la carcel! <em>(saca un abanico y comienza a abanicarse)</em> ¿y que<br />
voy ha hacer yo en la carcel Manuel? ¡yo!<br />
que soy una santa y que no he hecho nunca daño a nadie, ¡qué pensarán de<br />
mi los vecinos cuando se enteren?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Manuel</strong>: Mujer,vigila no valla ha venir alguién y me vean a mí rebuscando entre las cosas de la vieja</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Gertrudis</strong>: ¡ay Manuel! que yo no puedo hacer esto, a lo mejor mi tía no nos ha dejao nada,pero que mas da, nosotros hemos sido felices siempre ¿para que<br />
necesitamos el dinero Manuel?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Manuel</strong>: ¿que para que? (se levanta y se pone al lado de su mujer) ¿Me estás preguntando que para que? Gertrudis, vida mía, ¡que estamos secos! ¡no tenemos ni un duro! ¡si la cosa sigue así, los dos vamos a tener que vivir debajo de un puente!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Gertrudis</strong>:¡ay Manuel! no digas esas cosas…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Manuel</strong>: Te digo la verdad, pero si conseguimos ese dinero , no tiene porque ser así y los dos podremos vivir felices como siempre,y nadie tiene porque ir a la cárcel..</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Gertrudis</strong>: Está bien Manuel, <em>(se levanta de la silla) </em>confio en ti..</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Manuel</strong>: Así me gusta, y ahora vigila<em>( vuelve a lo que estaba haciendo)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>se cierra el telón dando por finalizada esta</em><em><br />
</em><em>escena, se vuelve abrir y aparecen Doña Rosalía y María, al final de la</em><em><br />
</em><em>calle hay dos hombres hablando.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Que poco ha faltao Mari, llegué ha pensá que la verdulera nos iba a pilla dentro de la casa, y conociendola, que le gusta más un cotilleo, que a mí, y eso ya es decir.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>María</strong>: Cierto</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: y ya no hablemos de su hija, esa tal Dolores, yo no se cual es peor, ella o su madre,pero bueno al menos nos la hemos quitao de encima.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>En ese momento entra la verdulera con una caja en los brazos, y finge un tono de</em><em><br />
</em><em>sorpresa al ver a Doña Rosalía.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Verdulera</strong>: ¡pero mira quien esta aquí! Doña Rosalía, cuanto tiempo sin verte.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>:Hablando del papa de Roma por la puerta asoma, esta mujer esta en todos lados,<br />
María (<em>se gira hacia su criada)</em> date una vuelta por hay y asegurate de<br />
que te ven bien, no valla a ser que los vecinos se extrañen de que hemos<br />
desaparecido de repente y vengan a buscarnos, entonces es cuando se van ha da<br />
cuenta de lo que estamos tramando, ¿me entiendes?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>María</strong>: Sí Señora</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>:Vuelve dentro de un ratito</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Desaparece Maria y la verdulera que había dejado la caja de las verduras en el suelo se</em><em><br />
</em><em>acerca a Doña Rosalía.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Verdulera</strong>: Pero bueno se puede saber de que estaban cuchicheando vosotras dos..</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: De ti seguro que no, te lo garantizo</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Verdulera</strong>: (<em>que no lo ha oído)</em> Andas muy perdida ultimamente, hace dos días que ni te vemos el pelo por aquí, las vecinas y yo estabamos empezando ha preocuparnos</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Me extraña viniendo de vosotras</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Verdulera</strong>: (<em>se acerca a Doña Rosalía) </em>sabes , acabo de venir de la casa de Doña Concha</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: No me digas…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Verdulera</strong>: Por lo visto han venido todos los familiares de la difunta, y me huele a mi que es por el dinero que ha dejao la vieja</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: uy por favor no digas esas cosas , que mal pensa eres(<em>pone los ojos en blanco)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Verdulera</strong>: Pues es la verdad, porque da la casualidad de que, como yo conozco a mucha gente , de que la sobrina de una amiga mía conoce a la familia de la difunta muy bien y resulta de que todos están…..ya sabes(<em>hace un gesto con la mano) </em>económicamente mal.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía: </strong>¿Sí?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Verdulera:</strong>Como te lo cuento, hay un tal Curro que hace como unos meses era<br />
uno de los hombres más ricos de España porque era dueño de una fábrica de<br />
tabaco pero se enamoró de una de las empleadas, y ya sabes lo que pasa cuando<br />
uno no le hecha cuenta al negocio todo lo suficiente, pues que al final lo<br />
acabas perdiendo….</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: ¿ y qué paso con la empleada?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Verdulera</strong>: (<em>se rie)</em> la muchacha cuando se entero de que no tenía ni un duro lo abandonó y se fue con otro con más dinero.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: (<em>se queda pensando) </em>que interesante <em>(para sí misma) </em>al final me va ha<br />
ser hasta útil.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Verdulera</strong>: Pero vamos, eso no es lo mejor de todo ¡ni en sueños! me han contado que una tal Doña Antonia tráss la muerte de su ¡Cuarto marido! heredó una gran suma de<br />
dinero, pero que lo gastó todo en viajes al estranjero para hacerse las cosas<br />
esas…. las operaciones para aparentar ser más joven…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Pues aunque la momia se vista de seda…..</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Verdulera:¡ah! y no olvidemos a esa Doña Gertrudis,<br />
(<em> hace una señal a Doña Rosalía para que acerque el oído)</em><br />
supuestamente no tienen dinero porque a el marido lo han dejao en la calle los de su empresa pero dicen las malas lenguas que ha sido porque le da a la bebida, y ya sabes el<br />
dicho, si el río suena……</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Muy interesante.. y no sabrás por casualidad<br />
¿Cuánto dinero dejó la vieja, digo Doña Concha?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Verdulera</strong>: No se,lo único que se es que lo buscan toda<br />
esta gente que te he dicho y una sobrina loca que nadie a oído hablar de ella</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Doña Rosalía se atraganta con su propia saliva y empieza ha toser exageradamente.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Verdulera</strong>: ¡uy Mujer! ¿estás bien? (<em>le da unosgolpecitos en la espalda)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Entra María y Doña Rosalía se alegra de verla, se agarra al brazo de su criada y se dispone a despedirse de la verdulera que no para de mirarla de reojo.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Lo siento de verdad pero tengo que ir a un recado urgente, vemos otro día (salen de la escena).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Entra Dolores, la hija de la verdulera con otra caja de verduras en la mano.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Dolores:</strong> Mamá, ya he hecho todos los encargos que me has pedido solo queda el de Doña Mercedes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Verdulera:</strong>Quedamos en que nos veríamos aquí.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Entra Doña Mercedes vestida con ropas negras y un moño muy alborotado.Se acerca</em><em><br />
</em><em>a Dolores.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Mercedes</strong>: Vengo a por las cebollas que te encargué esta mañana.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Dolores</strong>: <em>(saca una bolsa) </em>es un real.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Doña Mercedes saca el monedero del delantal y se lo da, después se despide y sale de</em><em><br />
</em><em>la escena. Dolores y su madre se quedan mirandola fijamente mientras se va.</em><em><br />
</em><em>Entran dos mujeres conocidas en toda Sevilla por ser las más cotillas de la</em><em><br />
</em><em>provincia ambas visten de colores llamativos para llamar la atención. Ambas se</em><em><br />
</em><em>acercan a la verdulera.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Cotilla 1</strong>: Buenas tardes, ¿habeis visto como va esa?<em><br />
</em><em>(señala al lugar donde ha desaparecido Doña Mercedes)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Cotilla 2: </strong>Como para no fijarse cariño, yo no es por criticar, pero viste<br />
como una andrajosa</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Dolores</strong>: ¿Solo te fijas en como viste? Lleva el pelo como las piojosas de los barrios más bajos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Cotilla 1</strong>: Es que practicamente lo es. No te olvides de que ella era pobre anntes de casarse con el boticario</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Cotilla 2</strong>: Aún no puedo explicarme como ese hombre pudo fijarse en ella.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Dolores: Pues yo sí, el era un viejo verde solterón y ella una pobre desgraciada que<br />
buscaba marido, ya sabes Dios los cria y ellos se juntan.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Cotilla 1</strong>: Eso sí es verdad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>cotilla 2</strong>: Niña, (<em>mira a la verdulera que tiene cara de pensativa)</em> estás mu calla , normalmente eres tu la que empieza el cotilleo, dime ¿en que estás pensando?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Verdulera</strong>: En Rosalía, ya sabeis la se separó hace poco del muchacho de Valencia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Cotilla 1</strong>: ¿La que va siempre con su criada?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Verdulera</strong>: Sí, esa (<em>mira para los lados para asegurarse de que no hay nadie más que ellas cuatro)</em> estube hablando con ella hace un segundo y no sabeis como se puso<br />
cuando escuchó lo de la sobrina loca de Doña Concha</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Cotilla 2</strong>: ¿sobre quién?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Verdulera</strong>: Una supuesta sobrina loca que tenía Doña Concha, ya sabes….la vieja que vivía al lado del convento.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Dolores</strong>: Y ¿Por qué crees que se pondría así?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Verdulera</strong>: No lo se, pero también te digo que estaba interesada en saber cuanto dinero había dejao la vieja.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Cotilla1</strong>: ¿Crees que existe alguna relación sobre la sobrina loca y su interés por el dinero?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Verdulera</strong>: No lo se.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Dolores:</strong> Yo no me sorprendería conociendola, esa por un fajo de billetes es capaz de hacer cualquier cosa.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Cotilla 2</strong>: Estoy de acuerdo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Cotilla 1</strong>: Y yo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Verdulera</strong>: Yo también, pero os digo una cosa, tened paciencia porque si esa está metida en algún chanchullo tarde o temprano se sabrá, porque como dice el refrán, se coge<br />
antes a un mentiroso que a un cojo…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Se cierra el telón y sale de nuevo el salón de la casa de Doña Concha en ella hay tres</em><em><br />
</em><em>criadas limpiando, tocan a la puerta, una de las criadas se apresura en abrir y</em><em><br />
</em><em>aparecen Doña Rosalía y María. La primera le hace un gesto a las criadas para</em><em><br />
</em><em>que las dejen solas.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Mari,que poco a faltao, pero esta vez la tia chismosa esa me va a servir pa algo,<br />
Mari e encontrao la manera de quedarnos con el dinero sin cometer ningún riego<br />
de que nos lo quiten esta gente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>María</strong>: ¿Eso como va ser señora?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Les voy a quitar las ganas de tenerlo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>María</strong>: Eso es imposible señora, esta gente tiene más ganas de tener ese dinero en sus manos que usted y yo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Eso es ahora, Mari, la verdulera me ha contao el motivo por el que cada uno de estosbuitres, quiere el dinero, solo hay que darles donde más le duele a cada uno y<br />
al final estaran tan artos de mi que desearan no haber venido nunca..</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>María</strong>: No se yo….</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Tu confía en mi Mari, tu sabes que cuando me propongo algo lo consigo, sea como sea pero lo consigo <em>(se escucha venir a alguien) </em>ahora observa y sigueme<br />
el rollo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Entra Curro aparentemente contento al salón y saluda a ambas.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía: </strong>¡uy Bartolo! que contento te veo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Curro</strong>: Curro,señorita, me llamo Curro, y sí, estoy contento.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: y se puede saber porque Andrés.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Curro</strong>: Por nada,simplemente estoy contento.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Pues al menos tu eres feliz….(<em>pone cara de tristeza) </em>pobre chica</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Curro</strong>: ¿De quién habla señorita?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: De una pobre chica, muy guapa que estubo aquí<br />
esta mañana preguntando por un tal Curro, pero claro yo que se a quien<br />
se refería,¿ me entiendes Andrés?.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Curro</strong>: Señora,esa muchacha preguntaba por mí, pero bueno<br />
explicarselo a usted es como explicarselo a la pared, una pérdida de tiempo y saliva… Y ¿qué quería?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Perdirle perdón por haberlo abandonao creo……. la chica estaba muy<br />
arrepentida.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Curro</strong>: ¡ay Dios! esa era Elena seguro</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Ahora que lo dices creo que dijo que se llamaba Elena..</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Curro</strong>: ¿Cómo era?¿ rubia de ojos verdes?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Si mi memoria no me falla, sí.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Curro</strong>: ¡Era ella! ¿dijo algo más?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Dijo que si estabas dispuesto a perdonarla y seguias queriendola tenías que ir a<br />
Madrid a buscarla ya que salió esta mañana para ya, y dijo que no te tardaras<br />
que te esperaría en la fábrica de tabaco mañana a las seis.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Curro</strong>: ¡mañana a las seis! ¡no me va a dar tiempo!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Pues vete ya</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Curro</strong>: Eso haré, mi Elena me está esperando. (<em>y dicho esto se fué).</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Rosalía mira a María con regocijo.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Uno menos, de aquí a</p>
<p>Hollywood</p>
<p>Mari, le voy a quitar el puesto a la Marilyn Monroe esa</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>María</strong>: Puede que le haya funcionado con uno, pero ¿qué pasa con el resto?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Al final caeran todos te lo garantizo</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Entra Doña Antonia con su hija</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: (<em>para sí) </em>ahí viene mi próxima víctima.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Antonia</strong>: (<em>mirandoa su hija) </em>¿tengo bien estendido el maquillaje?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rocío</strong>: Espera ( <em>se lo extiende mejor) </em>ahora estas divina</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: <em>(para sí) </em>Aunque la mona se vista de seda…..</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Antonia</strong>:¡hombre! Buenos tardes Doña Rosalía…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Hola momia…digo Antonia,(<em>la mira fijamente)</em> oye Antonia ¿donde te hiciste<br />
las operaciones de cirujía?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Antonia</strong>: (h<em>orrorizada) </em>¿¡qué!?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rocío</strong>: ¿ De qué hablas? mi madre sería incapaz de hacer algo así, su belleza es natural.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: ¿A si? pues eso no es lo que piensan las vecinas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rocío</strong>: ¿Qué piensan?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Pues según he oído que tu madre tiene tantas operaciones que si se hace otra<br />
estallará como un globo</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Doña Antonia se sienta en una silla del disgusto y empieza ha abanicarse sin</em><em><br />
</em><em>descanso.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rocío:</strong><em> </em>¡Eso es mentira! ¿se puede saber quienes son esas vecinas?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: No se quién eran, solo se que venían de Barcelona ha ver a la momia….digo Antonia y también dijeron que tu madre está tan vieja que tenía la cara como la de un<br />
buldog Inglés.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Antonia</strong>: ¡ Ay Dios! dime que me estas mintiendo por favor</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: ¿ Para qué iba a mentirte esta pobre loca?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Antonia</strong>: ¡Se acabó! ¡Rocío nos vamos! ¡estoy arta de esta casa! y sobre todo ¡estoy arta de<br />
Sevilla!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rocío</strong>: Pero mamá ¿qué pasa…ya sabes….con nuestros planes?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Antonia</strong>:¡Al carajo con los planes! ¡Mi hermana no<br />
dejó ni un duro para nadie! ¡Hemos estado haciéndo el imbécil!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rocío</strong>: Pero mamá…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Antonia</strong>: No hay peros que valgan, ¡nos vamos!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Doña Rosalía que ha permanecido sentada en una silla todo el rato sonríe con</em><em><br />
</em><em>satisfacción y mira a María levantando dos dedos indicando que solo faltaba</em><em><br />
</em><em>una para que todo saliera como ella quería.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Entra Doña Gertrudis limpiandose el sudor con un pañuelo y después se sienta en la</em><em><br />
</em><em>silla donde estaba Doña Antonia.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Gertrudis</strong>: Buenas tardes <em>(se limpia el sudor)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Hola,¿se encuentra usted bien?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Gertrudis</strong>: Sí, sí</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>:¿Seguro? ¿segurísimo?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Gertrudis</strong>: (<em> la mira)</em> no, la verdad es que me siento fatal Rosalía.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: y ¿se puede saber por qué?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Gertrudis</strong>: ¿Puedo confiar en usted?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Por supuesto</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Gertrudis</strong>: Mi marido y yo encontramos una caja en el trastero del patio donde supuestamente se encuentra el testamento y lo peor es que quiere guardarlo para nosotros<br />
solos</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: ¿¡Qué!? pero mujer ¿no sabes que eso es delito? podría<br />
caeros veinte años de cárcel o más.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Gertrudis</strong>: ¿veinte años?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: O más</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Gertrudis</strong>: y ¿qué hago?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>. Hombre yo podría ayudaros pero claro todo depende de usted.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Gertrudis</strong>: Dime,por favor no quiero entrar en la cárcel…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Usted lo único que tiene que hacer es darme la caja a mi, porque de todas formas ¿para que quiere una persona como yo el dinero? y después coges a tu marido y te</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>lo llevas lejos de esatat casa, ya sabes para alejarlo de la tentación…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Gertrudis</strong>: ¿Estas segura de qué funcionará?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Tan segura como que me llamo Doña Rosalía Rodríguez Marín</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Gertrudis</strong>: Esperese aquí</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Sale de escena y cuando vuelve ha entrar trae la caja en la mano con la llave que la</em><em><br />
</em><em>abre, se la da a Doña Rosalía.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Gertrudis</strong>: Gracias por tu ayuda Rosalía te estoy muy agradecida</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Entra Manuel, nervioso, dando gritos.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Manuel</strong>:¡Gertrudis! ¿Donde está la caja? ( <em>mira a Doña Rosalía que está intentando</em><em><br />
</em><em>esconderla, se acerca a ella) </em>dame esa caja, es nuestra.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Caja,¿qué caja? yo no veo ninguna</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Manuel</strong>: ¡Esa que está detrás tuya!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Entran en el salón Curro, José , Antonia, Rocío y tres criadas asustados por el jaleo.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>José</strong>: ¿Pero que está pasando aquí? ¿qué es todo este jaleo?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: (<em>sorprendida)</em>¿Pero vosotros no os habíais ido ya?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Corre Manuel, y le quita la caja de las manos a Doña Rosalía, se aproxima a la</em><em><br />
</em><em>puerta.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Manuel</strong>: ya es mía. ¡Vamonos Gertrudis!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>:¡Devuelveme el testamento!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>José</strong>: ¿ Ahí dentro está el testamento? ¡Corre Curro!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>C<em>urro corre y le quita la caja de las manos a Manuel, pero Rocío se la quita a él</em><em><br />
</em><em>después.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rocío</strong>: ¡Ya es mía! ¡Mamá vamonos!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Todos empiezan a discutir y la escena se vuelve un caos total, mientras ,María aprovecha para quitarle la caja a Rocío, que está muy concentrada discutiendo con Curro, corre y le da la caja a Doña Rosalía.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>:¡Señores! Por favor comportemonos como gente civilizada, somos muy adultos para formar este espectáculo, lo mejor es que nos repartamos el dinero como buenos<br />
hermanos que somos, como deberíamos haber hecho en un principio. ¿ Estais de<br />
acuerdo?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Todos asienten con la cabeza, María le da a Doña Rosalía la llave de la caja y se dispone a abrirla.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Bien ha llegado la hora de ver el dichoso<br />
testamento<em>. (lo abre y se sorprende al verlo ) </em>¡Mari aquí no hay<br />
na! ¡Mari! ( <em>le da la vuelta a la caja para que lo vea todo el mundo) </em>esto<br />
es una caja vacía.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>María</strong>:¡Imposible! mire usted mejor .</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalia</strong>: No hay na.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Suena la puerta, una de las criadas abre y se ve a un señor muy elegante con un maletin</em><em><br />
</em><em>en la mano.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Criada 2</strong><em>: </em>Señora,aquí hay un señor que dice ser el abogado de la difunta Doña Concha</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Dile que pase</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Criada 2</strong>: Pase usted.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Abogado</strong>: Gracias, buenas tardes vengo por orden esplícita de la difunta Doña Concha.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>José</strong>: ¿ Viene usted ha darnos el dinero?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Abogado</strong>: Lamentablemente no lo tengo yo señor, pero vengo por ese motivo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rocío</strong>: A ver expliquese, si no viene a darnos el dinero ¿ a qué viene?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Abogado</strong>: A daros una carta que la difunta escribió y me dijo que cuando pasara una semana de su muerte viniera a darsela a las personas que se encontraran aquí. (<em>saca la</em><em><br />
</em><em>carta)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Doña Rosalía se acerca y se la quita descaradamente de las manos, luego comienza a</em><em><br />
</em><em>leerla .</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: <em>Estimados familiares.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Si estais leyendo esta carta es que ha pasado una semana de mi</em><em><br />
</em><em>muerte, sabía que estaríais en mi casa todos para encontrar el</em><em><br />
</em><em>dinero que tan dificultosamente me costó conseguir, pero tranquilos ahí no está pues me encargué de donarlo al convento de las madres carmelitas que se encuentra al lado. Un cordial saludo:</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Doña Concha</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Se hizo un largo silencio en la sala.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Antonia</strong>: ¡Lo sabía! la vieja no ha dejado un duro, ¡para nadie! (<em>coge del brazo a Rocío) </em>¡nos vamos! (<em>salen de escena).</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Curro</strong>: ¡ Lo mismo digo! vamonos papá no deberíamos haber venido nunca a esta casa <em>( sale de la escena junto ha su padre)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Gertrudis</strong>: Nosotros también nos vamos, adiós.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Criada 3:</strong> Adiós Señora.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Pasa un rato y Doña Rosalía ni se inmuta, María asustada intenta que se Señora</em><em><br />
</em><em>reaccione pero no hay resultado.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>María</strong>: Señora ¿se encuentra bien?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: (<em>gira lentamente la cara hacia María) </em>Mari una semana, una semana haciendo el imbécil en esta casa, ¡Mari una semana! y a la vieja no se le ocurre otra cosa<br />
que donar el dinero a la monjas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>María</strong>: Es verdad señora, pero quise advertirselo ¿recuerda?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: Tienes razón , sabes Mari, esta situación me ha ensañado una gran verdad</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>María</strong>: ¿ Qué verdad es esa?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rosalía</strong>: <em>(agitando la carta)</em> <em>que incluso después de muerta Doña Concha todavía tiene la capacidad de seguir dando por saco y que el egoismo y las mentiras nunca llevan a buen puerto.</em></p>
<p><em>María coge el bolso y salen por la puerta principal acabando aquí esta obra.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><strong><em>-FIN-</em></strong></p>
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		<title>teatro de guiñol de cartón</title>
		<link>https://www.todo-teatro.com/teatro-de-guinol-de-carton/</link>
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		<pubDate>Wed, 08 Oct 2014 11:37:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Aprende a fabricar un teatro de guiñol de cartón El cartón es un material muy práctico en los montajes de guiñol, dado que es muy ligero y a la vez resistente. El elemento principal en todo escenario que se precie es la cortina Seguidamente, se cubre el cartón con un plástico adherente, cortado en tiras, simulando un chapeado en madera. Un alegre papel de forro con [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Aprende a fabricar un teatro de guiñol de cartón</p>
<p><span id="more-61"></span></p>
<p>El <strong>cartón</strong> es un material muy práctico en los montajes de guiñol, dado que es <strong>muy ligero</strong> y a la vez resistente.</p>
<p>El elemento principal en todo escenario que se precie es la <strong>cortina</strong><strong></p>
<p></strong></p>
<p>Seguidamente, se cubre el cartón con un <strong>plástico adherente</strong>, cortado en tiras, simulando un <strong>chapeado en madera</strong>.</p>
<p>Un alegre <strong>papel de forro</strong> con motivos de Disney completa la <strong>decoración exterior</strong> del teatro de guiñol.<br />
&nbsp;</p>
<p>Vista <strong>trasera</strong> del guiñol. En la parte inferior, <em>se ha colocado</em> dos sencillas <strong>puertas</strong>, que se cierran con un cordel después de la función para<strong>guardar todo el utillaje</strong>.</p>
<p>Y por fin queda terminado el <strong>fantástico teatrillo</strong>, listo para subir el telón ante una alegre concurrencia infantil.</p>
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		<item>
		<title>6 COMEDIAS BREVES de Fabián Sevilla</title>
		<link>https://www.todo-teatro.com/6-comedias-breves-de-fabian-sevilla/</link>
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		<pubDate>Wed, 08 Oct 2014 11:35:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[FABIÁN SEVILLA nació en Mendoza en 1970, es escritor de teatro, cuentos y novelas para niños y adolescentes. En teatro ha publicado«Teatro Infantil Vol II» (Imaginador), «Los cuentos verdes de Anastasio Batracio» (Colihue), «Yo quiero mi había una vez y mi colorín colorado» (Quipu), «El teatro y los niños 2&#8243; (Atuel); y en coautoría con Adela Basch y Alejandra Erbiti: «Teatro por tres de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><strong>FABIÁN SEVILLA</strong> nació en Mendoza en 1970, es escritor de teatro, cuentos y novelas para niños y adolescentes. En teatro ha publicado<strong>«Teatro Infantil Vol II»</strong> (Imaginador), <strong>«Los cuentos verdes de Anastasio Batracio» </strong>(Colihue),<strong> «Yo quiero mi había una vez y mi colorín colorado»</strong> (Quipu), <strong>«El teatro y los niños 2&#8243;</strong> (Atuel); y en coautoría con Adela Basch y Alejandra Erbiti:<strong> «Teatro por tres de la cabeza a los pies»</strong> (Abran Cancha).</p>
<p>6 COMEDIAS BREVES:</p>
<p><strong>HOMBRE QUE LADRA NO MUERDE </strong><strong><br />
</strong><strong>AL PAN PAN</strong><strong><br />
</strong><strong>SIN TÍTULO</strong><strong><br />
</strong><strong>EL ZORRO NO ES NINGÚN GALLINA</strong><strong><br />
</strong><strong>UN COLMO ENTRE LOS COLMOS</strong><strong><br />
</strong><strong>El Microscópico Minúsculo Diminútico Circo de Pulgas</strong></p>
<p><span id="more-59"></span></p>
<p><strong>HOMBRE QUE LADRA NO MUERDE </strong><br />
ACTO ÚNICO</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PERSONAJES:<br />
VETERINARIO<br />
ESPOSA<br />
MARIDO</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(El consultorio de un médico veterinario, lo cual se puede indicar con un cartel sobre el escritorio. Debe haber una camilla.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VETERINARIO: <em>(Habla por teléfono.)</em> Señor, si su loro dice malas palabras llévelo a una academia de buenos modales, no es un caso veterinario. ¡Además, insulta a su suegra! Considérese afortunado: eso le ahorrará problemas con su esposa. Buen día <em>(Grita.)</em> ¡El que sigue!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPOSA: <em>(Entra con su marido, que camina en cuatro patas y ladra.)</em> Doctor… doctor… tiene que ayudarme.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VETERINARIO: <em>(Se sorprende al ver al hombre que va de un lado a otro haciendo cosas de perro.)</em> ¡Asombroso!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPOSA: <em>(Le ordena.)</em> ¡Quieto! ¡Sentado! ¡Echadito!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VETERINARIO: <em>(Al ver como el marido obedece.)</em> ¡Increíble!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPOSA: Y usted no sabe qué bien le sale el muertito.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VETERINARIO: Señora, yo soy veterinario, no psiquiatra.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPOSA: Ya fuimos. Pero mi marido le hizo pis en las macetas del consultorio y el psiquiatra por poco no llama a la perrera.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VETERINARIO: <em>(Se acerca al marido.)</em> ¿Desde cuándo está así?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPOSA: Desde que lo mordió un perro…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VETERINARIO: ¿Dónde?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPOSA: En la calle.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VETERINARIO: ¿En qué parte?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPOSA: En la esquina.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VETERINARIO: Del cuerpo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPOSA: Ah, en el dedo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VETERINARIO: Y lo desinfectó…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPOSA: No pude, el picho salió corriendo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VETERINARIO: Le pregunto si le puso algo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPOSA: No, parece que le gustó así como estaba.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VETERINARIO: ¿Tenía rabia?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPOSA: Muy contento no estaba.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VETERINARIO: ¿Era chico?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPOSA: Doctor, le dije que lo mordió un perro, no un niño.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VETERINARIO: Si el perro era adulto o cachorro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPOSA: Con el susto que me pegué, no se me ocurrió preguntarle la edad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VETERINARIO: ¿De qué raza era?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPOSA: Ladraba como chihuahua, pero tenía el tamaño de un dogo. El hocico era de caniche y las orejas parecían de doberman…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VETERINARIO: ¿Era un perro o el hombre lobo? ¿Le salía espuma por la boca?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPOSA: No, pero a mi marido siempre se le llenaba la boca de espuma.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VETERINARIO: ¡Eso es terrible!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPOSA: ¿Por qué? Le pasaba cada vez se lavaba los dientes con dentífrico.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VETERINARIO: <em>(Toma un anotador.)</em> Dígame el nombre de su perro… digo, marido.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPOSA: Se llama Raúl Pérez, pero desde ayer le decimos Lassie. <em>(Al ver que el marido mueve la cola.)</em> Usted le cae simpático, mire cómo le mueve la cola.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VETERINARIO: Voy a revisarlo. Señor… Lassie, a la camilla. ¡Hop! <em>(El marido salta y se sienta como perro en la camilla.)</em> Diga “a”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MARIDO: ¡Guau!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VETERINARIO: Dije “a”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MARIDO: ¡Guau!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VETERINARIO: “A”… no guau.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPOSA: Es que no pude anotarlo en alguna escuela para perros.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VETERINARIO: <em>(Le pone el termómetro en la boca, pero el marido se lo come.)</em> ¡Se lo tragó!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPOSA. Y usted no sabe cómo me ha dejado los sillones. Me muerde el felpudo y me esconde las pantuflas. Eso sí, conseguí lo que en diez años de casados nunca pude: me lleva el diario a la cama.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VETERINARIO: <em>(Al ver que el marido se rasca.)</em> Encima eso…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPOSA: No, mi marido tenía pulgas antes de que lo mordiera el perro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VETERINARIO: ¿Sus hijos lo vieron en este estado?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPOSA: Están chochos: el menor lo saca a pasear a la plaza y el mayor lo anotó en un concurso canino. El que no lo puede ni ver es el gato de los vecinos: se viven peleando. Pero no sabe lo guardián que es. Mire… <em>(Ordena.)</em> Lassie, chule… ¡chule al veterinario! <em>(El marido, violento, ladra y persigue al médico por el consultorio.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VETERINARIO: Párelo, párelo, que me masacra.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPOSA: No se alarme: hombre que ladra no muerde. <em>(Ordena.)</em> Lassie, stop. Le hablo en inglés como a los ovejeros alemanes <em>(Al ver que su marido lengüetea al veterinario.)</em> Mire los besitos que le da.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VETERINARIO: <em>(Con ternura.)</em> A ver, la pata. <em>(El marido obedece y le da la mano.)</em> La otra. <em>(El marido obedece.)</em> Un giro… <em>(El marido gira como un trompo.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPOSA: Impresiona, pero como mascota es un primor.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VETERINARIO: Su marido sufre de “pichuchitis virósica”, un mal extraño que tiene cura. <em>(Anota.)</em> Póngale esta vacuna y todo volverá a la normalidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPOSA: Pensé que tendríamos que sacrificarlo. ¿Y va a tardar mucho?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VETERINARIO: Una semana.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPOSA: Doctor, hoy es nuestro aniversario y habíamos reservado mesa en un restaurante elegantísimo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VETERINARIO: Entonces, antes cómprele un collar más caro y llévelo a la peluquería canina.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPOSA: No puedo ir con mi marido así…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VETERINARIO: Tiene razón. Le recomiendo que festejen en su casa: alquile el video de “Los 101 dálmatas” y prepare una cena romántica con alimento balanceado. De postre, sírvale galletas de huesitos. <em>(Al ver que el marido va a hacer pis contra el escritorio.)</em> ¡Lassie, no!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPOSA: <em>(Cuando el perro vuelve a enojarse con el médico y lo sigue para morderlos, ordena.)</em> ¡Quieto! ¡Sentado! ¡Echadito! <em>(El hombre obedece. La esposa dice al público:)</em> Y pensar que como marido nunca pude hacer que me obedeciera.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>APAGÓN O TELÓN</p>
<p><strong>AL PAN PAN</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTO ÚNICO</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PERSONAJES:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PANADERO/A</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CLIENTE (PUEDE SER UN HOMBRE O UNA MUJER)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(La acción transcurre en una panadería.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CLIENTE: <em>(Entra a la panadería)</em> Buen día. ¿Tiene pan para pancho?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PANADERO: <em>(Atrás del mostrador, plumerea una medialuna.)</em> ¡¿Y qué sé yo qué pan quiere Pancho?!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CLIENTE: Tiene razón. Me olvidé de preguntarle. ¿Puede ser flauta?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PANADERO: Esto es una panadería, no una casa de música.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CLIENTE: ¿Árabe?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PANADERO: No, italiano. Me llamo Francesco Donatto Pagliarulo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CLIENTE: Y bueno déme francés.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PANADERO: Aquí sólo se enseña español. ¿Oui?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CLIENTE: ¡Yes!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PANADERO: Nos vamos entendiendo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CLIENTE: A ver… déme miñón.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PANADERO: Claro, yo le doy un piñón y usted me da una torta</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CLIENTE: Eso, torta. ¿Tiene alguna de muchos pisos?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PANADERO: <em>(Irónico.)</em> Hay una de veinte pisos, con ascensor y escalera de escape. Además, cada planta tiene diez departamentos, con balcón a la calle. <em>(Fastidiado.)</em> ¿Por qué no va a molestar a una inmobiliaria?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CLIENTE: ¿Habrá pan rallado?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PANADERO: ¿En la inmobiliaria?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CLIENTE: Pregunto si usted tiene pan rallado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PANADERO: <em>(Busca entre sus productos.)</em> El que me queda es liso, pero puedo buscarle algo a cuadros.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CLIENTE: Que combine con mi saco, por favor.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PANADERO: <em>(Saca uno.)</em> Esta trincha tiene quince días y ya pinta un verdoso que le va justo con los ojos. Y llévese esta pizza, está morada y le pega con el color de la peluca.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CLIENTE: <em>(Las recibe.)</em> ¡Fantástico! Ahora, quiero galletas…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PANADERO: ¿Sueltas?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CLIENTE: Encadenadas. Que sean de agua.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PANADERO: Las que tenía las puse a secar el sol. Me inundaron el local y estuve fregando tres horas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CLIENTE: ¿Marineras?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PANADERO: No, capitanas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CLIENTE: ¿Y de salvado?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PANADERO: Vino un sobrino que es súper glotón y no he salvado ninguna. Me quedan estas que están falladas porque tienen agujeritos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CLIENTE: ¿Y qué puedo llevar para el mate?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PANADERO: Un sombrero.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CLIENTE: Para tomar el mate.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PANADERO: Una bombilla.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CLIENTE: Para acompañar el mate. ¿Los bizcochos son secos?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PANADERO: Y… muy simpáticos no son. Las vainillas parecen más cariñosas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CLIENTE: Entonces, déme esos escones.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PANADAERO: Son de anís.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CLIENTE: ¡Salud!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PANADERO: ¡Dije anís!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CLIENTE: Y yo le dije salud. ¿Qué tiene para mojar en el café con leche?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PANADERO: La corbata.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CLIENTE: ¿Los medialunas tienen mucha grasa?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PANADERO: Usted también está algo gordita y no ando haciendo preguntas indiscretas. ¡Las medialunas se ofenden, señora!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CLIENTE: ¿Los pañuelitos qué tienen adentro?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PANADERO: Mejor no le contesto.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CLIENTE: ¿Tiene sacramentos?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PANADERO: SÍ, fui bautizado y ya hice la primera comunión. Aunque, como está la cosa hoy día, le recomiendo que lleve vigilantes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CLIENTE: No, mejor cañoncitos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PANADERO: No le va a hacer falta, los vigilantes saben karate.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CLIENTE: ¿Y magdalenas?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PANADERO: <em>(Molesto.)</em> ¿Quién cuernos es Magdalena?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CLIENTE: Eso, ¿cuernitos tiene?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PANADERO: Debería preguntárselo al marido de esa tal Magdalena.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CLIENTE: Digo, si usted tiene cuernitos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PANADERO: <em>(Amenazante.)</em> Por la salud de mi esposa, espero que no.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CLIENTE: Mejor, llevo palmeritas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PANADERO: Sospecho que se equivocó de puerta. El vivero es al lado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CLIENTE: <em>(Enojada.)</em> No me equivoqué. El vivero será al lado, pero usted se hace el vivo… ¡Cerebro de grisín! <em>(Se va.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PANADERO: <em>(Molesto.)</em> ¡Ay!, los clientes salen con cada cosa. Uno se desvive para atenderlos, jamás están conformes y encima, se van sin pagar. La verdad es que tener una panadería es pan para hoy, hambre para mañana.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>TELÓN O APAGÓN</p>
<p><strong>SIN TÍTULO</strong><strong><br />
</strong>ACTO ÚNICO</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PERSONAJES</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>RELATOR</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>BRUJA ESDRÚJULA</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VENDEDORA <em>(Que luego hará ESCOBA, aunque este segundo papel puede cubrirlo otra actriz.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>RATA</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MARIPOSA</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>GUARDIA DE SEGURIDAD</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>COLECCIONISTA DE INSECTOS</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>REFERÍ DE FÚTBOL</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(Esta obra se desarrolla en un espacio escénico que irá cambiando según las situaciones. Así, durante la introducción es un sitio neutro, luego el hipermercado y después la calle.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>RELATOR: <em>(Habla al público.)</em> Esdrújula era una chicújula comunújula y corrientújula. Pero como era verdújula y tenía un lunarújulo en la narizújula, se metió a estudiar para brújula por correspondújula. ¿Me entendieron?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ELENCO: ¡No!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>RELATOR: Estoy hablando en el idioma que hace miles de años se usaba para contar cuentos con brújulas, digo… con brujas. Pero, como quiero que me entiendan, voy a hacerles el favor de presentarles, del modo que me entiendan, la comedia… <em>(Ampuloso)</em> “Una escobújula para la brújula Esdrújula”</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ELENCO: <em>(Se miran sin entender)</em> ¡¿Qué?!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>RELATOR: <em>(Algo fastidiado.)</em> “Una escoba para la bruja Esdrújula”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ELENCO: ¡Ahhhhh!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>RELATOR: Les decía que Esdrújula era una chica común y corriente. Pero como era verde y tenía un lunar en la nariz, se metió a estudiar para bruja por correspondencia. ¿Ahora sí? Entonces, comencemos. (Mientras el elenco se ubica en un segundo plano escénico, esdrújula queda delante.) Cuando Esdrújula se licenció de brújula, además del diploma, por correo recibió…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: (De un paquete saca el diploma, que tira sin importancia, y una varita) ¡Mi varita magicújula personalizada!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>RELATOR: Y no pudo esperar para salir a probarla.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: <em>(Lee el manual de uso.)</em> Para hacerla funcionar sólo hay que decir: ¡Abracadrújula!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>RELATOR: Y así comenzó la carrera de Esdrújula como brújula. ¡Le encantaba repetir…!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: <em>(Feliz, ostenta su varita)</em> ¡Abracadrújula! ¡Abracadrújula! ¡Abracadrújula!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ELENCO: <em>(Repite con ritmo mientras Esdrújula prueba su varita)</em> ¡Abracadrújula! ¡Abracadrújula! ¡Abracadrújula! Le encanta decir a la brújula Esdrújula.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>RELATOR: <em>(Mientras el resto del elenco, salvo Esdrújula, sale de escena.)</em> Pero Esdrújula no podía ejercer su profesión sin antes *****plir un requisito que impone el Sindicato de Brujas, Hechiceros, Magos y Afines.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: ¡Tener una escoba voladora!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>RELATOR: Pero ella era muy exigente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: La quiero último modelo, cuatro por cuatro, con caja de cinco velocidades y palanca al piso; bocina de avión, luces a los costados y dos ojos de gato… negro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>RELATOR: <em>(Mientras la escenografía se transforma en un hipermercado.)</em> Aquel día en el hipermercado había 15% de descuento en escobas y productos de limpieza. Así que allá se fue volando… pero a pie.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VENDEDORA: <em>(Aparece.)</em> ¡Buenos días! ¿En qué puedo servirle, señorita?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: Busco una nueva escoba. Pero como soy una bruja, necesito que sea voladora.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VENDEDORA: <em>(Socarrona.)</em> Disculpe, pero hoy en día las brujas ya no vuelan en escoba.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: ¿No?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VENDEDORA: ¡Nnnnno!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: ¿En barrilete?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VENDEDORA: ¡Nnnnnnno!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: ¡Helicóptero!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VENDEDORA: ¡Nnnnnnnnno!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: ¿En cohete?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VENDEDORA: ¡Nnnnnnnnnnno! ¡Hoy vuelan en aspiradora! Y no en cualquiera, sino en la… <em>(Descorre una cortina y muestra una aspiradora.)</em>“Aspirex 5600 Modelo K no A no C, es decir B”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: <em>(Sorprendida.)</em> ¿Aspirex 5600 Modelo K?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VENDEDORA: ¡No A no C, es decir B! ¿La ve?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: Sí, la vi.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VENDEDORA: No, le decía que la B es de “buena, bonita y barata”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: <em>(Más sorprendida.)</em> ¡Mecachenmilaspiradoras!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VENDEDORA: Además, es moderna, rapidísima, con motor catalítico, sistema de GNC. Viene en todos los colores y es enceradora. ¿No se daría una vueltita?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: <em>(Entusiasmada.)</em> ¡Meta!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VENDEDORA: <em>(Mientras la bruja se monta a la aspiradora.)</em> Eso sí, tendrá que carretear unos metros y luego lanzarse de lleno al vacío…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: Entonces: ajústense los cinturones y no fumar. <em>(Sobre el aparato, corre y se pierde entre cajas.)</em> ¡Aquí vamoooos! ¡De lleno al vacíooooooo…! <em>(Se sienten ruidos de roturas. reaparece maltrecha con la aspiradora deshecha.)</em> ¡Mecachenmilpimpampumcrash!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VENDEDORA: <em>(Enojada.)</em> ¡Pero mire lo que ha hecho!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: Si yo hice lo que usted me indicó.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VENDEDORA: Yo le dije de lleno al vacío y usted se tiró vacía contra lo lleno <em>(Viendo la aspiradora.)</em> ¡No dejó una tuerca sana! Va a tener que pagarla. Son 500 pesos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: ¿500?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VENDEDORA: ¡Pesos! Los paga o la hago detener por el guardia de seguridad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: <em>(Enojada, le paga.)</em> ¡Mecachenmilguardiasdeseguridad! <em>(Comienza a irse.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VENDEDORA: <em>(La detiene.)</em> ¿Adónde va? ¡Y todo lo que rompió! Eso también tiene que pagarlo <em>(Saca cuentas.)</em> Son 12.892 pesos con 67 centavos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: ¿12.892 pesos?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VENDEDORA: ¡Con 67 centavos!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: <em>(Más enojada, le paga.)</em> ¡Mecachenmilvendedoras! (Se va.)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VENDEDORA: <em>(Ríe mientras se guarda el dinero.)</em> Nace un tonto a cada segundo. Otra bruja como ésta y me hago millonaria.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: <em>(Que la ha escuchado.)</em> ¡Ah, por ahí venía la mano! <em>(Hace un pase mágico con su varita a la vendedora.)</em> ¡Abracadrújula, dice esta brújula! ¡Abracadabra, pata de cabra. ¡Tenés cola y bigotes, porque sos una rata! <em>(La vendedora, tras un efecto de luces, se convierte en rata.)</em>¡Decime ahora si soy tan tonta!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>GUARDIA: <em>(Se le acerca a Esdrújula.)</em> Aquí no se permiten animales.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: <em>(Más enojada.)</em> Esta rata no es mía.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>GUARDIA: Se retira o usted va a la cárcel y su rata a la ratera.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: ¡Mecachenmilratas! <em>(Mientras se va, espanta a la rata.)</em> ¡Fuera!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>GUARDIA: <em>(Le impide el paso.)</em> ¿Adónde cree que va? Ese roedor no tiene collar ni cadena y está prohibido que los animales circulen sueltos. ¡Tendrá que comprárselo en la sección de mascotas!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: <em>(Más enojada.)</em> ¡Pero no es mía!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>GUARDIA: ¿Y el cariño con que la mira? Si a la legua se nota que usted es su dueña. Le compra el collar y la cadena o…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: ¡Mecachenmilmascotas! <em>(Hace un pase mágico con su varita.)</em> ¡Abracadrújula, dice esta brújula! Ahora la rata es una escobújula <em>(Se produce un efecto de luces para que quien haga de rata salga de escena y entre la actriz que hace de escoba.)</em> ¿¡Qué roedor!? Acaso, ¿tengo que ponerle cadena a una escoba?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>GUARDIA: Entonces, pase por caja y páguela <em>(Se va.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: No pienso llevarme una escoba que en realidad no es una escoba <em>(Va a dejarla.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESCOBA: Bueno, ya aprendí la lección. Es momento de volver a ser yo…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: Por estafadora, debería dejarte como estás. Pero tenés razón. ¡Abracadrújula, dice esta brújula! ¡Abracadabredora, pata de mecedora, vas a volver a ser una vendedora!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(Se produce un efecto de luces para que la escoba se convierta en mariposa que sale volando del hipermercado.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>RELATOR: <em>(Que veía todo desde un costado.)</em> Pero la convirtió en una mariposa.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: <em>(Mientras la escenografía cambia a calle, la sigue.)</em> ¡Qué linda mariposújula!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>RELATOR: Justo por ahí pasaba un coleccionista de insectos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>COLECCIONISTA: <em>(Entra con una red y al ver a la mariposa, intenta atraparla.)</em> ¡Qué especie extraña! Cuando la atrape, la pincho con un alfiler y tendré la colección más completa del mundo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: <em>(Se preocupa.)</em> ¡Ay, no! <em>(Vuelve a intentar convertirla en vendedora.)</em> ¡Abracadabredora, pata de mecedora, vas a volver a ser una vendedora!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(La escoba, con un efecto de luces, se convierte en una pelota de fútbol.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>COLECCIONISTA: <em>(Con su red, atrapa la pelota pensando que es la mariposa.)</em> ¿Y esto?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>BRÚJULA: <em>(Intenta sacarle la pelota.)</em> Es mía…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>RELATOR: Justo por ahí pasaba un referí…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>REFERÍ: <em>(Entra y al ver que la bruja y el coleccionista pelean por la pelota hace sonar su silbato y saca tarjeta roja.)</em> ¡Penal!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>COLECCIONISTA: ¿Qué cobra, juez?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>REFERÍ: No permitiré agresiones en el campo de juego. Así que confisco la pelota y suspendo el partido. <em>(Quiere llevarse la pelota.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: <em>(Vuelve a intentar con su varita.)</em> ¡Dije que vuelvas a ser una vendedora! <em>(Pero la pelota se convierte en rata.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>COLECCIONISTA Y REFERÍ: ¿Y ahora? ¿Qué pasó?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>RELATOR: Algo andaba mal con la varita mágica.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: ¡Se quedó sin pilas! ¡Mecachenmilvaritas!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>RELATOR: <em>(Mientras el coleccionista y el referí salen sin entender.)</em> Y por más que intentó, Brújula convertía a la escoba en rata y a la rata en escoba. Volvió a probar y salió una escoba que roía o una rata que barría.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: ¡Se quedó trabada!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESCOBA: ¡Mecachenmilbrújulas! ¿Y ahora que hago? <em>(Llora.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: <em>(Tratando de calmarla.)</em> Hasta que consiga recargarla tendrás que elegir entre ser una rata… <em>(La va a convertir.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESCOBA: ¡Jamás!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: O una escoba</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESCOBA: Triste destino: de vendedora de aspiradoras a escoba. Encima soy alérgica al polvo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESDRÚJULA: No te preocupés, no tendrás que barrer. Vas a ser la escoba de una bruja. Y no de cualquiera, sino de la brújula Esdrújula.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESCOBA: ¡Suena más divertido que trabajar en un hipermercado! ¡Acepto!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>TELÓN O APAGÓN</p>
<p><strong>EL ZORRO NO ES NINGÚN GALLINA</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTO ÚNICO</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PERSONAJES:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ZORRO<br />
FERMÍN, UN GRANJERO<br />
ANSELMO, OTRO GRANJERO<br />
GALLINA 1<br />
GALLINA 2<br />
GALLINA 3<br />
GALLINA 4<br />
EL GALLO ANASTASIO</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(El exterior de una granja. A un lado, se ve un gallinero.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ZORRO: <em>(Entra como huyendo. Lleva una cesta de pic nic.)</em> ¡Ufff, casi me atrapan! <em>(Se relaja.)</em> Bue, ¿a ver qué hay dentro de esta canasta que me robé? <em>(La abre y sólo encuentra un huevo duro.)</em> ¡Pero uno no gana más que pa’espanto! Yo con un hambre de zorro y lo único que consigo es un huevo duro. Encima no tengo ni sal pa’ echarle. <em>(En ese momento aparecen ruidosamente las gallinas.)</em> Pero no hay mal que por bien no venga: ahí viene caminando mi almuerzo. <em>(Se esconde y las observa.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>GALLINA 1: <em>(A sus amigas.)</em> ¿A qué jugamos, chicas?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>GALLINA 2: ¡Al gallito ciego!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>GALLINA 3: ¿No quieren que les cuente el cuento del gallo pelado?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>GALLINA 4: ¡Dale!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>GALLINA 3: Yo no les dije: dale; les dije si no querían que les contara el cuento del gallo pelado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>GALLINA 1: Empezá, pues…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>GALLINA 3: Yo no les dije: Empezá, pues; les dije si no querían que les contara… <em>(Descubre al zorro y se espanta.)</em> ¡El zorro! ¡El zorro! Rajemos, chicas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ZORRO: <em>(Las persigue produciéndose un gran revuelo, mientras canta.)</em> “En su corcel, cuando sale la luna, aparece el bravo Zorro…”. <em>(Logra arrinconarlas.)</em> Ahora, prepárense: ¡Es hora de comer!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>GALLINA 1: <em>(Suplica)</em> Piénselo bien, somos viejas y de carne dura.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ZORRO: Tengo buenos dientes, puedo moler piedras de un mordisco.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>GALLINA 2: <em>(Quiere escapar.)</em> No se diga más, le preparo un buen plato de piedras a la bolognesa…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ZORRO: <em>(Se le interpone frotándose las manos.)</em> ¡Sí, con albóndigas de gallinita!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>GALLINA 3: ¿No le gustaría hacerse vegetariano?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ZORRO: ¡Ni mamao! Ahora, formen fila <em>(Las gallinas obedecen y él como si fuera un militar pasa por delante de cada una.)</em> Vos a la sopa, vos al horno con papas, vos al escabeche, vos…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>FERMÍN: <em>(Su voz.)</em> ¡Anselmo, un zorro se metió en el gallinero!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>GALLINA 4: <em>(Aliviada.)</em> ¡Nos salvamos por un pelito, chicas, digo, por una plumita!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ANSELMO: <em>(Su voz.)</em> Vos vas por un lado y yo por el otro, así no se nos escapa ese bicho ladrón.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ZORRO: <em>(Se desespera al oír disparos.)</em> ¡A la pucha, si no me escondo me dejan como colador! ¿Qué hago? <em>(Tiene una idea.)</em> Ahora, muchachas van a tener que hacer una contribución: cada una me va a dar un montoncito de plumas y, si me salvo, les juro que no me las como.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>GALLINAS: <em>(Se sacan plumas y se las entregan.)</em> ¡Con gusto! ¡De mil amores! ¡Será un placer! ¡Una pluma no hace la diferencia!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ZORRO: Ustedes, quietitas… <em>(Las gallinas obedecen mientras él se esconde.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>FERMÍN: <em>(Entra por el costado.)</em> ¿Adónde se metió?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ALSELMO: <em>(Por el otro costado.)</em> ¡¿Qué sé yo?!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>FERMÍN: Si no hubieras empezado a los tiros, lo atrapábamos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ANSELMO: Y vos, en vez de avisarme a los gritos, hubieras sido más discreto y ahí sí que cazábamos a ese salteador.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>FERMÍN: Pero no debe andar muy lejos. Mi nariz me dice que por aquí hay olor a…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ANSELMO: ¡Yo no fui!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>FERMÍN: ¡A zorro! Está muy cerca, no hay dudas. Vos andá pa’llá, que yo voy pa’l otro lado. <em>(Salen cada uno por un lateral inverso.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(El zorro entra a escena disfrazado de gallina. Las gallinas, al verlo se mueren de la risa.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ZORRO: A la que se vuelva a burlar, me la trago y cruda. <em>(Las gallinas, asustadas, se ponen serias.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ANSELMO: <em>(Entra por su costado.)</em> No, no lo veo por ningún lado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>FERMÍN: Se sabe esconder el muy rapaz. Pero, sigo oliendo a zorro…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ANSELMO: <em>(Señala al grupo de aves, entre las cuales el zorro pasa inadvertido.)</em> Aquí sólo hay gallinas. Me parece que tenés el olfato descompuesto.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>FERMÍN: Te digo que no. Aquí hay zorro encerrado <em>(A las gallinas.)</em> A ver, muchachas caminen hasta aquí.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(Las gallinas obedecen y el zorro, entre ellas, camina imitándolas.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>FERMÍN: <em>(Duda.)</em> Algo anda mal.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ANSELMO: Sí, tu cabeza.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>FERMÍN: <em>(Se lo lleva a proscenio.)</em> No te has dado cuenta de algo: el zorro no aparece porque está escondido entre el gallinerío. ¡Camuflado!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ANSELMO: ¿Otra vez volviste a darle a la grapa desde temprano?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>FERMÍN: Te apuesto un asado con chorizos y achuras a que lo hago salir.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ANSELMO: ¡Apostado!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>FERMÍN: <em>(A las gallinas.)</em> A ver, chicas: numeraaaaaar… se.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>GALLINAS: <em>(Dan un paso adelante.)</em> ¡Uno! ¡Dos! ¡Tres! ¡Cuatro!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ZORRO: <em>(Con voz grave.)</em> Cinco… digo <em>(Imita una voz de gallina.)</em> ¡Cinco!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>FERMÍN: Ahora, quiero oírlas cacarear como saben hacer las gallinas. Uno <em>(La gallina 1 cacarea, igual la 2 y así hasta que le toca al zorro.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ZORRO: <em>(Hace una mala imitación del cacareo.)</em> Co co… co co…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ANSELMO: ¿Y a vos qué te pasa?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ZORRO: Me olvidé la letra… <em>(Entre dientes.)</em> ¿Cómo va la cosa?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>GALLINA 1: <em>(Le sopla.)</em> ¡Cocorocó!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ZORRO: <em>(La imita bien.)</em> ¡Cocorocó! ¡Cocorocooooó! ¡Cocorocooooó!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>GALLINAS: <em>(Admiradas, lo aplauden.)</em> ¡Qué bien le sale! ¡Buen imitador! ¡Y de afinado! ¡Se me pone la piel de gallina!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ANSELMO: <em>(Se burla de su compañero.)</em> Me parece que al asado también lo voy a querer con mollejas…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>FERMÍN: Esperá, no cantés victoria <em>(Grita.)</em> Anastasio, vení pa’ca.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ANASTASIO: <em>(Entra. Es un gallo muy galante y agrandado.</em>) ¿¡Ki ki ris de mí!?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(Las gallinas, al verlo se acaloran, le silban y dicen piropos.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>FERMÍN: Anastasio, necesito que le des un beso en el pico a cada una de estas gallinas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ANASTASIO: <em>(Indiferente.)</em> ¿¡Ki ki rís demostrar!?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>FERMÍN: Aquí, mi amigo Anselmo duda de tus dotes de galán. Yo le dije que las tenés a todas muertas y el único modo de demostrarlo es que les rompás el pico de un besazo. Si gano, me paga un asado y a vos, ración doble de maíz.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ANASTASIO: <em>(Agrandado.)</em> ¡Que sea pisingallo, pa’ hacerlo pochoclo! <em>(A las gallinas.)</em> Diosas, ¿quién es la primera?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(Las gallinas se pelean por quedar primeras en la fila.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ANASTASIO: Calma, pequeñas, que hay Anastasio pa’ todas… <em>(Va besando una a una, dejándolas embobadas, hasta que llega al zorro y le da un tremendo beso.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ANASTASIO: <em>(Enamorado, mientras el zorro escupe y se limpia el hocico.)</em> ¡Pero qué manera de besar! A vos no te conocía. ¡Ki ki rís que te dé a cambio de ir un rato al gallinero conmigo!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ZORRO: <em>(Discretamente lo agarra del pescuezo.)</em> Mirá, gallo buscón, desaparecé porque si no te arranco la cresta de un sopapo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ANASTASIO: Patitas pa’ qué las quiero, este gallo campeón se retira. <em>(Sale.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ANSELMO: Ves, te dije… El zorro ya debe estar riéndose de nosotros en su covacha.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>FERMÍN: Aún queda una última prueba y así sabremos si sigue aquí o tenés razón. ¡Gallinas, a empollar! Uno. <em>(Gallina 1, se adelanta, empolla y saca un huevo. así las siguientes hasta que le toca el turno al zorro.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(El zorro imita una gallina empollando, pero por más que hace fuerza no puede poner un huevo.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>FERMÍN: ¿Tenía o no razón? Algo le falla a esa bataraza. Andá preparando la escopeta y el asadito que me debés.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(Anselmo se acerca al zorro apuntándolo.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ZORRO: <em>(Al verse amenazado, saca el huevo duro y lo pone como si lo hubiera empollado.)</em> ¡Listo el pollo! <em>(Se lo entrega a Anselmo.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>GALLINAS: ¡Increíble! ¡No entiendo! ¿¡Quién lo diría!? ¡Fenómeno genético!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ANSELMO: ¡Perdiste! <em>(Se lo entrega a Fermín y ambos miran el huevo con incredulidad, por lo que se distraen.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>FERMÍN: ¡Pero este huevo está duro! <em>(Desesperado.)</em> ¡Esa gallina es el zorro! Disparale, Anselmo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(Anselmo lo sigue disparando y, como el zorro, ambos salen de escena.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ZORRO: <em>(Vuelve a escena. se saca el disfraz.)</em> Chicas, gracias por las plumas. Mi palabra es sagrada. Les perdono la vida.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>FERMÍN: <em>(Su voz.)</em> Apuntá bien, infeliz, ahí está entre las gallinas…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ZORRO: <em>(Mientras escapa, grita a los granjeros.)</em> ¡Hasta la vista, chauchones! Aprendan que contra el zorro no se puede <em>(Sale.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>FERMÍN: <em>(Entra junto a su compañero.)</em> Me debés un asado y ahora, por haberle errado los tiros, con empanadas y vino.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ANSELMO: Te lo pago, pero hay que aceptar que somos unos sonsos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>FERMÍN: ¿Por qué? Si evitamos que nos rapiñara el gallinero.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ANSELMO: Teníamos un zorro que empolla huevos duros y lo terminamos espantando. ¡La de plata que podríamos haber ganado con el bicho ése!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>TELÓN O APAGÓN</p>
<p><strong>UN COLMO ENTRE LOS COLMOS</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTO ÚNICO</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PERSONAJES:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO<br />
ESPECTADORA<br />
ESPECTADOR 1<br />
ESPECTADOR 2<br />
ESPECTADOR 3</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(La escena transcurre en el teatro o sala donde se representa esta obra.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: <em>(En escena.)</em> A ver si alguien del público sabe ¿cuál es el colmo del colmo de un carpintero?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 1: <em>(Desde la platea.)</em> ¡Prestar dinero y que lo dejen clavado!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 2: <em>(En otro lado de la platea.)</em> ¡Que el perro le revuelva la cola con la cola!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 3: <em>(Desde otro lado.)</em> ¡Clavar las tablas de multiplicar!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: Puede ser, pero el colmo del colmo de un carpintero es…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: <em>(Sentada entre el público, interrumpe.)</em> Perdón, señor cómico: ¿Qué es un colmo?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: <em>(Duda.)</em> Y… un colmo es… un colmo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 1: Por ejemplo, el colmo de un pelado es que le regalen un peine.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: Ahí tiene…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 2: O perder el colectivo por un pelito.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: Bien dice.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 3: También caerse de un décimo piso y salvarse por un pelo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: Sí, sí, sí… son buenos ejemplos. Pero yo quiero saber qué es un colmo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: El colmo de algo es cuando ese algo llega a tal punto que no se puede superar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 1: El colmo de un mentiroso es jugar al solitario y hacerse trampa.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 2: El de un bombero, llevarse el trabajo a casa.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 3: Y el de un robot, tener los nervios de acero.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: <em>(Frustrado.)</em> Como ve, este es el colmo de un cómico: que el público se sepa todos los chistes que tenía preparado para su actuación <em>(A la Espectadora.)</em> ¡Usted me va a arruinar!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: <em>(Que no ha prestado atención.)</em> Cuando llega a tal punto que… Una duda: ¿Ese punto es aparte?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: <em>(Hastiado.)</em> Es un punto en que algo se colma.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: Ah, entonces es un punto y colma.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: ¿Por qué no se va a jorobar a otra parte?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 1 <em>(Al Cómico.)</em> A propósito: ¿Se sabe el colmo de un camello?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: <em>(Ofendida.)</em> Yo no estoy jorobando…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: Estar harto de llevar el bar a cuestas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: Si jorobar es querer aprender…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: <em>(La interrumpe.)</em> ¡USTED ES EL COLMO DE LOS COLMOS!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: O sea que yo soy un colmo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: No, pero me tiene colmado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: ¿Y eso es malo?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: Para mí, sí.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 1: ¡A mí ya me tiene finito!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: Yo lo veo más bien gruesito.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 2: ¡No, dice que lo tiene hinchado!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: Tal vez comió porotos</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 3: ¡A todos nos tiene podridos!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: Yo les sentía un cierto mal olor.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: ¡Estoy hasta la coronilla!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: Nueva pregunta: ¿En qué parte del cuerpo tiene la coronilla?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: En la cabeza.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: Yo sólo le veo cabello en la cabeza.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: ¡Eso: me tiene de la cabeza!</p>
<p>ESPECTADORA: Yo no lo tengo de ningún lado. Aparte, desde aquí se ve clarito que la cabeza usted la tiene bien prendida por el cogote al resto del cuerpo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: Digo, que me está quemando la croqueta.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: Entonces, sáquela del fuego.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: Que usted me vuelve loco.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: En que quedamos: ¿croqueta o locro?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: Ni una, ni otra. ¡Salame!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: ¿Picado fino o grueso? ¿Tandilero o cordobés?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: Ni picado fino, grueso, tandilero o cordobés… Era todo un chiste.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: Ah, un colmo es un chiste.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: Sí, una broma.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: Decídase, hombre: ¿Es un chiste o una broma?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 3: Usted es un chiste.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: Yo soy una persona.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: Y de mal gusto.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: Para nada: soy muy fina, delicada y elegante.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 1: Una broma pesada</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: ¿Insinúa que soy gorda?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 1: No sé, pero me hace acordar al colmo de los elefantes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: Corrijo: los elefantes no tienen colmos, tienen colmillos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: ¡El colmo de alguien como yo es encontrarse con una espectadora como usted!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: ¿Y eso es un chiste?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: ¡ESTE ES EL COLMO!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: Perdón: ¿El colmo de qué?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>TODOS: ¡DE LOS COLMOS!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: Volvemos al principio, entonces: ¿Qué es un colmo?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: Si le respondo va a terminar ofendida.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 1: ¡Yo le doy permiso!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: O sea que un colmo es un insulto.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: ¡Yo la mato!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 2: ¡Adelante, nadie se lo va a impedir!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: O sea que es un cuchillo o un revólver.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: ¡Yo hago un pozo y la entierro!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 3: Yo le presto una pala.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: Ah, es alguna herramienta de trabajo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: ¡Hasta aquí llegamos!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: ¿Hasta dónde?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: Hasta aquí.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: Pero si hace rato que estamos aquí.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: Desgraciadamente para mí.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: Creo que ni usted, ni ellos, tienen la más pálida idea de qué rayos es un colmo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: A ver, entonces, señora sabelotodo, díganos: ¿Qué es un colmo?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORES: ¡Eso! ¡Ya que se hace la canchera! ¡A ver si es tan viva!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: ¿Un colmo de qué?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CÓMICO: <em>(Sale corriendo.)</em> ¡Me rindo! Juro no incluir más colmos en mis presentaciones.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: <em>(A los Espectadores.)</em> Una no puede preguntar que la tratan para la mona.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORES: <em>(Se van de la sala.)</em> ¡Yo me voy a ver televisión! ¡Deberían encerrarla en un manicomio! ¡Me harta la gente que pregunta!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORA: Bien digo, para la mona <em>(Al público de verdad.)</em> A propósito: ¿Alguien sabe cuál es el colmo de una mona?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>TELÓN O APAGÓN</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>El Microscópico Minúsculo Diminútico Circo de Pulgas</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTO ÚNICO</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PERSONAJES:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRESENTADOR<br />
ESPECTADOR 1, 2, 3 Y 4</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(La escena transcurre en un escenario totalmente vacío con una plataformita en la que está el Presentador.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRESENTADOR: <em>(Grita para llamar la atención de los espectadores que van y vienen como si transitaran por una vereda.)</em> Damas y caballeros, no pasen pero vean el gran circo de…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 1: ¿Cómo: no pasen y vean?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRESENTADOR: <em>(Le explica.)</em> Es que mi circo es para ver sin pasar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 1: ¡Es un circo de locos!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRESENTADOR: No, un circo de pulgas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 2: Nos vio cara de tontos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRESENTADOR: ¡Efectivamente!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORES: ¿¡Cómo!?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRESENTADOR: Efectivamente, los artistas de este circo son pulgas. Los perros tienen terminantemente prohibido acercarse.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 3: ¿Y cómo es un circo de pulgas?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRESENTADOR: <em>(Irónico.)</em> Muy chiquitititito.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 4: ¿Cree que me chupo el dedo?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRESENTADOR: ¡Efectivamente!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 4: ¿¡Cómo!?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRESENTADOR: Efectivamente, los artistas son muy pequeños. ¡Qué digo pequeños! ¡Pequeñitititísimos! Pero, eso sí, son artistitititas de fama mundial. ¡Famositititísimos!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 1: ¿Y qué números hacen?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRESENTADOR: <em>(Muy excitado.)</em> Los mismos que en un circo vulgar y corriente, pero en chiquito. <em>(Mientras entrega largavistas a todos.)</em> Pero, para qué decirles lo que ustedes, con sus propios ojos, pueden ver, sin pasar, el Microscópico Minúsculo Diminútico Circo de Pulgas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORES: <em>(Miran a través de los aparatos.)</em> ¡Yo no veo nada! ¡Esto es puro cuento! ¡Me siento ridículo!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRESENTADOR: Hagan fuerza con los ojos y lo verán…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 2: <em>(Descubrió algo.)</em> No, es cierto, miren ahí hay una familia de pulgas trapecistas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 3: ¡Es cierto! Una está pendiendo de un columpio, ahora otra hace un quíntuple saltititito mortal y…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>TODOS: ¡Hop!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 4: Lo agarró, hace una, dos, tres vueltitititas hacia atrás y…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>TODOS: ¡Hop!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 1: ¡Volvió a donde saltó! ¡Qué capitititito es ese trapecistititita!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRESENTADOR: ¡Aplausititititos para los trapecistitititas del Microscópico Minúsculo Diminútico Circo de Pulgas!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 1: <em>(Luego de aplaudir, vuelve a mirar.)</em> ¡Uy!, ahí se ve un domador de leones…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 2: <em>(Mirando.)</em> No, no son leones, son panteras.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRESENTADOR: Tampoco. Son piojos africanos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 3: ¿Y cómo sabe que no son piojos italianos, argentinos o grecochipriotas?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRESENTADOR: Porque los únicos piojos que se dejan domar son los del continente negro. Además, si pudiera oírlos, notaría que rugen en africano.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 4: Ahora están bostezando…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 1: No, abren sus faucecititititas mostrando los colmillititititos. ¡Se ven amenazadores!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 2: No querría que se me subieran a la cabeza.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 3: Miren, la pulga domadorcitititita tiene un latiguitititito con el cual obliga a los piojos a pararse en dos patas, saltar un aritititito de fueguitititito y bailar el valsetititito.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 4: ¿Y ahora qué hace?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 1: Esta metiendo la cabecitititita en las faucetitititas del piojo. ¡Que osadía!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRESENTADOR: <em>(Grandilocuente.)</em> ¡Aplausititititos para el domadorcitititito y sus piojititititos del Microscópico Minúsculo Diminútico Circo de Pulgas!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 2: <em>(Luego de aplaudir, vuelve a mirar.)</em> ¿Ven la pulga contorsionista? Se dobla en ocho. Hace una trenza con las seis patas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 3: ¡Esa pulga es de goma!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRESENTADOR: Son años de práctica.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 4: Y ahora se toca la punta de la naricitititita con las antenititititas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRESENTADOR: ¡Aplausititititos para el contorcionistititita del Microscópico Minúsculo Diminútico Circo de Pulgas!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 1: Ahora una pioja de cabellera roja avanza a lomo de un pulgón. El bicho se para en una pata sobre un trastititito y gira en 180 gadititititos. Me acaba de guiñar un ojo. ¡Qué cancheritititita!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 2: Yo arriba de un pulgón estaría temblando, ella ni se mosquea.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 3: <em>(Sorprendido.)</em> ¿Por qué todos corren?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRESENTADOR: <em>(Saca un largavistas y observa.)</em> Es que el pulgón se ha desbocado y en su locura, está destrozando todo el circo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 4: La pulguita de cabellera roja está tratando de calmarlo. Le dice algo al oído.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRESENTADOR: <em>(Desesperado.)</em> El pulgón va directo hacia un grupo de payasititititos que ensaya sin notar lo que pasa.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>TODOS: <em>(Hacen gestos de alivio.)</em> Ufff, menos mal. ¡Qué cerca estuvo eso! ¡Falto poco! ¡Cuánta adrenalina!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRESENTADOR: La pulguitititita lo detuvo a tiempo, sino iba a ser una tragediecitititita de proporciones gigantesquisitititimas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 1: <em>(Desilusionado.)</em> ¡No, terminó la funcióncitititita!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 2: Todos los artistitititas desfilan por las tres pistitititas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 3: Los acrobatitititas hacen piruetitititas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 4: Un maguitititito saca cartititita de su galeritititita.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 1: El lanzallamitititita lanza llamititititas. Parece un fósforo en miniatura.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 2: ¡Y todos desfilan al ritmo de la orquestititita!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 3: Hay trompetitititas, saxofoncititititos…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADOR 4: También tromboncititititos y platillititititos. Y un piojo los dirige con una batutititita. ¡Es una verdadera filarmoniquitititita!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRESENTADOR: ¡Aplausititititos para la superlativisitititita compañía del Microscópico Minúsculo Diminútico Circo de Pulgas! <em>(Mientras recibe los largavistas.)</em> Bueno, ahora por favor paguen la entrada.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORES: ¿Por qué?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRESENTADOR: Porque los artistitititas trabajaron para ustedes y es lógico que paguen por lo que vieron.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ESPECTADORES: <em>(Mientras salen de escena.)</em> Yo no estoy seguro de haber visto lo que vi. Pudo ser una ilusión óptica. ¿Quién dice que no estuvimos viendo puntitos que usted pintó en el suelo? No sería el primer estafador que sale con el cuento del circo de pulgas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRESENTADOR: <em>(Frustrado.)</em> Creo que tengo que dejarme de jorobar con los artistitititas y contratar otros de tamaño más convencional. <em>(De pronto, se rasca desesperado.)</em> Para colmo, como hace tiempo no les pago, los artistitititas se me enojan y se la agarran contra mí. ¡Cómo pica el Microscópico Minúsculo Diminútico Circo de Pulgas!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>TELÓN O APAGÓN</p>
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		<title>7 COMEDIAS BREVES de Fabián Sevilla</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Oct 2014 11:05:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[FABIÁN SEVILLA nació en Mendoza en 1970, es escritor de teatro, cuentos y novelas para niños y adolescentes. En teatro ha publicado«Teatro Infantil Vol II» (Imaginador), «Los cuentos verdes de Anastasio Batracio» (Colihue), «Yo quiero mi había una vez y mi colorín colorado» (Quipu), «El teatro y los niños 2&#8243; (Atuel); y en coautoría con Adela Basch y Alejandra Erbiti: «Teatro por tres de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>FABIÁN SEVILLA</strong> nació en Mendoza en 1970, es escritor de teatro, cuentos y novelas para niños y adolescentes. En teatro ha publicado<strong>«Teatro Infantil Vol II»</strong> (Imaginador), <strong>«Los cuentos verdes de Anastasio Batracio» </strong>(Colihue),<strong> «Yo quiero mi había una vez y mi colorín colorado»</strong> (Quipu),<strong> «El teatro y los niños 2&#8243; </strong>(Atuel); y en coautoría con Adela Basch y Alejandra Erbiti:<strong> «Teatro por tres de la cabeza a los pies»</strong> (Abran Cancha).</p>
<p style="text-align: center;">7 COMEDIAS BREVES:</p>
<p style="text-align: center;"><strong>LOS </strong><a href="http://www.todo-teatro.com/vieja/admin.php?op=EditStory&amp;sid=168"><strong>IDIOMAS</strong></a><strong> DE LA TELE<br />
HAY UNA SOPA EN MI MOSCA<br />
UN FUTURO MÚSICO<br />
LOS ELEFANTES ODIAN EL HELADO<br />
¡MÁS FUERTE&#8230; QUE NO TE OYO!<br />
¡ATRÁS HAY LUGAR!<br />
LA PESADILLA DE DRÁCULA</strong></p>
<p><span id="more-54"></span></p>
<p><strong>LOS IDIOMAS DE LA TELE</strong></p>
<p><strong>ACTO ÚNICO</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTOR 1<br />
ACTOR 2<br />
PRODUCTOR<br />
ACTRIZ<br />
ASISTENTE<br />
DIRECTOR</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(La escena transcurre en un estudio de televisión, donde se recrea el living de una casa como escenografía de una telenovela.)</em><em><br />
</em><br />
ACTOR 1: <em>(Enamorado, se arrodilla ante la actriz.)</em> ¡Ana, sos la más linda del barrio!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTRIZ: <em>(Preocupada.)</em> Oh, Romualdo, sos un galán. Pero si mi padre te descubre en casa ¡te saca la cabeza!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTOR 1: ¡Afuera nos espera mi caballo!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTRIZ: Pero, no tenemos un peso, ni para pagar un café con leche.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTOR 1: Ya casi me recibo de doctor, mientras <a href="http://www.todo-teatro.com/vieja/admin.php?op=EditStory&amp;sid=168">trabajo</a> como maestro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTOR 2: <em>(Entra y, al ver al joven con su hija, se enoja.)</em> ¿Qué hace usted aquí, payaso?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTRIZ: <em>(Asustada.)</em> ¡Mi padre!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTOR 1: <em>(Lo enfrenta.)</em> Escúcheme, señor, quiero que su hija sea mi mujer.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTOR 2: Muchacho, salga por esa puerta o perderá hasta los calzoncillos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DIRECTOR: ¡Corten, corten!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ASISTENTE: <em>(Que bajo el brazo tiene la claqueta, el libreto y una enciclopedia.)</em> ¿Qué ocurre, señor director? <em>(Lee el libreto.)</em> Esta vez no equivocaron una sola palabra.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DIRECTOR: A esta escena le hace falta más acción <em>(Piensa.)</em> Pero no se me ocurre nada.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRODUCTOR: <em>(Entra muy alarmado.)</em> Una gran noticia: acabamos de vender nuestra telenovela al extranjero.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTORES: ¿A Italia? ¿Rusia? ¿China?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRODUCTOR: No, a Vesrrelandia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DIRECTOR: ¿Adónde?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRODUCTOR: A Vesrrelandia. Ni sé dónde queda, pero pagan millones por transmitir a los vesrrelandenses los capítulos de “El cariño es un viento que da calor y frío”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTOR 1: ¡Seguramente nos doblarán actores de ese país!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRODUCTOR: No, para ahorrar costos deberemos grabar cada escena en español y en el idioma nacional de Vesrrelandia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTRIZ: ¿Y qué lengua usan ahí?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ASISTENTE: <em>(Busca en la enciclopedia.)</em> Vesrrelandia… Aquí está: hablan al vesre.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRODUCTOR: Ya saben: repitan las escenas hablando al revés o sea, al vesre. <em>(Se va.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ASISTENTE: <em>(Mientras los actores toman sus posiciones iniciales, frente a la cámara golpea la claqueta.)</em> Uno, dos, tres: se graba “El ñorica es un tovién que da lorca y ofri”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTOR 1: ¡Ana, sos la más linda del rioba!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTRIZ: Oh, Romualdo, sos un langa. Pero si mi drepa te descubre en saca ¡te casa la zabeca!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTOR 1: ¡Afuera nos espera mi llobaca!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTRIZ: Pero, no tenemos un sope, ni para garpar un feca con chele.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTOR 1: Ya casi me recibo de tordo, mientras trabajo como troesma.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTOR 2: <em>(Entra.)</em> ¿Qué hace usted aquí, yosapa?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTRIZ: ¡Mi drepa!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTOR 1: Escúcheme, ñorse, quiero que su hija sea mi jermu.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTOR 2: Chochamu, salga por esa tapuer o perderá hasta los solsilloncas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DIRECTOR: Tencor, tencor…, digo ¡corten, corten!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ASISTENTE: Señor director, estaban hablando un excelente vesre básico.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DIRECTOR: Ese no es el problema. Sigue faltando acción <em>(Piensa.)</em> Pero no sé qué…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRODUCTOR: <em>(Entra, mucho más excitado.)</em> ¡Otra gran noticia! Nos acaban de comprar la telenovela de un canal de la República de Jeringocia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>LOS DEMÁS: ¿Y eso dónde queda?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRODUCTOR: Soy productor de televisión, no profesor de Geografía. Lo único que sé es que deberemos grabar a la par, la versión en español, vesre y el idioma de ese país.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTRIZ: <em>(Algo ofuscada.)</em> Ya sé: para ahorrar costos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ASISTENTE: <em>(Lee la enciclopedia.)</em> En la República de Jeringocia hablan el jeringozo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTOR 2: ¿Y eso cómo es?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ASISTENTE: Según esta enciclopedia consiste agregar una P a cada vocal de una misma palabra.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRODUCTOR: Yapa lopo sapabenpe. ¡Apa, trapabapajarpa! <em>(Sale de escena.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DIRECTOR: <em>(Mientras los actores vuelven a sus posiciones.)</em> Apatenpetopos quepe grapabapamospo…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ASISTENTE: <em>(Frente a la cámara, golpea la claqueta.)</em> “Elpe caparipiñopo espe unpu vipienpetopo quepe dapa capalorpo ypy frípiopo”, especepenapa dospo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTOR 1: ¡Apanapa, sospo lapa máspa linpidapa delpe baparripiopo!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTRIZ: Ohpo, Ropomupualpadopo, sospo unpu gapalánpa. Peperopo sipi mipo papadrepe tepe despecupubrepe enpe capasapa ¡tepe sapacapa lapa capabepezapa!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTOR 1: ¡Apafupueperapa nospo espepeperapa mipi capabapallopo!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTRIZ: Peperopo, nopo tepenepemospo unpu pepesopo, nipi paparapa papagarpa unpu capafépe conpo lepechepe.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTOR 1: Yapa capasipi mepe repecipibopo depe docpotorpo, mipienpetraspa trapabapajopo copomopo mapaespetropo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTOR 2: <em>(Entra.)</em> ¿Quépe hapacepe usputedpe apaquípi, papayapasopo?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTRIZ: ¡Mipi papadrepe!<br />
ACTOR 1: Especúpuchepemepe, sepeñorpo, quipieperopo quepe supu hipijapa sepeapa mipi mupujerpe.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTOR 2: Mupuchapachopo, salpagapa porpo epesapa pupuerpetapa opo perpedeperápa haspatapa lospo calpazonpocipillospo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DIRECTOR: Corpotenpe, digo, ¡corten!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ASISTENTE: ¿Quépe papasapa apahoporapa!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DIRECTOR: Los actores están perfectos, es más hablan un jeringozo exquisito. Es la escena la que falla ¡Le falta algo!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRODUCTOR: <em>(Vuelve a entrar.)</em> ¡Somos un éxito mundial! El teléfono no deja de sonar. Nos piden la telenovela en cinco países. Ahora, además deberemos grabar los 220 capítulos en el idioma que se habla en Hotozambillalandia del Norte, en Neplekansulia del Sur, en Salsipuedes del Centro, la Isla de Coaticacamaizón y Ñañayachiclán. ¡La cantidad países que hay y que uno no conoce!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTRIZ: Y supongo que sin que nos doblen…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRODUCTOR: ¡Exacto!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTOR 1: Para ahorrar costos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PRODUCTOR: ¡Correcto!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTOR 2: <em>(Le saca la enciclopedia al asistente y comienza a seguir al productor amenazándolo con el libro.)</em> Pero antes, le voy a hacer tragar esta enciclopedia así el hace todos los papeles hablando en hotozambillalandés, neplekansulés, salsipuedés, coaticacamaizondés y ñañayachiclanés es usted.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DIRECTOR: <em>(Al ver que los demás actores persiguen al productor) </em>Asistente: pase lo que pase, no apague la cámara. ¡Esto era lo que faltaba en la escena! Una persecución. ¡Uno, dos, tres… grabamos! <em>(A los actores.)</em> Eso sí, traten de que los insultos sean al vesre, jeringozo y en hotozambillalandés, neplekansulés, salsipuedés, coaticacamaizondés y ñañayachiclanés así ahorramos costos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>TELÓN O APAGÓN</p>
<p><strong>HAY UNA SOPA EN MI MOSCA</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ACTO ÚNICO</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PERSONAJES:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MOZO 1<br />
MOZO 2<br />
MOZO 3<br />
ENCARGADO<br />
COCINERO<br />
LOS COMENSALES: ANÍBAL, ROSITA, JULIÁN, HUGO Y DOROTEA<br />
ENFERMERO 1<br />
ENFERMERO 2<br />
ENFERMERO 3</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(La escena transcurre en un restaurante. Como es una comedia de situaciones que no tienen relación entre sí, en tres niveles diferentes hay tres mesas y sus sillas, en donde cada mozo atiende a los comensales. En el centro del escenario hay una puerta vaivén que da a la cocina, como las de los restaurantes, por donde aparecen y desaparecen los mozos. Además, hay un mostrador, donde está el Encargado. Los comensales están ubicados en sus respectivas mesas, conversando y esperando que los atiendan o sirvan la comida. Los mozos también atienden a otros que no están en escena, para lo cual salen por los laterales como si estuvieran en otra parte del mismo restaurante.</em>)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MOZO 1: (<em>Con la bandeja en las manos, pasa delante del encargado.</em>) ¡Sale una especial de muzzarella y aceitunas! (<em>La lleva a Aníbal, que está sentado solo a su mesa.</em>)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ENCARGADO: (<em>Detrás del mostrador</em>.) Si sale, que lleve abrigo, afuera hace un frío terrible.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(El mozo 1 le deja la pizza a Aníbal sobre la mesa.</em>)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ANÍBAL: (<em>Exigente.</em>) ¡Le pedí con vino y vino sin el vino!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MOZO 1: ¿Quién no vino?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ANÍBAL: Usted vino sin el vino.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MOZO 1: Pero vine… (<em>Duda mirando hacia la cocina.</em>) ¿O acaso no vine?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ANÍBAL: Usted vino, pero…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MOZO 1: Ufff, me quedo más tranquilo, pensé que no había venido y todavía estaba en la cocina sacándome la mugrecita de las uñas. (<em>Vuelve a la cocina.</em>)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ROSITA: (<em>Acompañada en la mesa por Julián, le pide al mozo 2.</em>) Mozo, tráiganos dos tecitos con azúcar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MOZO 2: (<em>Con el anotador en la mano.</em>) No tenemos té, pero le puedo traer el azúcar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>JULIÁN: (<em>Ofuscado.</em>) Mejor, que sean dos cafés con leche… ¿Tiene leche, no?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MOZO 2: (<em>Apunta.</em>) Es lo que sobra aquí. (<em>Vuelve a la cocina.</em>)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>COCINERO: (<em>Desesperado, sale de la cocina.</em>) Señor Encargado, se pudrió todo: los ratones tomaron la cocina.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ENCARGADO: ¿No habíamos traído un gato?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>COCINERO: Si, pero recuerde que el minino se hizo adicto a la leche y tuvimos que traer un perro para que lo espantara de la heladera…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ENCARGADO: ¿Y el perro, dónde está?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MOZO 1: (<em>Con la bandeja en las manos, pasa delante del encargado</em>.) ¡Salen dos pastas con albóndigas! (S<em>ale de escena, como llevando la comida a otros comensales.</em>)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>COCINERO: Ahí va, en esos platos, acompañando los espaguetis. Ojalá no ladre cuando lo pinchen con los tenedores. <em>(Vuelve a la cocina.</em>)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>HUGO: (<em>Al mozo 3.</em>) ¿Sopa con qué tiene?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MOZO 3: Hay con fideos y arroz…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DOROTEA: Pidámoslas con fideos, así no se nos llena la boca de granos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MOZO 3: (<em>Vuelve a la cocina.</em>) ¡Marchen dos sopas con fideos!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ENCARGADO: ¡Si marchan, sacáles una foto, que seguro nos hacemos millonarios!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ANÍBAL: (<em>Mira asqueado la pizza.</em>) ¡Mozo! (<em>Cuando tiene adelante al mozo 1.)</em> Yo le pedí una especial de muzzarella y aceitunas negras. Mire, el queso brilla por su ausencia y las aceitunas están caminando por la pizza. ¿Qué hacemos?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MOZO 1: No se preocupe, en un instante se lo soluciono. (<em>Vuelve a la cocina</em>.)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>HUGO: (<em>Mientras espera, conversa con Dorotea.</em>) ¿Y cómo van tus estudios de piano?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DOROTEA: Bárbaro, si hasta me han pagado una beca para terminarlos en una universidad de Alemania.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>HUGO: ¿Quién, el gobierno?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DOROTEA: No, los vecinos (<em>Al ver la sopa que el mozo 3 le acaba de servir.</em>) Mozo, ¿se dio cuenta de que traía el dedo metido en la sopa?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MOZO 3: Sí, pero no se preocupe, no está caliente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>HUGO: (<em>Va a meter la cuchara, pero se detiene porque se dio cuenta de algo</em>.) ¿Qué hace esta mosca en mi sopa?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MOZO 3: (<em>Mira el plato.</em>) Yo diría que nada estilo pecho, señor</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DOROTEA: (<em>También mira su sopa.</em>) Y en la mía hay una mosca muerta.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MOZO 3: Sí, es que no todas nadan tan bien como la de la sopa de su amigo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>COCINERO: (<em>Se acerca.</em>) ¿Hay algún problema con la sopa?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>HUGO: (<em>Asqueado.</em>) ¡Su sopa tiene una mosca muerta y la mía aún patalea!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>COCINERO: (<em>Desesperado.</em>) ¡Llame a un salvavidas! Mientras, tirémosle un grisín a ver si así se mantiene a flote.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>HUGO: (<em>Fastidiado.</em>) Ah, ¿son pillos? (<em>Los empieza a seguir para golpearlos y así salen por un lateral.</em>)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(El mozo 1 vuelve a la mesa de Aníbal llevando un tubo de insecticida y rocía la pizza.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ANÍBAL: ¡¿Qué hace?!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MOZO 1: Mato las cucarachas y de paso le doy el toque que le falta a la pizza: este insecticida tiene sabor y aroma a muzzarella.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ANÍBAL: ¿Y el vino?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MOZO 1: No sé, creo que no vino (<em>Se va a la cocina.</em>)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>JULIÁN: (<em>Le comenta a Rosita.</em>) Me regalaron un reloj, pero no me gusta llevarlo por la calle.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ROSITA: Tenés miedo de que te lo roben.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>JULIÁN: No, porque es de pared. (<em>Al ver que el mozo 2 mete la corbata en su taza.</em>) Mozo, está metiendo su corbata en mi café con leche.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MOZO 2: No se alarme, señor, esta tela no encoge. (<em>Les sirve los cafés con leche a ambos</em>.)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ROSITA: (<em>Descubre algo en la taza y se levanta espantada.</em>) ¡Encima, hay una laucha!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MOZO 2: Yo sabía que había oído mal: era con leche, no con laucha. Pero no se preocupe, no tomará mucho.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>JULIÁN: (<em>Mientras apantalla a Rosita que se ha desmayado sobre su silla</em>.) Pero, dígame, ¿qué hace esa laucha en el café con leche?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MOZO: ¡¿Qué sé yo?! Soy mozo, no adivino.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>JULIÁN: Encargado, Encargado… Venga por favor.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ENCARGADO: Sí, ya oí todo. (<em>Al mozo 2.</em>) ¿Te parece bonito? Además, ese café con leche está helado</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MOZO 2: ¿Cómo sabe? Si ni lo probó.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ENCARGADO: Porque la pobre laucha está tiritando de frío</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>JULIÁN: (<em>Enojadísimo.</em>) Yo los mato. (<em>Comienza a pelear con el encargado y el mozo 2 intenta separarlos</em>.)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ANÍBAL: (<em>Al mozo 1.</em>) Mozo, quiero que venga el encargado y vea a estas cucarachas pizzeras.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MOZO 1: (<em>Que ha ido a atenderlo.</em>) Eso no va a poder ser. El encargado les tiene un asco terrible a las cucarachas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ANÍBAL: (<em>Se le tira encima y lo quiere ahorcar.</em>) ¿¡Me estás gastando!? ¡Te mato, pedazo de infeliz!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MOZO 3 Y COCINERO: (<em>Entran seguidos por Hugo y Dorotea.</em>) ¡La policía, llamen a la policía! ¡Nos matan y aún soy joven para morir! (<em>Se confunden en la trifulca general.</em>)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Los enfermeros entran súbitamente y, tras ver la pelea, se abalanzan sobre los mozos, el cocinero y el encargado, a quienes les ponen una camisa de fuerza.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ENFERMERO 1: Finalmente los pudimos atrapar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ENFERMERO 2: Hace una semana que estos cinco locos se escaparon del manicomio y pusieron este restaurante.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ANÍBAL: (<em>Que, como los demás, está muy sorprendido por la situación)</em> ¿Y son peligrosos?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ENFERMERO 3: No, pero estaban a cargo de la cocina del hospital y desde que se escaparon tenemos que pedir comida por teléfono. Ahora, vamos que los están esperando para que preparen la cena.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ENCARGADO: ¿Pero no podemos irnos sin antes cobrarles a los clientes?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>COMENSALES: (<em>Molestos.</em>) ¡Yo no pienso pagar! ¡Pero si casi nos envenenan! ¡Lo único que falta, que nos cobren!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MOZO 1: Bueno, si no quieren pagar, no paguen. Pero, al menos, déjennos unas buenas propinas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>TELÓN O APAGÓN</p>
<p><strong>UN FUTURO MÚSICO</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>ACTO ÚNICO</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PERSONAJES:<br />
VENDEDOR<br />
LUCAS, UN CHICO<br />
<em>(La escena transcurre en una tienda de música: hay instrumentos expuestos y afiches de músicos famosos.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>VENDEDOR: <em>(Al ver que Lucas mira los instrumentos.)</em> Buenas tardes, nene, ¿qué buscás?<br />
LUCAS: Quiero dedicarme a la música. Y mi papá me dio dinero para comprarme un instrumento, pero no sé cuál elegir.<br />
VENDEDOR:<em> (Enérgico.)</em> Viniste al sitio indicado: “¡SONAMOS!” es la mejor tienda de instrumentos musicales de la ciudad. ¿Qué te parece este piano?<br />
LUCAS: Lindo, pero quisiera uno que en vez de teclas blancas, las tenga azules, y que las negritas, fueran rojas.<br />
VENDEDOR: Pero todos los pianos tienen teclas blancas y negras.<br />
LUCAS: Eso porque nadie les ha enseñado a maquillarse aún.<br />
VENDEDOR: Ese modelo de ahí tiene los pedales…<br />
LUCAS: ¿Aquí vende instrumentos o triciclos?<br />
VENDEDOR: Los pianistas pisan los pedales para…<br />
LUCAS: Entonces es ideal para un corredor de Fórmula 1. No me convence.<br />
VENDEDOR: ¿Y el órgano? Tengo todo tipo de órganos…<br />
LUCAS: Si no los tuviera estaría muerto.<br />
VENDEDOR: Órganos eléctricos.<br />
LUCAS: No sabía que había corazones o pulmones que se enchufaran.<br />
VENDEDOR:<em> (Trata mantener la paciencia.) </em>Mejor pasemos a otra cosa. Alguno de viento…<br />
LUCAS: Ventilador ya tengo.<br />
VENDEDOR: Yo me refería a los que se deben soplar.<br />
LUCAS: ¿Una torta de *****pleaños?<br />
VENDEDOR: No, algo como… como… como esa flauta.<br />
LUCAS: <em>(Mira el instrumento.) </em>¡Esta fallada! No voy a comprar algo que tiene cualquier cantidad de agujeritos. ¡Parecen los soquetes de mi abuelito!<br />
VENDEDOR: Sirven para tocar la flauta dulce.<br />
LUCAS: Si es dulce, entonces no. A mí me encantan las comidas saladas. Además, imagínese si olvido guardarla y se la comen las hormigas que son dulceras a rabiar.<br />
VENDEDOR: ¿No te gustaría tocar la armónica?<br />
LUCAS: ¡Ni loco! Si llego a tocar a Mónica, mi compañera de banco, me muele a patadas.<br />
VENDEDOR: Podría ser alguno de cuerda.<br />
LUCAS: Si quisiera algo a lo que hay que darle cuerda, me compraría un reloj despertador.<br />
VENDEDOR: Me refiero a instrumentos que tienen las cuerdas tensadas y…<br />
LUCAS: ¡Menos! Lo único que me falta: terminar tendiendo la ropa al sol en esas cuerdas.<br />
VENDEDOR: Por ejemplo el violín, la viola o el violonchelo.<br />
LUCAS: No quiero saber nada con el Chelo: en el último partido me metió un patadón que terminó haciendo un gol con mi cabeza.<br />
VENDEDOR: Tal vez una guitarra criolla.<br />
LUCAS: Las únicas criollas que me gustan son las empanadas que cocina mi abuela.<br />
VENDEDOR: Un bajo o un contrabajo.<br />
LUCAS: ¿Insinúa que soy petiso?<br />
VENDEDOR: ¿Y la batería?<br />
LUCAS: ¡Eso! Una con platillos que suenen como fuentes, tambores que se oigan como cacerolas y un bombo que retumbe como cuando se golpea una olla.<br />
VENDEDOR: Entonces te conviene comprar una batería de cocina.<br />
LUCAS: Y que pueda golpear durante horas.<br />
VENDEDOR: Deberá ser una batería larga duración y recargable. Serías un gran batero…<br />
LUCAS: ¿A dónde va el tero?<br />
VENDEDOR: Batero es un modo de decir baterista.<br />
LUCAS: No, yo no quiero ser carterista.<br />
VENDEDOR: Es el que interpreta la batería. Te puedo ofrecer una que tiene unas hermosas baquetas…<br />
LUCAS: ¡Otra que se va! ¿A dónde va Queta?<br />
VENDEDOR: Las baquetas se usan para golpear la batería.<br />
LUCAS: Yo no quiero golpearla. A ver si la rompo, con lo cara que debe salir.<br />
VENDEDOR: También se le dicen escobillas.<br />
LUCAR: Pero deseo ser músico, no barrendero.<br />
VENDEDOR: Aunque no tenés la menor idea, creo que con práctica y estudio, podrás tocar jazz.<br />
LUCAS: ¿Yas mismo?<br />
VENDEDOR: Hacer pop.<br />
LUCAS: ¿Como una burbuja que explota?<br />
VENDEDOR: Y rockear.<br />
LUCAS: Yo no soy de roncar.<br />
VENDEDOR:<em> (Al público.)</em> Este cree que para tocar en clave de Sol hay que usar anteojos oscuros.<br />
LUCAS: Si lo pienso, me gustaría comenzar tocando una bocina de bicicleta o de un camión.<br />
VENDEDOR: <em>(Al público.) </em>Con lo poco que sabe de música, le convendría una bocina de avión<br />
LUCAS: ¿Qué dijo?<br />
VENDEDOR: Creo que estás demasiado crudito. Por ahora te recomiendo que comencés practicando con esto (Le pasa un timbre de puerta.)<br />
LUCAS: ¡Buenísimo! Con esto, si me aburro de practicar puedo dedicarme a otra cosa.<br />
VENDEDOR: ¿A qué?<br />
LUCAS: ¡Al ring raje! <em>(Presiona el timbre y corre mientras se produce el</em><em><br />
</em><em>TELÓN O APAGÓN.)</em></p>
<p><strong>LOS ELEFANTES ODIAN EL HELADO</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ACTO ÚNICO</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>PERSONAJES:</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ALMACENERO</em><em><br />
</em><em>DANTE ELEFANTE</em><em><br />
</em><em>CEBRA</em><em><br />
</em><em>LEÓN</em><em><br />
</em><em>JIRAFA</em><em><br />
</em><em>JABALÍ</em><em><br />
</em><em>OSO HORMIGUERO</em><em><br />
</em><em>MONO</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(La escena transcurre en un almacén de barrio.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ALMACENERO: ¡Que día de porquería! No entró un cliente ni a preguntarme la hora. (Como en secreto, al público.) Seguro ya se ha corrido la voz de que tengo la heladera llena de ratones. ¡Voy a la quiebra!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>MONO: (Entra junto a los otros animales.) Almacenero, aquí los más amigotes del zoológico vamos a reunirnos a celebrar el Día del Animal. Y Dante Elefante, que es un cocinero de primera, preparará la comida.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ALMACENERO: ¿Y dónde será la reunión?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>LEÓN: Tenemos pensado irnos a una reserva animal cercana, donde hay pileta y quincho para hacer picnic.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>CEBRA: Nos va a venir bien estar fuera de las jaulas por un rato: yo ando re rayada.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>JIRAFA: Yo estoy tan contracturada que tengo una tortícolis  kilométrica.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>JABALÍ: Y yo, de tan mal humor que tengo, a todo le pongo fea cara.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>OSO HORMIGUERO: Muchachos y muchachas, no nos distraigamos. ¿Qué llevamos para beber?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>MONO: Nada con alcohol. Gaseosa.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ELEFANTE: Pero que sea diet, recuerden que estoy a régimen.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>CEBRA: ¿Y qué compramos para que nos cocines Dante?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ELEFANTE: (Al Almacenero.) ¿Usted qué me sugiere preparar?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ALMACENERO: Podrían ser unas costeletitas a la portuguesa.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>LEÓN: ¡Casi crudas!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>JIRAFA: Eso estaría fenomenal para el león, pero el resto somos vegetarianos.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>OSO HORMIGUERO: Insectívoro en mi caso.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>LEÓN: (Frustrado.) Está bien, nada de carne ¡Ahora resulta que voy a terminar celebrando el Día del Animal comiendo hamburguesas de acelga!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ALMACENERO: ¿Y una pizza con jamón?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>JABALÍ: Jamás me comería a un miembro de mi familia.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ALMACENERO: Hablando de fiambres, tal vez unos sándwiches con tomate y lechuga.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>OSO HORMIGUERO: Pero que la verdura tenga muchas hormigas, le dan un sabor exquisito al pan.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>LEÓN: (No se puede contener.) ¡Yo quiero comer carne! O, si no, me haré el picnic con ustedes. Aunque seamos amigos, soy carnívoro a muerte.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ANIMALES: (Discuten.) ¡Felino despiadado! ¡Bestia sin sentimientos! ¡Mal colega!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ALMACENERO: ¡Paren! ¡Cálmense! Parecen animales. Si no pueden ponerse de acuerdo, entonces busquen algún plato intermedio: cocínense una sopita.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>CEBRA: Buena idea. ¿Y qué podemos ponerle para darle gusto?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ALMACENERO: El león, un cubito de caldo sabor a carne. Los demás, a verdura.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ANIMALES: ¡Qué genio! ¡Cómo no se nos ocurrió! ¡Es una solución salomónica!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>JIRAFA: Muchachos, nos olvidamos el postre.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ALMACENERO: (Piensa.) ¡Yo se los soluciono! (Sale de escena y vuelve con una caja.) Tengo la heladera llena de estos roedores. Como están congelados, tienen las colas duras: parecen helados con palito.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ELEFANTE: (Mira dentro de la caja.) ¡Ratones! (Huye espantado.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>MONO: (Enojado, al Almacenero.) Se ve que se le acabaron las buenas ideas: no sabe que los elefantes le tienen un cuiqui espantoso a los ratones.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ANIMALES: (Salen.) ¡Insensible, como todos los humanos! ¡A ver si al pobre Dante le da un infarto! ¡Seguro se volvió a esconder bajo la alfombra de alguna jaula!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ALMACENERO: (Al público.) ¡Perdí una venta bestial! Pero al menos aprendí algo: los elefantes odian el helado.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>TELÓN O APAGÓN</em></p>
<p><strong>¡MÁS FUERTE&#8230; QUE NO TE OYO!</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ACTO ÚNICO</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>PERSONAJES:</em><em><br />
</em><em>GOYO</em><em><br />
</em><em>ANICETA</em><em><br />
</em><em>OTORRINOLARINGÓLOGO</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(Un patio de campo. Hay una silla y una mesa con un mantel. Como utilería hará falta un televisor, un gato –que puede ser un muñeco–, un mate y una pava, un reloj despertador, una lámpara, un florero y una tira de chorizos.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ANICETA: (Entra y pregunta a su marido, que se está metiendo el dedo en un oído.) ¿Les diste maíz a los pollos, Goyo?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>GOYO: (Se pone de pie y automáticamente grita.) Aro, aro, aro… cogollito de aceituna: vos sos un lucero, pero tu madre parece la Luna.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ANICETA: ¿Qué hacís, Goyo?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>GOYO: Me dijiste que te dedicara un cogollo y eso hi’hecho.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ANICETA: Te pregunté si les diste de comer a los pollos, Goyo.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>GOYO: Hablá más fuerte que no te oyo.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ANICETA (Le grita al oído.) ¿LES DISTE DE COMER A LOS POLLOS, GOYO?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>GOYO: Se dice oigo, no oyo.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ANICETA: ¡Pero estás más sordo que una tapia!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>GOYO: No, a don Tapia hoy no lo vi.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ANICETA: Voy a tener que llamar al otorrinolaringólogo.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>GOYO: ¿El otorrinolaringolo qué?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ANICETA: Go. El especialista en otorrinolaringología.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>GOYO: ¿En otorrinolaringolo qué?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ANICETA: Gía.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>GOYO: No, tampoco la vi a la tía.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ANICETA: (Lo sienta.) Vos quedáte aquí, tranquilito.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>GOYO: Sí, te haría bien bajar un kilito.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ANICETA: ¡Qué kilito ni ocho cuartos! No te movás, Goyo.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>GOYO: (Se pone de pie y automáticamente grita.) Aro, aro, aro… cogollito…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ANICETA: Eso, decí un cogollo, yo voy por el “dotor”, Goyo. (Sale.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>GOYO: (Le grita.) No se dice oyo. (A los gritos.) Aro, aro, aro, cogollito de matambre: yo seré un infeliz, pero tu tata es un muerto di hambre.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ANICETA: (Vuelve con el médico.) Ahí lo tiene “dotor”.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>OTORRINOLARINGÓLOGO: A ver, ¿qué le anda pasando?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>GOYO: Yo no ando pisando nada.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>OTORRINOLARINGÓLOGO: Que, ¿qué le sucede?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>GOYO: Tiene razón, hace mucho que no llueve.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>OTORRINOLARINGÓLOGO: Yo soy el otorrino…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>GOTO: No pasó ningún zorrino. La Aniceta huele siempre así.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>OTORRINOLARINGÓLOGO: Está más sordo que una tapia.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>GOYO: ¡Otro que lo anda buscando a Tapia!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ANICETA: “Dotor”, mi marido tiene la mala costumbre de meterse cosas en el oído. Una vez se metió una semilla de zapallo.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>OTORRINOLARINGÓLOGO: ¿Y cómo se la sacaron?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ANICETA: Se la dejamos nomás. Le regamos la oreja a diario y al tiempito tuvimos zapallo hasta pa’ un año.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>GOYO: Al fondo a la derecha queda el baño.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>OTORRINOLARINGÓLOGO: Tal vez se le quedó adentro algún zapallo.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>GOYO: ¿Y para qué quiere mi caballo?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>OTORRINOLARINGÓLOGO: ¡Zapallo, dije zapallo!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>GOYO: Es azabache, no bayo.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>OTORRINOLARINGÓLOGO: (Fastidiado.) ¡Zapallo!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>GOYO: ¡Es caballo, no gallo!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>OTORRINOLARINGÓLOGO: (Ofuscado.) ¡ZAPALLO!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>GOYO: Si “usté” quiere, me callo.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>OTORRINOLARINGÓLOGO: Voy a tener que operarlo aquí “mesmito”. A ver si el zapallo saca brotes y se nos convierte en una huerta.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>GOYO: (Alarmado.) ¿Quién esta muerta?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ANICETA: Tu audición, Goyo.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>GOYO: Ya te dije, se dice oigo no oyo.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>OTORRINOLARINGÓLOGO: Voy a necesitar su ayuda, Aniceta.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>GOYO: No, hace frío como pa’andar en camiseta.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>OTORRINOLARINGÓLOGO: (Lo acuesta sobre la mesa.) Vamos a usar esto como camilla…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>GOYO: Yo no dejé abierta la canilla.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>OTORRINOLARINGÓLOGO: Usemos el mantel como sábana.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ANICETA: (Delante de la camilla sostiene en lo alto el mantel de modo que tape a Goyo.) ¡”Dotor”, que no sienta dolor!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>GOYO: También siento mal olor. Pero yo no jui.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>OTORRINOLARINGÓLOGO: (Actuando de modo que de la oreja de Goyo saca un televisor.) ¿Y esto?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ANICETA: Ay, te dije Goyo que tanta televisión te iba hacer daño.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>GOYO: ¿Todavía no fuiste al baño?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>OTORRINOLARINGÓLOGO: (Extrañado.) Sigue sordo, debe tener algo más ahí dentro…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>GOYO: Cualquier coletivo lo deja en el centro.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>OTORRINOLARINGÓLOGO: (Saca un gato.) ¿Y “aura”?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ANICETA: (Toma el gatito.) ¡Conque ahí te habías metido, Sieteuñas! La otra vez lo seguía el perro del vecino y el Sieteuñas desapareció, pero jamás se me ocurrió buscarlo dentro de la oreja de Goyo.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>GOYO: Se dice oigo, no oyo.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>OTORRINOLARINGÓLOGO: Sigue sin oír… (Vuelve a meter la mano y ahora saca un mate y una pava.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ANICETA: (Retando a su marido.) ¡Goyo, te dije que la cortaras con el mate, que “dispué” te caía pa’la mona!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>GOYO: (Feliz.) ¿Llegó mi prima, la Ramona?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>OTORRINOLARINGÓLOGO: Sigue “tapao” el oído. Este hombre tiene un almacén ahí dentro… (Mete la mano en la oreja y saca una tira de chorizos.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ANICETA: (Vuelve a retarlo.) Ajá, “juiste” vos el que se robó los chorizos de la parrilla el domingo.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>GOYO: No, hoy es martes.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>OTORRINOLARINGÓLOGO: (Más que sorprendido.) Será cuestión de seguir metiendo mano… (Saca un despertador, una lámpara y un florero con una flor, que Aniceta recibe.) Me corrijo, más bien parece un camión pa’ mudanza.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>GOYO: (Se levanta de la mesa.) Ufff… ahora puedo oírlos bien.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ANICETA: ¡Por fin! ¿Cuánto es “dotor”?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>OTORRINOLARINGÓLOGO: Y… cuatrocientos pesos.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ANICETA: (Se hace la sorda.) ¿A quién quiere que le dé besos?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>OTORRINOLARINGÓLOGO: Señora, dije pesos no besos. Págueme, Goyo.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ANICETA: Hable más fuerte que no lo oyo. (Entre dientes, a su marido.) Y vos, hacete el sordo, que por tu maldita costumbre nos vamos a fundir.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>OTORRINOLARINGÓLOGO: ¡Vamos, pague Goyo!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>AMBOS: ¡Se dice oigo, no oyo! (Salen corriendo.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>APAGÓN O TELÓN</em></p>
<p><strong>¡ATRÁS HAY LUGAR!</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ACTO ÚNICO</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>PERSONAJES:</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>CHOFER</em><em><br />
</em><em>NOVIO</em><em><br />
</em><em>NOVIA</em><em><br />
</em><em>NENA</em><em><br />
</em><em>MADRE</em><em><br />
</em><em>EMBARAZADA</em><em><br />
</em><em>ANCIANA</em><em><br />
</em><em>PLOMERO</em><em><br />
</em><em>PASAJERO</em><em><br />
</em><em>PASAJERA</em><em><br />
</em><em>VENDEDOR</em><em><br />
</em><em>COMPRADOR</em><em><br />
</em><em>OTROS PASAJEROS</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(La acción transcurre dentro de un colectivo atestado de pasajeros. Puede hacerse con sillas en fila, dejando un pasillo en el medio, y ubicadas de costado o de frente a la platea según el criterio de la puesta en escena. El chofer va sentado delante de todos y lleva un volante en las manos.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>CHOFER: (Le pasa el boleto a la embarazada. Detrás sube el vendedor) Corriéndose, que atrás hay lugar…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>TODOS: (Tanto los que van parados como sentados, hacen un movimiento grupal como si el colectivo arrancara.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>VENDEDOR: (Se para detrás del chofer.) Señoras y señores, permítanme distraer su atención…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>TODOS: (Molestos) ¡Lo que faltaba! ¡Cartón lleno! ¡Háganlo bajar!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>VENDEDOR: De la fábrica Molestex S.R.L. hoy vengo a ofrecerles las nuevas tijeras sin filo, ideales para cortar sin sufrir accidentes.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>NENA: Mamá, ¡molino!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>MADRE: ¿Qué molino, nena?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>VENDEDOR: Ideal para la cartera de la dama y el bolsillo del caballero. Y no viene sola, no. Con la compra de esta maravilla tijeril, además se llevan un dedo de repuesto, por si alguna vez, cortando con otras tijeras, sufrieron la pérdida de un meñique, pulgar o…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>NOVIO: (Sentado junto a su novia) Analía, quería aprovechar la oportunidad para…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>NOVIA: (Al ver que nadie le cede un lugar a la embarazada.) Julio, dejále el asiento a la señora.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>EMBARAZADA: (Se sienta en el sitio que el joven le cede.) ¡Gracias, muy amable! (Enojada.) Es como yo digo, lo que se acabaron no son los asientos sino los caballeros.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(Un pasajero desciende y el novio se ubica en el asiento detrás de la novia.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>VENDEDOR: Y, como si esto fuera poco, un dedal para ese dedo extra. Todo por la módica suma de tres pesos con sesenta y cuatro centavos. ¿Alguien está interesado?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>COMPRADOR: (Sentado en la última fila.) ¡Yo!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>VENDEDOR: ¡Ahí se lo acerco! (Avanza con dificultad entre los pasajeros.) ¡Permiso, permiso!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>NENA: Mamá, ¡molino!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>MADRE: ¿Qué molino, nena?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>PLOMERO: (Va parado y con un caño en las manos por sobre su cabeza, le habla al pasajero y la pasajera que tiene a cada lado y que han agarrado el tubo.) Me bajo en cuatro cuadras…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>PASAJERA: Chofer, ¿usted sabe cantar?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>CHOFER: No, ¿por qué lo pregunta?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>PASAJERA: Porque aquí atrás hay alguien que se la pasa tocando.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>COMPRADOR: (Ve la tijerita.) ¿No tiene con el mango de otro color? Como ser: rojo.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>VENDEDOR. Sí, pero me quedó en la otra punta.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>COMPRADOR: Mire, yo la quiero con el mango rojo, si no, no la compro…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>VENDEDOR: ¡Ya se la traigo! (Vuelve hasta la delantera, avanzando con dificultad entre los pasajeros.) ¡Permiso, permiso!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>PASAJERO: Chofer, ¿este colectivo es a gas?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>CHOFER: No, naftero…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(Todos hacen un movimiento grupal como si el colectivo frenara.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>NENA: Mamá, ¡molino!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>MADRE: ¿Qué molino, nena?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>CHOFER: (Mientras la anciana que acaba de subir paga el boleto.) Corriéndose, que atrás hay lugar…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(Todos hacen un movimiento grupal como si el colectivo arrancara.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>NOVIO: Bueno, como te decía quería aprovechar la oportunidad para…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>NOVIA: (Ve que nadie le da el lugar a la anciana.) Julio, dejále el asiento la abuelita.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ANCIANA: (Se sienta en el sitio que el joven le cede.) ¡Pero qué caballero! (Grita.) ¡Aprendan, bestias peludas criados por los osos, aprendan de este joven!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>VENDEDOR: (Que llegó hasta el comprador con dificultad, le deja una tijerita de mango rojo.) Aquí la tiene. Y éste es el dedo extra.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>COMPRADOR: (Lo recibe y lo mira.) ¿No tendrá uno con la uña más prolijita?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>VENDEDOR. Use la tijera para dejarlo como usted más guste. Aquí está el dedal…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>COMPRADOR: (Lo recibe y lo analiza.) ¿Y sólo viene en plateado?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>VENDEDOR: No, Molestex S.R.L. también produce dedales dorados.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>COMPRADOR: ¡Dorado! ¡Me gusta!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>VENDEDOR. Pero me quedó en el portafolio.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>COMPRADOR: Si no me da un dedal dorado, no le compro nada.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>VENDEDOR: ¡Ahora se lo traigo! (Vuelve hasta la delantera empujando a los pasajeros.) ¡Permiso, permiso!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>PLOMERO: (A los dos pasajeros que tiene a cada lado.) Me bajo en dos cuadras…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>PASAJERO: Chofer, me la juego que este vehículo es a gas.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>CHOFER: Ya le dije que no… Y hagan lugar, que atrás hay espacio.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>NENA: Mamá, ¡molino!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>MADRE: ¿Qué molino, nena?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>PASAJERO: Chofer, ¿seguro que no es a gas?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>CHOFER: No, es naftero….</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>PASAJERO: Entonces, algún pasajero tiene la cañería con pérdida.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>CHOFER: A mí me enseñaron que gallito que cacarea primero tuvo la culpa…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>PASAJERO: ¿Insinúa que fui yo?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>CHOFER: Usted fue el único que cacareó.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>PASAJERO: Venga y dígamelo en la cara, a ver si usted es tan gallito.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>CHOFER: ¿Pero quién se cree? (Deja el volante y va hasta el pasajero empujando a todos.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>NOVIO: (Que se sentó en la última fila, le grita a su novia.) Analía, Analía…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>NOVIA: Sí, Julio.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>NOVIO: Quería aprovechar este viaje para…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>NOVIA: Julio, no te entiendo, hablá más fuerte…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>PASAJERO: (También avanza y se encuentra con el chofer en el medio del colectivo.) ¡Déle, dígame en la cara lo que me acaba de decir!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>NOVIO: Quería decirte que para mí sos un…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>PASAJERO: ¡Salame!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>CHOFER: No voy a poder…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>PASAJERO: Ah, ahora se achica…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>CHOFER: No, no voy a poder decírselo en la cara porque…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>NOVIA: (Al novio.) ¿Qué me dijiste?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>CHOFER: ¡Te voy a moler la cara a trompadas!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>NOVIA: ¡Pero andáte a freír churros, tarado! (Llora desilusionada.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>PASAJERA: (Al chofer.) Una pregunta…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>CHOFER: Después, señora…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>PASAJERO: Me va a golpear. ¿No sabe que es de cobardes pegarle a alguien que usa anteojos?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>NENA: Mamá, ¡molino!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>MADRE: ¿Qué molino, nena?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>PASAJERA: (Al chofer.) Una pregunta…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>CHOFER: Después, señora… (Al pasajero.) ¿Y quién lleva anteojos?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>PASAJERO: (Saca un par de lentes y se los pone.) ¡Yo!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>CHOFER: No sos gallitos, sos gallina.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>PASAJERO: Pero esta gallina te va a dejar los ojos como un par de huevos duros… (Ambos comienzan a pelear.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>PASAJERA: (Al chofer.) Una pregunta…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>CHOFER: Le parto la cabeza al tipo éste y le contesto la pregunta.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>PASAJERA: Si usted está aquí, ¿quién maneja el colectivo?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(Todos gritan mientras se produce un movimiento general.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>CHOFER: (Corre de nuevo hasta el volante.) ¡Calma, que no cunda el pánico! ¡La nave está en control nuevamente! (Al pasajero.) Y usted, espere que pare en un semáforo y le bajo los dientes…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>NOVIO: (Desde la última fila, le grita a su novia.) ¡Analía!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>NOVIA: (Llorosa.) Sí, Julio…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>NOVIO: Quiero decirte algo…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>CHOFER: (Le grita a un conductor.) ¡Andá a lavar los platos!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>NOVIA: ¿Cómo?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>NOVIO: Necesito hacerte una pregunta…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>PASAJERO: (Al comprador.) ¿Fuiste vos quien se mandó la cochinada?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>NOVIA: ¿Qué?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>NOVIO: (Ordena.) ¡Silencio, a todos! Analía, ¿querés casarte conmigo?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>TODOS: (A coro.) ¡Ahhhhhhhhh!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>NOVIA: (Indecisa.) ¡No sé qué responderle!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>EMBARAZADA: (A la novia.) Decíle que sí, es un dulce…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>PASAJERO: (Confianzudo, al novio.) Pibe, ¿sabés la que se te viene si te dice que sí?</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>NOVIA: ¡Sí! ¡Acepto!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>NOVIO: ¡Soy el hombre más feliz del mundo!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(Todos aplauden y felicitan a los novios.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>CHOFER: (Llorando.) Estoy tan emocionado. (Hace sonar la bocina.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>NOVIO: Cuando bajemos te doy un beso…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>CHOFER: Si les cuento a los muchachos de las otras unidades, no me van a creer. ¡Parece una película!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>PLOMERO: (A los dos pasajeros que tiene a cada lado y que han agarrado el caño que lleva por sobre su cabeza.) Bajo en la próxima…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>PASAJERO: ¡Qué me importa!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>PLOMERO: Es que soy plomero y si no sueltan el caño que llevo, no voy a poder bajar.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>VENDEDOR: (Que volvió hasta el comprador con dificultad y le deja un dedal dorado.) ¡Listo! (El comprador le pasa un billete.)Ah, la pucha, no tengo para darle vuelto.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>COMPRADOR: Es el único billete que tengo. Si no, déjelo, no faltará oportunidad…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(Todos hacen un movimiento grupal como si el colectivo frenara.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>VENDEDOR: (Fastidiado, agarra el dedal, se lo pone, toma la tijerita y corta el billete.) ¡Aquí está su vuelto! ¡Y no jorobe más, sino uso el dedo extra para metérselo en un ojo! (Se baja del colectivo.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>MADRE: (Mirando por la ventana.) Ay, nena, tenías razón ahí hay un molino.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>NENA: Ahora no importa, ¡ya moliné!</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>APAGÓN O TELÓN</em><br />
<strong>LA PESADILLA DE DRÁCULA</strong><br />
ACTO ÚNICO</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PERSONAJES</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>CONDE DRÁCULA</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MISSIS ANDREWS</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(La coqueta habitación de Missis Andrews, una refinada dama inglesa bastante entradita en años. Hacia un lateral, deberá estar la ventana por donde ingresa el Conde Drácula. El vampiro del comienzo puede hacerse con un títere o un murciélago de plástico, atado de una tanza, lo cual si se nota haría más cómica la situación.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MISSIS ANDREWS: <em>(Es de noche y duerme pesadamente en su cama de espalda al público. Emite sonoros ronquidos. De pronto, por la ventana entra volando un vampiro que revolotea sobre la cabeza de la mujer. Sin siquiera abrir los ojos, del costado agarra un matamoscas y de un golpe lo saca súbitamente de escena.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DRÁCULA: <em>(Entra todo moreteado y sobándose la cara)</em> ¿¡Anotaron la matrícula del camión!? <em>(Al ver a su víctima durmiendo, se recompone y mientras ríe malévolamente, se envuelve en su capa y desaparece de escena para que el vampiro vuelva a ingresar y revolotear sobre la cabeza de la mujer.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MISSIS: <em>(Otra vez, sin abrir los ojos, del costado agarra un aerosol.)</em> ¡Cómo hinchan estos mosquitos! <em>(Lo rocía y tosiendo el vampiro sale de escena.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DRÁCULA: <em>(Entra tosiendo.)</em> ¿Esta es la noche de burlarse del vampiro? Pero la pagará caro… <em>(Sigilosamente se acerca a la mujer, muestra sus dientes y va a morderla cuando la mujer le muestra la cara, toda embadurnada en una mascarilla cosmética.)</em> ¡El monstruo del pantano!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MISSIS: <em>(Se despierta asustada.)</em> ¿Dónde?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DRÁCULA: Ahí, en la cama…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MISSIS: ¿Y usted por dónde entró?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DRÁCULA: Por la ventana. Por donde ingreso todas las noches a las habitaciones de mis víctimas…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MISSIS: Usted debe ser Drácula…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DRÁCULA: <em>(Subraya con orgullo.)</em> ¡El conde Drácula!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MISSIS: Yo sabía que tarde o temprano me iba venir a visitar <em>(Se levanta.)</em> Por eso lo estaba esperando con unos canapés. Es un honor recibir a alguien tan famoso. <em>(Le acerca una bandeja con bocaditos.)</em> Tome, pruebe…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(Drácula duda, pero agarra uno.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MISSIS: Los hice yo misma con una pasta de ajo que me sale riquísima.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DRÁCULA: ¡Ajo! <em>(Lo escupe.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MISSIS: Supongo que viene a morderme el cuello…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DRÁCULA: <em>(Amenazante.)</em> Supone bien… prepare el cogote.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MISSIS: <em>(Se prepara.)</em> ¡Qué emocionante! Hasta me puse unas gotas de colonia del lado de la yugular…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DRÁCULA: No, no voy a poder morderla. La colonia tiene alcohol y yo no bebo en horas de trabajo…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MISSIS: Haberlo sabido. ¿Y ahora qué hacemos?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DRÁCULA: La vena de la muñeca, puedo chuparle sangre de ahí.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MISSIS: Es que me puse esta máscara bronceadora en todo el cuerpo. Es en base a pepino, aceite de castor y merengue italiano.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DRÁCULA: Tampoco va a poder ser. Tiene merengue y yo no soy dulcero.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MISSIS: ¡Qué pena! Pero debería usarlo, lo noto paliducho. ¿No quiere untarse un poco? El sol está cada día más picante, pero con esto tendrá un bronceado envidiable.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DRÁCULA: No. Quiero chuparle la sangre y volver a mi ataúd bien cenado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MISSIS: No sé qué otra parte de mi cuerpo ofrecerle.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DRÁCULA: La pierna izquierda <em>(Se la agarra.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MISSIS: <em>(Intenta zafarse.)</em> ¡No, esa pierna no! Mejor…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DRÁCULA: No le va a doler. Pero mire para otro lado, no me gusta que me vean comer…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MISSIS: Espere, tengo que avisarle que…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DRÁCULA: ¡Silencio que me desconcentra! <em>(Se la muerde, pero sus colmillos chocan contra algo duro.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MISSIS: ¡Si será cabezadura! Le decía que esa pierna no, es de madera.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DRÁCULA: <em>(Dolorido.)</em> ¡Los colmillos! ¡Los colmillos! Voy a tener que reemplazarlos. ¡Qué dolor!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MISSIS: No sea llorón. Venga que yo se los saco así se le pasa…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DRÁCULA: No, mejor deje.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MISSIS: ¿No me va a decir que tiene miedo al dolor? Un vampiro grandulón como usted <em>(Le ata un hilo al colmillo y mientras sale de escena explica.)</em> Voy a atar este extremo de la cuerda al picaporte de la puerta abierta, cuando la cierre, ¡adiós dolor de colmillo!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DRÁCULA: Mejor me aguanto, el dentista de la obra social para vampiros atiende toda la noche…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MISSIS: ¡Quieto, que ahí va! <em>(Se siente el ruido de la puerta que se cierra. El hilo tira y le arranca la dentadura por completo. Vuelve.)</em> Vio que no era para tanto…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DRÁCULA: <em>(Con la dentadura en la mano.)</em> ¡¿Pero usted me quiere matar?! Busque una estaca y acabe conmigo de un solo tirón.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MISSIS: Fue un accidente…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DRÁCULA: ¿Y ahora qué hago? Me dejó sin cubiertos. Me voy a tener que jubilar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MISSIS: O empezar a beber sangre con cañita.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DRÁCULA: O esperar que se produzca algún accidente para ir a sopar el pancito en algún herido <em>(Llora.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MISSIS: ¡Cálmese hombre! <em>(Anota.)</em> Aquí le doy el nombre de un sobrino que trabaja en un Banco de Sangre, estará encantado de darle los litros que quiera…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DRÁCULA: <em>(Sin dejar de llorar.)</em> ¡Voy a ser el hazmerreír de los monstruos!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MISSIS: Relájese… déjeme abrir la ventana así el aire le hace bien…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DRÁCULA: No, la ventana no…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MISSIS: <em>(Mientras sale al lateral donde estaba la ventana.)</em> Pero todo en su vida es no… <em>(Descorre la cortina y comienza a entrar el sol.)</em>¡Uy, ya amaneció! Mire qué sol más bonito…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>DRÁCULA: <em>(Se cubre como puede.)</em> ¡Sol! ¡Sol! ¡Soné! <em>(Comienza a derretirse.)</em> ¡Dígale a mi esposa que hoy no me espere! <em>(Muere.)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MISSIS: Vio, yo le dije: si se hubiera puesto mi máscara bronceadora esto no le hubiera pasado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>TELON O APAGÓN</p>
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		<title>Teatro escrito online</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Nov 2013 15:00:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Administrador]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[DESPROPÓSITO  de Leonel Giacometto &#160; Cuatro personajes, un monoambiente, la cuestión de lo vivo en lo real simulado, y la invención de problemas en universos inútiles. Texto publicado online. Descarga gratuita. https://es.scribd.com/doc/32691203/Desproposito-Leonel-Giacometto]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div><strong>DESPROPÓSITO</strong></div>
<p><i><br />
<strong> de Leonel Giacometto</strong></i></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Cuatro personajes, un monoambiente, la cuestión de lo vivo en lo real simulado, y la invención de problemas en universos inútiles.</em></p>
<p><span id="more-17"></span></p>
<p>Texto publicado online. Descarga gratuita.</p>
<p><a href="https://es.scribd.com/doc/32691203/Desproposito-Leonel-Giacometto">https://es.scribd.com/doc/32691203/Desproposito-Leonel-Giacometto</a></p>
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